C6

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Cuando llegué al departamento vi a Cailín sentada en el sofá mirando la televisión, pero ésta se encontraba apagada. El departamento estaba silencioso, sólo podía escucharse la desgarradora respiración de una princesa totalmente destruida. Sé que a ella le duele un millón de veces más lo que está pasando, pero me ha costado detenerme a mirarla a los ojos para decirle que todo va a estar bien desde que llegamos a la ciudad. Cerré la puerta y ella de inmediato se sobresaltó, volteó a mirarme con su rostro húmedo, rápidamente lo secó y se puso de pie para saludarme, o eso pensé, pero me equivoqué. Lo único que hizo fue correr a mis brazos a abrazarme para seguir llorando.

-Perdóname -Me dijo. Yo no entendía por qué estaba pidiéndome perdón. -Perdón por llorar siempre, perdón por ser débil y no poder ayudarte -Decía mientras sus brazos me apretaban más contra su cuerpo.

No pude no sentirme mal al escuchar eso.

-Cailín -La separé de mí con cuidado y puse mis manos en su rostro mirándola a los ojos. -Todo estará bien, te lo prometo mi amor -Le dije. Ella mantenía sus ojos cafés llenos de lágrimas mirándome. -Mañana iré a buscar a Dante y todo estará bien, te lo prometo Blanca nieves, pero por favor no sigas llorando -Ella cerró los ojos con fuerza haciendo que algunas lágrimas recorrieran sus mejillas pálidas.

-Dime que sabes de él -Me pidió.

-Sé todo lo necesario para traerlo con vida aquí, Cailín -Ella respiró profundo y volvió a abrazarme, la abracé nuevamente y besé su cabello.

-La policía estuvo aquí -Me dijo.

- ¿Qué han dicho?

-Que no tienen sospechosos -Se separó de mí y caminó hasta sentarse en el sofá, la seguí hasta sentarme a su lado.

-Sabes que son unos inútiles -La miré a los ojos. -Yo sé quiénes son y voy a sacarlo de donde esté.

-No sé cómo agradecerte todo esto -Su voz ahogada me hacía sentir aún más mal.

- ¿Sabes cómo? -Le sonreí tratando de aligerar el ambiente tenso. -Cuidándote. Cuidando a nuestro hijo que está contigo las veinticuatro horas del día y siente todo lo que tú estás sintiendo.

-Prométeme que te cuidarás también, Caín.

-Te prometo que lo haré Blanca nieves -Le sonreí.

-No puedo vivir sin ti, no sé qué haría Caín -Comentó con sus ojos rebalsados en lágrimas.

Ella tenía miedo de perderme, de perder a su primo y de quedar totalmente sola. Ella tenía miedo de todo y realmente la entendía. Alguna vez me vi solo frente al mundo y también sentí miedo de no poder levantarme, pero ella no es tan dura como yo, ella no es tan fría y calculadora como lo soy yo y por eso la admiro... Porque ella sufre como todo el mundo, ella llora cuando no la veo y cuando ya no aguanta más lo hace frente a mí, ella enfrenta sus problemas como un ser humano, yo los enfrenté bien deshumanizado.

-Y no lo sabrás nunca Cailín porque nunca vas a vivir sin mí -Acaricié su rostro y luego la besé.

La atraje hacia mi cuerpo y volví a besarla, luego mis besos se esparcieron por su rostro hasta que logré dibujarle una pequeña sonrisa.

Luego de darme una ducha estuvimos hablando con su tía y Zoe que se encontraban también en el departamento. Les conté todo lo que pude, no podía decirles que habíamos matado a una persona y que corríamos riesgo de encontrar o no a Dante, sólo les prometí que traería a Dante a casa, aunque fuese verdad o mentira.

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Desperté a las cuatro de la madrugada porque estaba teniendo pesadillas, miré a mi lado y Cailín dormía profundamente.

DECADENTES © #2¡Lee esta historia GRATIS!