Episodio 8

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- ¿Piensas quedarte ahí sin probar un bocado? No cocinamos para después tirar el plato entero -

Catia levantó la vista del plato para mirar a la loba que esperaba de pie a su lado. Sin apartar los ojos de ella, cogió un poco de fideos con los palillos y se los llevó a la boca, forzó una gran sonrisa y volvió a dejar los palillos en el plato.

- Sabes que puedes contármelo, ¿verdad?-

- Es complicado, bastante. Pero gracias Gretel. -

La loba sonrió

- Será mejor que te acabes eso pronto. Theo está a punto de llegar - nada más acabar esa frase el lobo alfa de la manada, Theo, entró por la puerta.

- No sabía que los hijos de Lilith pudieran entrar en mi restaurante -dijo Theo en voz alta.

- Hay sitios mejores que este, pero no tiene gracia si no estás tú para poder amargarte - respondió Catia antes de dar un sorbo a su bebida.

----minutos más tarde----

Theo había empezado a hablar de los shadowhunters y la Copa Mortal. Catia había desconectado hacía tiempo y estaba mirando su móvil, concretamente el número de teléfono de Alec Lightwood que no recordaba haber guardado (obviamente obra del dichoso Magnus). Siendo sincera consigo misma, estaba un poco tentada de llamarle. Sentía la necesidad de verle y explicarle todo lo ocurrido con el demonio del piso de Magnus, pero ¿de qué servía? No es que fueran amigos, ni siquiera se llevaban del todo bien, pero aun así quería desahogarse con alguien que no la presionara ni le dijera qué hacer como haría Bane.

- ... pero somos un equipo, una familia, una manada y más fuertes de lo que ellos serán jamás. Yo digo que nos quedemos la copa nosotros -decía mientras el lobo alfa a su manada.

- ¿Estás diciendo que quieres quitarles a los shadowhunters un objeto sagrado para ellos y que les pertenece? ¿Qué crees que harían cuando lo supieran?

Los lobos se miraron entre ellos.

- Somos más fuertes y más rápidos, podremos con todo el que se ponga en nuestro camino.

- Y piensas comenzar una guerra contra ellos provocando que mueran muchos de tu manada y romper los Acuerdos, sabia elección -dijo Catia con sarcasmo.

- Mientras pueda proteger a los mios, no me importa lo que pueda ocurrir. Los shadowhunters siempre miran por ellos mismos sin preocuparse por los subterráneos. Es hora de tomar las riendas -Alaric le pasó una foto y la enseñó a los lobos que estaban en el restaurante- esta chica sabe dónde está la Copa Mortal. Buscadla y traédmela.

Catia fue a mirar la foto de la chica, cuando de repente comenzó a sentirse mal. Sudores fríos y escalofríos le recorrieron todo el cuerpo, seguido de un fuerte dolor de cabeza. Esa sensación le era familiar, desagradablemente familiar. Se tocó el colgante rápidamente, pero aún lo llevaba puesto.

<<Catia>>

Catia levantó la cabeza al escuchar esa voz, pero nadie en el restaurante parecía haber pronunciado su nombre.

<<Catia, Valentine te está esperando>>

Buscó por todo el local, pero nadie allí parecía poder escuchar la voz.

<<Ven>>

Catia se levantó de la mesa y empezó a caminar hacia donde creía que procedía la voz, guardando el móvil en el bosillo. Salió del Lobo de Jade y se dirigió hacia la parte trasera, aumentando el dolor de cabeza con cada paso. Al llegar allí vio a un hombre de pie, o al menos lo que quedaba de él. Al verle todo dolor desapareció, ni sudores fríos ni escalofríos ni nada.

Mi Guerrero (Alec Lightwood)¡Lee esta historia GRATIS!