16. "Caos"

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— ¿Cómo es que dieron con nosotros? —Mi voz irrumpe el silencio en el que se ha sumido toda la estancia.

En ese instante, la mirada de todos en la habitación se posa en mí.

Las cuatro brujas con las que vivo, el íncubo y el ángel que se encuentran en el espacio, están mirándome como si me hubiesen crecido dos cabezas más en el cuerpo. Como si no pudiesen creer lo que estoy preguntando.

No han pasado más que unas horas desde que nos trajeron a Mikhail y a mí de vuelta de aquella cabaña en las montañas, pero ya se siente como si aquellos días en ese lugar hubiesen ocurrido hace una eternidad.

Para ser sincera, ahora mismo ni siquiera puedo creer que Mikhail se encuentre aquí, tumbado en la cama de mi habitación, con un ala casi desprendida del cuerpo. Se siente tan irreal. Se siente tan extraño...


—No fue fácil localizarlos —Daialee, quien luce como si no hubiese dormido en días enteros, es la primera en romper el silencio—. Después de lo que pasó con las cosas que nos atacaron en la carretera, todo Bailey se sumió en una bruma oscura y densa. Realmente empezaron a ocurrir cosas aterradoras —su vista se posa en Dinorah, quien tiene su vista clavada en mí—. Dina fue atacada por un puñado de errantes, Niara casi fue tragada por el tazón que guarda Zianya en su habitación; Rael se enfrentó con una horda de Grigori que parecían haberse vuelto locos... —niega con la cabeza—. Todo esto sin mencionar que Zianya estuvo a punto de morir a manos de un demonio de rango mayor que buscaba desesperadamente al Cuarto Sello.

Una punzada de puro terror me recorre el cuerpo, pero me obligo a mantener mi expresión tranquila mientras que la escucho continuar—: Nosotros sabíamos, de antemano, que no habías muerto, ya que todo parecía seguir un curso relativamente normal; sin embargo, escuchar hablar a ese demonio sobre ti, no hizo más que confirmarlo. Después de eso, empezamos a buscarte por medio de la magia, pero no fue hasta que Axel vino a nosotros, que nos enteramos de todo lo que ha estado ocurriendo en el Inframundo.

En ese momento, mi atención se fija en el demonio de rango menor que se encuentra de brazos cruzados al fondo de la estancia.

— ¿Cómo es que pudiste salir del Infierno?, ¿qué es eso que ha estado ocurriendo? —Pregunto, con genuina curiosidad y preocupación—. La última vez que hablamos dijiste que las reglas habían cambiado y que demonios de tu Jerarquía no tenían permitido abandonar el Averno.

—Y así era —Axel asiente—. Lo que sucede es que todo está hecho un verdadero caos allá abajo. El Supremo está tan ocupado intentando detener a Mikhail, que ha descuidado todo lo demás. No tienes una idea del desastre que se ha desatado ahora que el idiota de Miguel se ha liberado de las fosas del Infierno —dice, con una expresión que jamás había visto en él. El terror que refleja su mirada es tan grande, que apenas puedo creer que se trate del íncubo juguetón al que estoy acostumbrada—. De cierto modo, yo ya sabía que esto ocurriría. Sabía que el Supremo enloquecería cuando Mikhail terminara de transformarse, pero nunca imaginé que sería de esta manera... —niega con la cabeza, con incredulidad—. Los Príncipes del Infierno están muy alterados. Todos ellos, bajo las órdenes del Supremo, están intentando cazarlo y, gracias a la cantidad de poder que han liberado, se han encargado de destrozar las paredes que dividían el Inframundo del mundo humano. Fue por una de esas grietas que logré abandonar el Averno para venir a buscarte, pero... —un suspiro cansado se le escapa—, si llegan a darse cuenta de que escapé, van a matarme.

— ¿Cómo fue que diste con este lugar? —Pregunto, con un hilo de voz. No pretendo sonar aterrorizada, pero lo hago.

—No fue muy difícil, en realidad. Todos los espíritus y las almas de los errantes hablaban acerca de una chica que pertenecía a los dos mundos. Lo único que tuve que hacer fue preguntar hasta que los rumores me trajeron a este lugar —Axel explica.

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