Capítulo 1

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El continente Europeo había pasado un hecho insólito desde hace unos dos mil años, el Leviatán había vuelto, creando verdaderas catástrofes entre los marineros, catástrofes humanas. En una semana al menos cien marineros habían muerto y remolinos asolaban las costas Europeas. Así que el panteón Griego y el Nórdico tenían que actuar, ya que el problema era en las costas del continente, los celtas se habían desentendido.


-Bien -comenzó a hablar Odín, cuando se hizo el silencio y antes de que cualquiera pudiese hablar-. El Leviatán se mueve deprisa, así que hay que actuar de la misma forma. Nos han llegado informes de que los últimos ataques han sido en el sur de Suecia, donde se encuentran sus islas en el mar Báltico. En una noche ha cread tres remolinos y ha hundido unos veinte barcos. Lo más sensato es mandar a gente que conozca el mar -habló con sabiduría el padre de los Dioses-. Supongo que vosotros mandaréis a Poseidón, ya que es el Dios del Mar -y antes de que los griegos hablasen, Odín continuó, nadie osó interrumpirle-. Nosotros ya lo hemos decidido, mandaremos a Kay, que es nuestro mejor navegante.

En ese momento, Thor se desinfló, había ido a la reunión fanfarroneando que iba a ser él el que iba a conseguir la misión, todos lo creyeron. Frigga sonrió con orgullo mientras Thor y Kay miraron a su padre.

-¿¡Qué!? -exclamaron los hermanos a la vez.

Poseidón rodó los ojos al ver a aquel enano que Odín y su gente habían elegido como su "ayudante".

-¿Estás seguro de que este pequeño hombre será capaz, Odín? Creo que mejor voy solo -el Dios griego se encogió de hombros.

-<<Genial, el lerdo del Olimpo me ha tenido que tocar>> -pensó Kay rodando sus ojos mientras Thor le dio un abrazo del oso, levantándole del suelo. El semidiós miraba al dios con soberbia y chulería-. Si no me crees capaz, pruébame, griego. Pero es nuestro territorio, y por muy Dios de los Mares que seas, no sabes moverte -el más pequeño se giró, saliendo de la sala con unos pasos seguros, sabiendo que Poseidón le seguiría.

El griego miró a aquel chico, ¿se había atrevido a levantarle la voz? ¿A él? ¿Al Dios de los Mares? Sin pensarlo dos veces, le siguió saliendo de la sala.

-Hey tú, espera -le llamó, pero aún así, Kay se hizo el sordo y pasó de él. Enfadado, Poseidón destelló frente a él, con cara de pocos amigos, haciendo que se chocara contra su pecho-. He dicho que esperes.

Por su parte, Kay le miró desde su metro setenta y siete, riendo y cruzándose de brazos.

-¿Tu no has oído lo de "cuanto antes empieces antes terminas"?

-La gente me respeta allá donde voy -el más alto frunció el ceño, aquel chico no le respetaba en lo más mínimo y eso no le gustaba. ¿No lo habían criado bien? se preguntaba-. Tengo tantas ganas como tu de terminar este trabajo, se que mi compañía no te agrada, pero déjame decirte, que el sentimiento es mutuo -el griego dio zancadas más largas que las del pequeño.

-¿Seguro? -replicó el semidiós, mirándolo de refilón, soberbio. Le encantaba sacar de casillas a los Dioses, era divertido, al menos a los griegos, perdían fácilmente la paciencia. A los celtas, en cambio, les costaba más- Me alegro de que dejemos las cosas claras, pececito -Kay soltó una carcajada al ver que Poseidón se iba en otra dirección-. Oh, Dios todo poderoso, te vas hacia el Mediterráneo -se burló cruzándose de brazos, esperando su reacción.

Posi quedó algo descolocado por aquello de "pececito", le recordaba tanto a cuando su fallecida esposa, Sapphira le llamaba. Continuó caminando hasta que Kay captó su atención, se había equivocado de camino, por lo que rectificó. Sin duda, el más mayor tenía un pésimo sentido de la orientación. El semidiós comenzó a caminar hacia el pasillo que estaba delante, hacia la armería. Para ir a cazar al Leviatán, necesitaban armas, su hermano Barld le enseñó que nunca estaba de más preocuparse. Por su parte, Poseidón, nada más entrar se apoyó en el marco de la puerta.

Not Strong EnoughDonde viven las historias. Descúbrelo ahora