15. "Roto"

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El sonido de mi respiración dificultosa, aunado con el del viento inclemente que golpea las copas de los árboles, llena todo el lugar. Una nube hecha con mi aliento cálido invade mi campo de visión y mis ojos lagrimean cada una de las veces que parpadeo.

Estoy temblando de pies a cabeza. Estoy congelándome.

Mis articulaciones duelen tanto, que temo que pueda perder alguna parte de mi cuerpo si la muevo con brusquedad, y mis pulmones arden y queman tanto que, literalmente, duelen al respirar.

No puedo moverme. Mis músculos ni siquiera responden a las demandas de mi cabeza y me quedo aquí, quieta, mientras que la energía angelical demanda y exige que me ponga de pie...

No sé cuánto tiempo pasa antes de que trate de incorporarme pero, cuando lo hago, mi cuerpo entero grita de dolor. A pesar de eso, giro sobre mi estómago como puedo y me empujo con los brazos para levantarme. Las palmas de mis manos arden y escuecen, y ahogo un grito tembloroso y débil en el proceso. Mis ojos se cierran con fuerza en ese momento y muerdo mi labio inferior mientras que un sonido torturado se me escapa.

Se siente como si estuviera a punto de perder la movilidad de mi cuerpo entero. Como si cada parte de mí fuese a caer congelada sobre el claro donde me encuentro.


Mis rodillas se hunden en la nieve cuando apoyo mi peso en ellas, pero eso no impide que sea capaz de utilizar mis pies para levantarme. El entumecimiento de mis extremidades es tan grande, que ya ni siquiera puedo sentir otra cosa que no sea un hormigueo incómodo y doloroso.

Mi vista recorre el espacio teñido de blanco que se extiende delante de mí, y un nudo de pánico empieza a formarse en la boca de mi estómago.

Estoy en medio de la nada. ¿Cómo demonios voy a salir de este lugar?... Voy a morir congelada.

El nerviosismo y la ansiedad que había luchado por contener durante la pelea entre Amon y Mikhail, empieza a ganar terreno en mi consciencia y, de pronto, se siente como si pudiese ponerme a gritar en cualquier momento. Se siente como si pudiese rendirme y aovillarme en el suelo hasta que todo esto termine...

La ropa ha comenzado a pegarse a mi cuerpo debido a la humedad helada de la nieve a mi alrededor, y mi cabello se siente tieso debido a la capa de hielo que se ha formado en él.

El dolor corporal es intenso ahora. Todos mis huesos gritan y crujen entre sí cuando, con las piernas temblorosas, doy un paso hacia adelante. Se siente como si hiciese un esfuerzo sobrehumano con sólo esa acción. Como si estuviese a punto de desplomarme en el suelo una vez más...

Doy un paso más y luego otro.


—Bess... —la voz ronca de Mikhail resuena a mis espaldas. Suena débil y gutural, pero ni siquiera me giro para encararlo. Ni siquiera hago el intento de mirarlo porque ya nada de lo que me diga puede hacer que confíe en él. Nada de lo que diga va a cambiar la forma en la que lo veo ahora.

La suave esperanza que había guardado dentro de mí durante los últimos días, ha desaparecido por completo. El tipo que me habla no es el chico del que me enamoré. Este ser que ahora viaja por el mundo con el rostro de Mikhail, no es más que un monstruo. Una criatura incapaz de sentir otra cosa que no sea amor propio. Una criatura que lo único que es capaz de provocarme es repulsa y dolor.

—Bess —Mikhail pronuncia de nuevo, con la voz entrecortada, pero yo no me detengo. Por el contrario, doy un par de pasos más.

Entonces, mis rodillas flaquean y caigo de bruces al suelo. Mi cara impacta contra el manto de nieve y el ardor provocado por la frialdad, y el mordisco en mi lengua, me hacen gemir de dolor.

STIGMATADonde viven las historias. Descúbrelo ahora