Prólogo. Parte I (Chelo)

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"Tú fuiste mi amor de verano, siempre serás mi amor de verano "-Sumer love, One direction

Prólogo-Chelo

Estaba en mi habitación. No era muy espaciosa porque la compartía con mi hermana, pero era suficiente para pasar el verano. No podía quejarme, tenía la suerte de poder ver todos los días como el atardecer y el mar se hacían uno, creando una de las mayores maravillas existentes.

Me quedé mirándome en el espejo, analizando si ese vestido rosa me quedaba bien aunque me hiciese pálida. Era de corte hasta la rodilla. Aunque a mi hermana le gustase la ropa corta, yo intentaba huir de ella. Después de todo, nos diferenciábamos bastante. El motivo de esto era que no éramos realmente hermanas. Nuestros padres nos tuvieron por separado. Ambos se conocieron en Los Ángeles ya cargando cada uno con su propia hija. Yo fui producto de un matrimonio que acabó con la muerte de su mujer teniéndome y mi hermana de una noche loca de mi madre. Como os habréis fijado, hasta los motivos de nuestras existencias son distintos. Literalmente, éramos el ángel y el diablo.

-¿Te vas a poner eso? Pareces una colegiala que nunca ha salido del convento-dijo mi hermana entrando en mi habitación y apoyándose en la pared. Nada más verla, recordé otra de nuestras múltiples diferencias. Lo que ella se había puesto era un pantalón corto, un sujetador de encaje y una camiseta lo suficiente transparente para que se viese.

-Bueno, tampoco voy a conocer el amor de mi vida. Además, vamos al cine-me encogí de hombros. Me hice una coleta para que mi cabello rubio no estuviese suelto. Después de ello, le hice una seña a Veria para irnos.

-¿Quieres que te enseñe estilo?-me miró con mirada pícara mientras nos dirigíamos a la puerta

-Gracias, pero prefiero pasar -dije poniéndome las gafas de Sol

-La pregunta era para quedar bien. Te voy a enseñar estilo, así que-me señaló mi vestido-quítate esa cosa

-Anda, invito yo y voy con esta ropa, ¿vale?-le sonreí lo más adorable que pude. Mi hermana era muy persistente, así que la única forma de quitarle algo de la cabeza era proponiéndole algo mejor. Eso era otra diferencia entre nosotras, luchaba por lo que deseaba hasta conseguirlo. En cambio, esta diferencia si que me gustaría tenerla.

-Vale-sonrió de oreja a oreja mientras empezaba a salir por la puerta-pero la próxima vez que salgamos, llevarás mi ropa

-No-solté el mayor no rotundo que pude. Genial, empezaba sus luchas, con lo pacífica que yo era...

-Sí, como yo me llamo Silveria, Veria para mis ligues y amigos, te vas a poner mi ropa para salir luego

-Veria...-dije sin ganas

-Venga, vamos, venga, Chelo, venga-empezó a balancearme como si ese fuera el mejor argumento existente en ese mundo. Puse los ojos en blanco.

-Vale, pero entonces no pago

-Vale, pago yo-paró en seco con una gran sonrisa. Se puso a saltar de emoción al ver que al fin lo había conseguido. Lo que me faltaba ya... ¿ahora como me escapaba de esa? A mi me daba vergüenza mostrar tanta carne.

-¿Por qué salta de alegría?-preguntó mi madre. Mis padres estaban observándola extrañados. A mi padre no se le notaba tanto pero... a mi madre... se le notaba a leguas.

-Porque luego tengo que ponerme su ropa-suspiré

-Eso si yo lo permito-mi madre me guiñó un ojo, me encantaba que se pusiera de mi parte

-¡MAMÁ!-gritó Veria

-¿Qué? ¿Tu madre no se merece una hija buenecita e inocente?-me abrazó mientras le ponía cara de cachorrito a Veria

-Venga, mamá, es mayor y necesita salir de ese caparazón-se excusó Veria

-Ella está muy bien en su caparazón, ¿a que sí?-dijo mi madre cogiéndome el brazo. Si respondía "sí", Veria me mataba. Si decía "no", me mataba mi madre. Miré a mi padre, me estaba haciendo señas para que cortara esa conversación. Era un hombre muy sabio.

-Creo que nos vamos ya, os quiero-dije dándole un beso en la cabeza a cada uno de mis padres y huyendo de aquella escena

-¿Eso que significa?-exclamó Veria cruzada de brazos y apoyada en la puerta-

-Que vamos a llegar tarde al cine-cogí a mi hermana del brazo y la dirigí por la calle con mucha vergüenza al no saber como salir de allí. Esta escena sería algo extraña para cualquier familia, en cambio, en la nuestra era el pan de cada día. Esa era la gracia de la vida, ¿no? Ser todos unidos el Yin-Yang.

Verano, dulce veranoRead this story for FREE!