Prefacio

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Las cosas han estado demasiado complicadas desde el terrible accidente, nada ha sido igual a partir de la fecha. Rose y Patrick dejaron de lado sus responsabilidades en el trabajo para centrarse en todo lo que a sus hijos corresponde. Nick no ha superado lo ocurrido, sumergiéndose en una inestable depresión. Él ha sido uno de los más afectados, nadie sabe lo que siente por su hermana, ella es y será siempre como su mejor amiga. El hombre con el cual chocó falleció al instante, ir tomado mientras manejas un camión no fue la mejor idea del mundo.

Tyler había cambiado como nadie pudo pensarlo jamás, su vida dió un giro de ciento ochenta grados. Se encerró en una rutina en la que no tenía tipo para algo fuera parte de ella: despertar, ir al instituto y luego ir al hospital para quedarse durante horas charlando con ella, aunque él fuera el único que hablara. Su rendimiento en el fútbol había disminuido, por lo que estaba tentado a dejarlo.

Las vidas de ellos cambiaron drásticamente luego de ese día, el día del accidente. Cuando los doctores no le daban muchas expectativas a la chica, el mundo se desmoronó para ellos, pero la esperanza es lo último que se pierde. Ellos confiaban en ella. En el momento en el que ese doctor les dió una de las noticias más dolorosas que pueden decirse.

—Logramos estabilizarla, pero temo decirles que no ha salido de completo peligro. Tuvo varias fracturas. Entre ella una en la tibia, el cúbito y varias costillas. Debido a un traumatismo cráneo cefálico su cuerpo ha entrado en un estado vegetativo... un estado de coma.

Esas palabras aún rondan por sus mentes, las palabras que terminaron de desmoronarlos. Los médicos dijeron que si superaba la primera noche, las posibilidades eran más altas, y así fue. La primera noche transcurrió entre angustias y llantos. Las posibilidades ya eran ma grandes, la chica había salido de peligro, no del todo; pero podía recibir visitas. Tyler, al verla postrada en una cama y sin moverse, con la piel tan pálida como una hoja de papel, sin abrir sus ojos azules como el cielo; eso solo sirvió para hundirlo más.

Los doctores decían que podría despertar, solo debían tener paciencia. Paciencia, lo que menos los caracterizaba a todos. Los primeros días fueron optimistas, ella podría despertar en cualquier momento y querían estar presentes, pero la primera semana se la llevó el viento, luego esa semana se convirtió en un mes. Era extraño entrar a la habitación del internado y no escuchar sus gritos, sus insultos sin sentido además de sus quejas. Era extraño estar sin su presencia.

Estaban desesperados, las calificaciones de los chicos habían bajado considerablemente, por lo que se les fue prohibido ir a verla entre semanas. Ellos se quejaban, pero sabían que era su último año escolar, tenían que graduarse. Ella así lo querría.

V|J4E

Bien, ¡khémosión! Este no es el primer capítulo, es el prefacio. Algo (muy-demasiado) corto, pero bue... Ahora empieza lo weno, ¡yay! Estoy emocionadisíma.

No saben todo lo que se viene... No olviden dejar su huella, es decir voto y comentrios. Si les gusta, claro está. Y miren la hora a la que vengo a publicar. Y no lo iba a hacer, había dicho que no publicaría hasta terminar de editar IDH, pero las ediciones parecen ir para largo, así que aquí me tienen.

¿Tienen Twitter? De ser así, ¡siganme! Aparezco Cam_Vucketsea

Cam V.

Por segunda primera vez [#2]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora