Capítulo 14

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Bárbara había conducido varias horas pero mereció la pena al ver la cara iluminada de su acompañante.

- En esta época del año la gente no suele venir a la playa. - Habló sentándose en la arena como hizo Lana unos segundos antes.

Se estaba bien, la brisa marina despeinada su oscura cabellera y le permitía respirar aire fresco.

- Hace que no vengo a la playa desde que tengo nueve años. - Dijo  hipnotizada por las olas que chocaban bruscamente unas contra otras.

Tenía una expresión cansada pero estar en ese lugar era mejor que estar en su casa y enfrentarse a la realidad de la que aún no estaba preparada.

Cerró los ojos y disfrutó de la tranquilidad que ese sitio emanaba.

- Sé que no quieres hablar de ello pero aquí estoy para lo que necesites. - Bárbara se estaba comportando como una segunda madre para ella.

- No entiendo por qué me tratas tan bien, apenas nos conocemos. - Dijo Lana mirando hacia la rubia.

- Tú haces feliz a mi hija y eres una gran amiga para ella además de ser una mujer excepcional.

La morena sonrió levemente. - Gracias por tus palabras. - Dijo con un nudo en la garganta.

Después de otro silencio largo Lana volvió a hablar. - Me dijo que no era su hija.

Bárbara la abrazó ligeramente mientras realizaba círculos en su espalda.

- Que no le importaba nada. - Siguió hablando.

***

Jane vivía en un sueño, nunca la habían besado así con tanta pasión y necesidad al mismo tiempo. Había acabado su turno e iba a su coche cuando una figura conocida se apareció al lado de su vehículo.

- ¿Y esta sorpresa? - Dijo la joven hacia el hombre.

- Vengo a invitar a mi hija a cenar. - Dijo Raymond sonriente.

Los dos se subieron al coche de Jane y ésta condujo hasta el restaurante donde siempre cenaban en familia. Dejó las llaves al aparcacoches y los dos entraron al local.

- Estoy muy orgulloso de ti. - Habló Raymond.

- Muchas gracias papá, gracias por creer en mí y apoyarme siempre. - Dijo levantándose de la silla y acercándose a abrazar a su padre.

- y cuéntame hija ¿algún pretendiente?

- Puede. - Dijo sonrojada.

-¿Lo conozco?

Jane abrió la boca para contestarle pero fue interrumpida por la sonora risa de una mujer. Los dos se giraron hacia ella.

- ¡No puede ser! - Exclamó Raymond.

- Esa es ¿Sara? - Dijo sorprendida la castaña.

- Y está con Silas. - Habló sorprendido el hombre al ver esa imagen, su nuevo socio junto a la ex-prometida de su hijo gozando de una cena romántica.

- ¿El padre de Lana? - Dijo Jane con asco. - Si podría ser su hija.

- Vámonos. - Dijo Raymond serio. - Mañana tengo trabajo en la oficina. - Pronunció mientras pensaba su plan para romper el contrato que habían hecho con ese hombre.

Era inevitable no pensar en ese asunto. Lana Lana Lana y para colmo su madre no cogía sus llamadas.

Necesitaba información, averiguar algo, saber si Lana estaba bien. Marcó el número de su padre, tres tonos y contestó.

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