Capitulo 8

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Todos dicen que el amor duele, pero eso no es cierto. La soledad duele, el rechazo duele, perder a alguien duele, la envidia duele. Todos confunden estas cosas con el amor, pero la realidad es que el amor es la única cosa en este mundo que cubre todo el dolor y hace sentir a alguien maravilloso otra vez. El amor es la única cosa en este mundo que no duele.
Me pasé toda la noche fumando los quince cigarrillos que habían quedado en el paquete de Justin y hablando con Ethan que vino a ver como estaba la cosa.
Sin darme cuenta, estaba amaneciendo y sentía que era mejor marcharme.
Pero me quedé dormida y no fui capaz de levantarme hasta que escuché a alguien trastear por los armarios.
Abriendo poco a poco mis ojos y dejando que la claridad del sol se hiciese fácil para ver permanecí donde estaba.
Sintiendo la comodidad de un colchón debajo de mi y el calor de unas mantas rodeando mi cuerpo me hizo levantar de golpe.
Estaba en la cama de Justin y había estado allí por unas cuantas horas.
-Vaya, ya te has despertado, creía que iba a tener que sacudirte - bromeó la voz de Justin.
-Mierda, mierda.
Me levanté de la cama viendo que no tenía ni siquiera mis zapatos y estaban bien puestos a un lado de la cama.
Eran más de las nueve de la mañana y yo debería haber estado en casa entre las tres o cuatro.
-No es malo quedarte dormida en un balcón. Suerte que me levanté y te vi, si no, te congelas allí - volvió a bromear.
-Tengo que irme - dije poniendo mi ultimo zapato.
-¿Por qué? ¿No desayunas? - preguntó mirándome.
-No, debería haberme ido unas cuantas horas atrás - dije tratando de hacerme una coleta.
-Bueno, ya que estás aquí, puedes quedarte a desayunar.
-Tengo que ir a por Jake, le había prometido que hoy iríamos al centro comercial - contesté.
-¿Puedo acompañaros? - me giré mirándolo con cara descompuesta.
-¿Cómo? - pregunté por si había estado escuchando mal.
-Lo que he dicho, ¿puedo ir con vosotros? Necesito unas cuantas cosas del centro comercial pero yo no sé donde está y tu podrías ser mi guía.
-Lo que yo... - respiré hondo para enderezarme - escucha bien Justin, yo ayer vine para ayudarte, nada más. No significa que todo esté bien.
-Y lo entiendo - se defendió - sólo necesito a alguien que haya conocido para que me ayude en este sitio, ¿puede ser posible?
-¿Sabes? Está bien, ¿quieres venir? Hazlo - me hundí de hombros, la idea que Justin pasase la mañana conmigo no era tan mala - pero nada de juegos, ¿mhm? - pregunté alzando una ceja.
-Parece que no me conozcas nena - negó su cabeza divertido.
Me di el lujo de rodar los ojos mientras iba al baño para mirar mi desastrosa cara y pelo. Pero tampoco estaba tan mal.
Iba a ir a casa a por Jake y darme una ducha rápida antes de ir al centro comercial.
-Entonces, ¿qué quieres para desayunar? - preguntó en la puerta del baño.
-Nada, estoy bien.
-Hay que comer Kate - dijo quemando mi piel con su mirada.
-Comeré en casa, ¿bien? Necesito salir de aquí.
-¿Vamos en mi coche o en el tuyo? - preguntó.
-En el mío, no pienso dejarlo aquí por más tiempo.

Una vez en casa, dejé a Justin jugando con Jake mientras yo me iba a la ducha y me cambiaba. Ese era mi rato para tranquilizarme lo suficiente y poner mi mente en orden.
Suerte que todos estaban trabajando o durmiendo y cuando yo había llegado, Jenna estaba por irse y no pudimos hablar, pero por su cara sabía que ella y yo teníamos una conversación pendiente y no me podía escaquear de ella.
Una vez en la ducha me di el lujo de pensar, de calmar mis sensaciones despertadas de nuevo y volver a tomar el control de mi cuerpo y mi mente.
Preparada me miraba al espejo por si me había puesto algo normal y no tan sexy.
Había elegido una camiseta de Guns and Roses metida dentro de unos pantalones cortos largos de cintura oscuros y unas bambas negras que usaba demasiado ya que estaban demasiado rotas.
El pelo lo había dejado suelto y medio mojado, ya se arreglaría él solo con las horas.
Y después de aquello, busqué el dinero que John me había dado, para gastar la mitad en Jake aquel día. Si podía comprarle nueva ropa y nuevos juguetes me sentiría incluso mejor hermana.
Una vez en el salón vi a Justin sentado en el suelo jugando a los coches con Jake y los dos demasiado concentrados en su trabajo sin darse cuenta que yo había terminado.
Sólo había tardado diez minutos, por que tenía miedo a que Justin estuviese tanto tiempo con Jake. Aun que era estúpido pensando que iba a pasar toda la mañana con ellos dos.
-Jake, ¿por qué no recoges? Tenemos que irnos ya - dije en alto.
Y sin que ninguno de los dos hablase, se pusieron a recoger el circuito que habían estado haciendo.
Jake estaba demasiado ilusionado con ir al centro comercial por primera vez en sus tres años de vida.
No lo había llevado por estar todo el camino diciendo al niño que no podía comprar nada de lo que veía y suerte que tenía dinero y podía hacerlo. Iba a darle todos los caprichos que él quisiese.
-Podemos comprar un circuito mucho mejor, seguro que encontramos uno que no tenga tantos fallos - dijo Justin levantándose del suelo y poniéndose su chaqueta.
-Jake, ¿y tu chaqueta? - pregunté.
El pequeño se encogió de hombros sin saber donde estaba y yo lo había dejado todo preparado.
Buscando por todo el salón la conseguí justo debajo del sofá.
Poniéndole la chaqueta sentí los ojos de Justin en cada uno de mis movimientos.
Incluso cuando Jake me fue a dar un beso en la nariz como muchas veces lo hacía.
-¿Nervioso? - pregunté a Jake.
Asintió con la cabeza emocionado por su nueva experiencia.
Cogiéndolo en brazos, me dirigí a la puerta del apartamento para sacarlo de allí y llevarlo al Cadillac.
Justin había estado insistiendo todo el camino a mi casa que fuese él quien conduciese mi coche, pero zanjé la conversación cuando le propuse si él se volvía a casa y dejábamos el trato de que viniese con nosotros.
Y por mucho, que a la idea al centro comercial estuviese con mala cara por que yo estaba conduciendo se lo pasó bien con Jake.
Él podría ser un buen padre, y lo sería en su momento, cuando conociese a la chica indicada.
Y ese pensamiento llevó un fuerte dolor en mi pecho.
Por que la parte de mi enamorada por ese idiota, deseaba ser la indicada. Estúpida yo.

Vuela Libre #2 (EDITANDO)¡Lee esta historia GRATIS!