Capítulo 17

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- No te entiendo. - Dijo Isabel acercándose a su hija, ella a su vez retrocedió.

- Yo creo que sí. - Habló cruzándose de brazos.

- Yo sí que no entiendo nada, habla claro hija. - Dijo su abuela.

Su abuela, la que siempre la había querido y apoyado y no es que sus padres no lo hicieran pero era más que la persona a la que ibas a visitar una vez por semana por obligación, era su amiga y confidente.

- Mejor nos sentamos. - Pronunció Isabel seria.

- Yo mejor os dejo solas. - Dijo María.

- No, quédate. - Ordenó Lana. - Te interesará saber qué esta pasando.

Isabel palideció, había esperado este momento con mucho temor. Lana se dio cuenta de la reacción de su madre, lo que confirmaba la versión de Ernesto.

Ya las tres mujeres sentadas en el pequeño salón, la conversación empezó.

- Pa...Ernesto me lo contó todo. - Habló con los brazos cruzados. Estaba claro que ya no le podía llamar papá aunque él la hubiese criado.

- ¿Has hablado con tu padre? - Preguntó la abuela extrañada, según lo que sabía ella, su hijo estaba fuera del país.

- Sí abuela. - Contestó la joven. - Le pedí explicaciones y me contó el motivo real por el que se fue de casa.

Isabel se mostraba fuerte, más de una vez trató de hablar con su hija, aunque debido a las circunstancias no pudo.

- Es verdad. - Dijo amargamente. - Pero no como te lo contó él. - Aclaró la mujer.

- Por eso estoy aquí, para escuchar tu versión de la historia.

María a su vez, intentaba estar al margen de la charla y escuchar atentamente.

- Una parte de lo que te dijo es cierta. - Empezó Isabel. - Pero eso fue antes de casarnos, fue un error. - Tragó saliva. - Yo en ese momento trabaja como camarera en el bar del abuelo y una noche pasó, sólo fue una vez. - No pudo aguantar más las lágrimas. - Yo se lo conté a Ernesto y él me perdonó, meses después nos casamos y luego naciste tú. Por favor ¡perdóname! - Suplicó poniéndose de rodillas hacia su hija.

Por muy enfadada que estuviese Lana no podía aguantar esa imagen.

- Espera un momento ¿él lo sabía desde el principio? - Preguntó arrugando la nariz.
La mujer asintió levemente con la cabeza.

Su hija se levantó y la ayudó a ponerse de pie. Si era verdad que Ernesto ya sabía lo de su aventura y que ella no era su verdadera hija desde el principio, eso cambiaba mucho las cosas.

- ¿Quién es mi verdadero padre? - Preguntó con expresión seria, aunque en el fondo quería abrazar a su madre y que dejara de llorar.

- ¿Verdadero padre? - Preguntó María uniéndose a la conversación de nuevo. - Eso no puede ser. - Dijo dudando.

- Sí, María yo estuve con otro hombre antes de tener a Lana y siento que este pasando todo esto. - Dijo con la cabeza gacha.

- Aunque así fuera,eso no puede ser. - Habló segura de sí misma.

- Ernesto es estéril. - Dijo amargamente recordado su conversación con él.

- Aún así yo sé que tu eres su hija. - Volvió a hablar más segura.

Las dos mujeres la miraron. - ¿Por qué estás tan segura? - Preguntó Isabel.

- ¿Por qué no lo estás tú? Hasta un ciego vería la semejanza entre mi hijo y Lana. - María no sólo hablaba del parecido físico sino también de los gestos y el carácter. - Y no olvidemos que Lana es igual a mí de joven.

Alguien diferente Donde viven las historias. Descúbrelo ahora