¡¡Holaaaa!! :D 

Aquí os traigo un nuevo capítulo narrado por una persona muy especial en esta historia. Espero que os guste y os pido que los leáis con mucha atención. Aquí va a desvelarse por qué Jared hace lo que hace... 

Pero antes de empezar me gustaría mandar un saludo y un fuerte abrazo a una de mis lectoras y felicitarla por su doceavo cumpleaños (fue el día 26 de febrero, creo). ¡¡Felicidades, Cielo!! 

Ahora ya sí... ¡¡Empecemos!!


XLV.

~Karintia~

Me dolía todo el cuerpo. ¿Cómo era eso posible? Hacía tanto tiempo que no me sentía así... tan débil. Incluso me costaba abrir los ojos.

Finalmente pude abrirlos e incorporarme un poco. La superficie que tenía debajo de mí era lisa, muy lisa y algo fría. Me arrastré un poco hacia atrás y apoyé mi espalda contra algo que había allí. No tenía fuerzas ni para respirar. ¿Qué había pasado? ¿Dónde estaba?

Apoyé la cabeza y la eché hacia atrás, tratando de recordar. Había salido fuera del castillo porque Teo me había pedido ayuda con Ángel. Pero cuando había llegado al sitio donde habíamos quedado, Mateo estaba nervioso e inquieto.

        –Ha desaparecido –me había dicho.

Yo sabía que aquello no era una buena señal. Lo lógico habría sido decir que lo había perdido. Era algo natural, ya que un alfa sabía cómo ocultar su rastro para que nadie pudiera encontrarlo... ni siquiera su beta. Pero Teo había dicho que había desaparecido. Aquello era completamente diferente.

Entonces lo entendí.

        –Ve al castillo lo más deprisa que puedas, pero no te dejes ver –le había dicho yo.

Y me teletransporté hasta el castillo de mi hermano, pero ya era demasiado tarde. No había ni rastro de Teresa ni de Ángel, pero sabía que habían estado allí hacía poco. Por eso Lidia había salido del castillo y por eso Jared la tenía atrapada. No había sido culpa suya.

Mateo tardó unos segundos en llegar al límite del bosque y, tal y como yo le había pedido, se quedó allí sin que nadie se percatara de su presencia.

Sin embargo, cuando Jared insinuó que debía cambiarme por Lidia, él salió. Estaba claro que no le importaba tener que sacrificar a la chica si con eso conseguía mantenerme a salvo, pero no era el caso. Yo sabía que si no me ofrecía a ocupar su lugar, Jared encontraría la forma de utilizar a alguien contra mí. Y no era conveniente que atrapara a mi hermano o a alguno de mis compañeros o amigos... o incluso a Karma. No con las palabras de Danae resonando en mi mente. Debía mantener a todos a salvo.

Así que le ordené a Mateo que fuera a buscar a Ángel. Estaba completamente segura de que él tenía a Teresa. Además, había sangre muy reciente allí y eso podría significar que el lobo le había hecho daño a su compañera: algo que jamás se perdonaría.

Algo reacio, Teo entendió que tenía que irse y así lo hizo. Pero entonces Karma ocupó su lugar. No podía permitir que le pasara nada malo, aunque de verdad agradecía mucho aquel gesto por su parte. La pantera me quería y ella significaba demasiado para mí.

Entonces Jared mencionó un nombre, Kiriat, y enseguida apareció un enorme tigre blanco con los ojos tan extraños como los del vampiro. Estaba claro que lo había convertido, al igual que yo había convertido a Karma. Los dos animales se enzarzaron en una breve pelea que detuve deprisa. Podría ser ese tigre quien matara a Karma y no estaba dispuesta a permitirlo.

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