aun seguimos saliendo

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#Capitulo 34

Dos semanas después

— ¿Y cómo vas con Justin?— pregunto divertida Caitlin
—Pues bien…— conteste riendo —Aún seguimos ‘saliendo’— hice comillas con mis dedos
— ¿Aún?— dijo sorprendida
—Sí…— le conteste ahora algo cabizbaja —Pero no hablemos de mí— dije tratando de sonreír — ¿Y Chris?— le pregunte subiendo y bajando rápidamente mis cejas
— ¡Genial!— dijo con una enorme sonrisa en su rostro. Caitlin y Chris tenían dos semanas de que habían comenzado a salir y una de novios.
Me sentía muy feliz por ella, pero me hacía pensar en mi situación con Justin. Teníamos más de cuatro semanas de estar ‘saliendo’ cosa que me hacía pensar que, tal vez sólo estaba conmigo para pasar el ‘rato’. Pero ese pensamiento cambiaba por completo cuando estábamos juntos.
— ¿Mari, Mari, Mari?— escuche que pronunciaban seguidamente mi nombre hasta que reaccione. Me había quedado pensando
— ¿Si, si, si?— dije riendo mientras sacudía ligeramente mi cabeza
— ¿Estás bien?— me pregunto Caitlin riendo —Últimamente estas muy distraída…—
— ¿Qué? ¡Claro que no!— solté una carcajada
— ¡Oh claro que no!— dijo sarcásticamente mientras abría la puerta del copiloto de mi auto. Justin me lo había regresado después de unas cuantas ‘suplicas’ muy a mi estilo.

Flashback

—Justin…— dije con la voz más tierna y delicada que pude hacer
— ¿Qué pasa?— me pregunto despegando su mirada de la televisión para voltear a verme
—Sabes…— le dije mientras hacía dibujos abstractos sobre su pecho —Extraño mucho mi auto— lo mire suplicante
— ¿A si?— se acomodo en el sillón para envolverme mejor en sus brazos
—Si— bese su mejilla
—No lo sé…— dijo soltando una carcajada —Yo creo que aún no es suficiente castigo— levanto una de sus cejas para provocarme
— ¡Justin!— alargue frunciendo mi ceño
—Convénceme.
Ahora yo levante mi delgada ceja izquierda mientras que el me miraba divertido esperando mi actuar.
Quite sus brazos de mi y asi subir mis piernas al sillón para después ponerlas cada una a los costados de Justin asi quedando yo sentada en las suyas teniéndolo de frente.
Comencé a repartir besos inocentes por su mejilla, barbilla, nariz y frente.
— ¿Me das mis llaves?— le pregunte sonriente pero este negó con la cabeza.
Me acerque nuevamente pero ahora con solo un punto fijo. Sus labios. Con la punta de la lengua delinee el perfecto margen que los definía, después de jugar un poco con su labio inferior, acople nuestros labios en un apasionado beso. Se mezclaban con un perfecto compás. Hasta que sin siquiera avisarle introduje mi lengua en su boca. La suya rápido fue al encuentro de la mía. Mientras que yo despeinaba su café claro cabello, él acariciaba mi cintura. Poco a poco me separe de sus labios, uniendo nuestras frentes pregunte de nuevo.
— ¿Ya me las das?— pero este sin siquiera abrir los ojos hizo un sonido con la garganta para decirme que no.
Reí y volví a acercarme lentamente a sus labios. Justin, conforme fue sintiendo mi cercanía entre abría los labios para asi poderse acoplar perfectamente con los míos.
Fui alejándome de sus labios, pero solo para dejar un camino de besos por su mejilla hasta su cuello, donde la ‘inocencia’ de los besos se fue perdiendo, degustaba el sabor de su suave piel, mientras daba ligeras mordidas a cada uno de los pequeños lunares que se esparcían por su mejilla y cuello. Su respiración comenzaba a dificultarse, cosa que solo me incitaba a poner más esmero en mi accionar.
Aproveche el ‘estado’ en el que lo tenía y asi introducir dos dedos en una de las bolsas de su pantalón donde justamente traía las llaves, poco a poco fui sacándolas si que se diera cuenta pero antes de tenerlas por completo en mi poder, se dio cuenta.
— ¡Hey!— dijo riendo
—Anda regrésamelo— le volví a pedir y este finalmente cedió

Fin Flashback
— ¡Mari!— volvió a reclamarme Caitlin
— ¿Qué?— le conteste inocente
— ¡Ves!— me dijo riendo — ¡Te volviste a quedar en tu mundo!
—Lo siento— reí junto con ella
—Sera mejor que te concentres o mejor me voy caminando— bromeo
—Calla y ponte el cinturón de seguridad— le dije jugando
Iríamos a casa de Caitlin a hacer el proyecto de biología asi que primero iríamos a comprar las cosas necesarias para nuestra maqueta del sistema respiratorio, y después a casa de Caitlin. Compramos todo lo necesario, y después de seis horas de arduo trabajo, terminamos de definir cada uno de los órganos que participan en la respiración.
— ¿Mari segura que no te quieres quedar a cenar?— insistió una vez más la madre de Caitlin
—Enserio muchas gracias, pero ya es algo tarde y no he avisado que me quedaría tanto tiempo.
—Está bien, pero la próxima vez te quedas a cenar eh…— me dijo abrazándome
—Muy bien— le conteste sonriente
—Nos vemos el lunes— le dije a Caitlin antes de salir
Subí a mi auto para conducir hacia casa, en cuestión de minutos ya estaba estacionando el automóvil en el porche de la casa.
Tome mi bolsa y baje, apenas buscaba las llaves de la casa cuando la puerta se abrió

— ¡Hola!— le dije sonriente
—Hola bonita…— me contesto Justin galanmente haciéndome reír, camine hacia él y lo abrace, gustoso acepto mi abrazo pero después este se separo de mi — ¡Ven!— me dijo aceleradamente tomando mi mano para que entrara a la casa, cerró la puerta y luego comenzó a correr escaleras arriba
— ¿Cuál es la prisa Justin?— le pregunte extrañada. Dejo de correr cuando llegamos a la puerta de mi habitación
—Ponte aún más bonita… te invitaré a cenar— beso mis labios y luego me hizo entrar a mi habitación y rápidamente salió pero al parecer había olvidado algo ya que regreso —Tomate tu tiempo, no hay prisa— me avisó, sonrió y volvió a salir.
Aún sumamente extrañada por su comportamiento, decidí obedecerlo ya que nunca lograría comprenderlo. Reí tontamente en mi interior.
Abrí la llave para que las gotas de agua se fueran templando, en unos segundos ya estaba comenzando a empañarse el gran espejo del baño, retire toda prenda de mi cuerpo para poder entrar. Las gotas tibias de agua mescladas con el jabón se llevaban cualquier rastro de impureza de mi cuerpo. Justin había dicho que no había prisa, asi que me tomaría mi tiempo, No tanto como para hacerlo desesperar, pero no me aceleraría.

El niñero¡Lee esta historia GRATIS!