-Lo que hiciste... Conmigo no vas a fingir que no sabías lo que suponía. No sé muy bien cómo pero le diste tu energía, tu vitalidad. Estuviste a punto de darle tu vida literalmente Alysha- bajé la mirada- Podrías haber muerto pero lo que hiciste le salvó la vida. Alec no estaría aquí de no ser por ti- su tono de voz me hizo bajar la mirada. Era consciente de que se sentía herido- ¿Desde cuándo sientes lo que él siente?- inquirió, sorprendiéndome.

-Yo... No lo sé. Creo que desde hace tiempo pero se volvió más intenso cuando desapareció Jace. Es como si... No lo sé Magnus pero puedo sentir cada sentimiento, bueno o malo que él experimente. Pero ni siquiera entiendo...- su mano me detuvo.

-Yo tampoco lo entiendo. Jamás había visto alguien como tú. Para tener una parte tan pequeña de demonio eres muy poderosa. Más de lo que jamás había visto. Hay muchos hechizos que ni siquiera sabía que existían. De hecho, estoy seguro de que nadie salvo tú es capaz de hacerlo. Es como si... Desde el ritual algo ha cambiado en ti- dijo con el ceño fruncido.

El silencio se instauró entre nosotros y mi corazón latió dolorosamente al ver su expresión. No estaba herido, estaba roto. La idea de que le dejara lo carcomía por dentro.

-Sé que no lo muestras pero entiendo que estés enfadado. Arriesgué todo por Alec, sin pensar que estás aquí- tomé su mano y él me miró- Eres mi familia Magnus, nunca te dejaría. Te lo prometí una vez  y mantendré mi promesa. Pase lo que pase no te dejaré- el brujo sonrió y me besó la frente.

-Apuesto a que lo que necesitas ahora es ver a Alexander- mi corazón aleteo- No está muy bien. Hago todo lo que puedo para mantenerlo con vida pero mi magia no es eterna. Por mucho que me importe él, puede que agote al máximo mis reservas pero acabaré agotándome.

-Por eso voy a ayudarte- sus labios se abrieron para protestar pero posé un dedo en sus labios- Estoy bien. Sino no lo haría. Te he prometido que estaría contigo siempre. No lo haría si no estuviera segura de mi estado. Puedo con ello Magnus- él me miró seriamente, como si por un momento no me creyese. Pero finalmente suspiró y asintió, chasqueando los dedos. Un conjunto apareció ante mi.

-Date un ducha y cámbiate. Nos vemos en la habitación de Alec- y con eso y un beso en mi mejilla desapareció por la puerta.

Hice una mueca mientras intentaba incorporarme. El dolor aumentó pero lo ignoré lo mejor que pude. Mis manos temblaban y apostaba a que mis piernas tardarían unos segundos en acostumbrarse a mi peso de nuevo porque ahora parecían gelatina. Cerré los ojos y me levanté con esfuerzo.

"Alysha" vibró algo en mi mente, haciendo que me sostuviera la cabeza por el dolor y el mundo se tambaleara a mi alrededor.

"Alysha tienes que ser fuerte" repitió la voz, que ahora reconocí como femenina. Esta vez no provocó dolor.

-¿Qué...? ¿Quién eres?- no hubo respuesta así que negué con la cabeza. Serían imaginaciones mías.

Caminé hacia la ducha, ignorando las punzadas que se me clavaban como agujas con cada movimiento. El agua calmó mi malestar. Como siempre hacía.

Después salí y me vestí, manteniendo la mente serena, ignorando el dolor porque sino me caería al suelo y no podría levantarme. Y no era momento para eso. Alec me necesitaba.

***

Creía que era fuerte hasta que vi a Alec tendido en aquella cama.

Su pelo negro se pegaba a su frente a causa del sudor, cada poco tiempo su cara se fruncía en una mueca de sufrimiento y no hacía nada más que susurrar palabras incoherentes en aquel estado de inconsciencia que resultaba tan preocupante.

Opposed Hearts || Alec Lightwood [2] 'Pausada'¡Lee esta historia GRATIS!