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Capítulo 1: Reconociendote

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-Tengo miedo, mucho miedo. Siempre lo he tenido y ahora vienes tú y me dices que se acabó, que ya no debo temer más. ¿Por qué debo creerte?

-Porque estoy aquí, en tu cama, en tu vida, en tu corazón y no me iré. Nunca lo haré. Nací para ser tu pilar, tu hombro para cuando llores, tu fuente de alegrías .Naci para ti, para ser tu refugio cuando te canses de luchar, soy tu amigo, tu novio, tu hombre, esposo y te daré todo lo que necesites .No te voy a mentir: tu y yo, juntos-inhala bruscamente- No va a ser fácil pero todo lo que vale la pena...

-...Nunca lo es –susurra.


    Elsonido del despertador interrumpe mis sueños otra vez. Como todas lasmañanas desde hace un año, lo maldigo. Soloen mis sueños con ese desconocido de ojos verdes puedo ser feliz y sentirmesegura. Pero son sólo eso, sueños, y el miedo reaparece. ¿Cómose habrá despertado hoy? ¿Estará hoy de buen humor? De pronto, escucho la vibración de mi móvil al recibir un wassap.

Abro el teléfono y ahí está:

SALMA: Feliz cumpleaños, hermosa!

CAT: Gracias, pero no hacía falta el whass a estas horas, que nos vamos a ver en menos de una hora en clase.

SALMA: Por si acaso, ¿quién te dice a ti que de camino a clases no me vaya a dar un infarto o sufra un accidente...? (XD)

Río.

CAT: Eres un caso.

SALMA: Pero me adoras, y lo sabes. Se ha despertado la bruja de tu tía ya?

CAT: No lo sé, no me he levantado aún.

SALMA: Pues ya va siendo hora. Me preparo y voy a por ti. Y una última cosa: NO TENGAS MIEDO, hoy cumples dieciocho y ni ella te lo va a joder, ¿queda claro?

CAT: Como el agua.

SALMA: Bien. Ponte guapa. En media hora estoy ahí. Te quiero.

CAT: Sí, mi sargento. Yo también te quiero.

Ya enla ducha recuerdo como conocí a Salma, mimejor amiga. Tenía catorce años. Estábamos celebrando el cumpleaños de mi madre en su restaurante chino      favorito. Fui al aseo y en eso escuche a alguien vomitando. Preocupada, toqué a la puerta del cubículo de donde provenía el ruido:

-¿Va todo bien?

El ruido cesó y poco después abrió la puerta una chica morena de mi misma edad. Parecía muy guapa pero no se podía ver si lo era a causa de su pálida y demacrada apariencia. Sin embargo, lo que más me preocupo fue, sin ninguna duda, su extrema delgadez.

-¿Que miras?-me pregunto de manera borde.

Me asusté, así que le dije rápidamente:

-Nada. ¿Estás bien? ¿Quieres que avise a tu madre de que te encuentras mal?

La chica soltó una risa bastante falsa y en tono sarcástico dijo:

-Si te escucha mientras grita a mi padre, a lo mejor se piensa lo de venir, siempre y cuando sus pastillas le permitan moverse, claro está.

Sin saber bien que decir, me quedo mirándola.

Ella se pone enfrente del espejo y saca de su bolso una base de maquillaje.

-¿Te dejan maquillarte?-pregunto sorprendida.

A mí, mi madre me lo prohibía hasta cumplir dieciséis años. Nunca pensé que para cuando los celebrara, ella ya no estaría viva.

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