Capítulo 19: "Infinitas Posibilidades"

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—Eso no te incumbe, mocosa —se posicionó de manera que cubría la puerta.

—¡Cuántos secretos ocultas, Sinuhe! ¿Qué escondes? —intentó pasar—. Oh, vamos, ¿tienes un amante? —rió.

—¡CALLATE!

—¡Tienes un anante ahí! ¡QUIERO VERLO! —Intentó pasar por encima de Sinuhe.

De adentro se escuchó otro ruido, seguido de una voz.

—¡Mami!

—¿Mami? —imitó. Abrió los ojos como platos—. Oh, vaya, esto es mejor de lo que pensé. Tengo que contarselo a Simon.

Sinuhe tomó del cabello a Ariana y lo jaló, acercándola.

—¡Escuchame, mocosa del demonio! —le susurró con ira— ¡Si quieres seguir con tu puta vida, más vale que te vayas y te olvides de esto!

Ariana se salió del agarre de Sinuhe y la miró firmemente.

—No te tengo miedo, Sinuhe Estrabao. Simon no te quiere, acéptalo. Él me creerá todo a mí, yo soy la única en quien confía. Y pronto YO seré su mujer, y tú no serás nada —se fulminaron con la mirada y Ariana se alejó hacia la salida del sótano.

Sinuhe se cegó de rabia. No iba a permitir que una mocosa le hable así. No iba a permitir que una mocosa le robe a su hombre, y mucho menos que delatara a su hija. No iba a permitir que nadie se interpusiera entre ellas.

Y lo que hizo a continuación, fue algo que deseaba hacer hace mucho tiempo.

~•~•~

—Me haces tanta falta, Abuela —acarició la mano de la mujer que dio a luz a su madre, y que ahora estaba tendida en una camilla del hospital esperando el final.

—Amy... —dijo finalmente, después de tiempo sin reaccionar.

La pelirroja casi salta de la emoción, tenía lágrimas en los ojos desde hacía ya un rato.

—¡Doctor, reaccionó! —gritó.

—Amy... vete.... tu padre... —tosió.

—No digas nada, abuela, te vas a poner bien —le sonrió.

—No, mi niña... toma... toma mi dinero, en mi bolsa... vete, vete lejos —volvió a toser, mientras la máquina cuentapasos emitía pulsasiones cada vez más rápidas.

Los doctores llegaron rápidamente, y le pidieron a Amanda que se retire.

—¡NO, DEJENME, QUIERO VERLA! —se resistió mientras una enfermera la llevaba hacia afuera.

Allí se puso a llorar.
Y se mantuvo así a medida que el marcapasos contaba cada vez más lento, hasta que un leve pitido indicó el fin de la vida de su querida abuela.
Nunca le había caído bien Simon. A pesar de que su hija era una mujer excelente, insistía que se había casado con el hombre equivocado. Y por supuesto que tenía razón.
Los doctores salieron y le dieron a la pelirroja la noticia que ya esperaba, y seguidamente se llevaron el cuerpo.
Amanda iba a hacerle caso a la última petición de su abuela, iba a irse al único lugar que sabía que iba a ser bien recibida.

{...}

Saliendo del hospital, una plática entre dos enfermeras llamó la atención de los oídos de la pelirroja.

—Ayer fue un día muy raro —comentaba una—. Oí que a un hombre se le atoró el pene en un calentador de campamento, y una supuesta doctora lo atendió tan mal que pues... ya no podrá tener hijos.

—¡Oh! ¡Y esa mujer que gritaba el nombre de... ¿cómo era? Creo que Laura, o Lourdes.

—¡Oh, era Lauren! Lo recuerdo, la señora casi me muerde cuando intenté sedarla. Eran los Jauregui.

Ojos Alegría (La chica del sótano) - Camren.¡Lee esta historia GRATIS!