La noche de los fulgores
de
Úna Fingal
Nota: Sobre el apellido Glint, en inglés significa fulgor, centella.
Una cucaracha cruzó el despacho de Mike Jagger al mismo tiempo que el teléfono sobre su mesa sonaba con estridencia. Tan solo una vieja lámpara de carburo permanecía encendida en la quietud del despacho. Iluminaba parte del desorden en la mesa y el rostro aletargado del hombre encima de los papeles. La botella vacía de Jack Daniels, osciló con el movimiento de su mano para alcanzar el negro auricular.
—Diga —chirrió con voz pastosa.
De mala gana escuchó y colgó. Lentamente comprendió que se había quedado dormido sin ser consciente de ello, como casi siempre. Miró a su alrededor y se sorprendió de la cerrada oscuridad. Alargó una mano hasta el vaso y con la otra rescató la botella vacía, aún así se empeñó en servir un último trago. Farfulló una media blasfemia al comprobar lo inútil de su acción y se masajeó las sienes. Consiguió despejarse y se incorporó no sin antes echar una ojeada al cristal biselado donde siempre aparecían las letras con su nombre y su título del revés: Mike Jagger Investigador privado. Al no verlo su asombro aumentó. Todo estaba extrañamente oscuro. Tal vez se hubiese producido un apagón en el viejo edificio de la calle 34.
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PLAYA de ÁKABA Editorial. Colección Arnie. Serie Fragmentos.
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La noche de los fulgores
Science FictionNueva York, años 60. Una noche cualquiera Micke Jagger se despierta en medio de un silencio y una oscuridad alarmantes. Un relato que inquieta, al más puro estilo SERIE B.