Capítulo 12: Knicks vs Lakers

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- ¡¿Por qué sonríes?! Además quiero que sepas que nunca, jamás te besa—

Sin poder terminar la frase, mis labios se encontraron con los de Kian. Al principio me puse rígida ante la sorpresa pero luego me deje llevar, devolviéndole el beso. Tenía que admitir que muchas veces me pregunte como sería besar a Kian Denovan, y ahora que lo estaba besando me daba cuenta que no era en nada como me lo imaginaba. Pensé que iba a hacer algo más salvaje, pero me sorprendió la ternura con la que besaba mis labios, lento y despacio como si tuviera toda la noche para besármelos.

Puse mis manos en su cuello y Kian me apretó contra él agarrándome de la cintura, profundizando el beso. No puedo decir con seguridad cuanto pasamos besándonos ya que había perdido la noción del tiempo y la verdad era que no podía pensar con claridad.

En algún rincón de mi cabeza pensé que si así era un beso con Kian, con gusto podría darle los cien besos que me había exigido antes. 

También me di cuenta que necesitaba parar, no solo porque necesitaba aire si no porque no sabía hasta donde iba a llegar el beso si no paraba en ese instante, así que me alejé respirando entre cortadamente.

No me atrevía a hablar así que esperé a que él dijera algo primero.

- Aspen –susurró Kian agitado- y tú me preguntabas por qué quería besarte.

Le sonreí a pesar de que mi corazón latía desbocado. 

- Espera –dijo esbozando una sonrisa- ¿Qué estabas diciendo antes que te interrumpiera? ¿Qué nunca, jamás...?

Me sonrojé al recordar lo que estaba a punto de decir.

- Tú me besaste..

- No me detuviste.

Estuve a punto de decir algo más pero Kian me interrumpió.

- No te preocupes, siempre supe que eras mala mintiendo –me contestó y miró el reloj sorprendido- ni siquiera me había dado cuenta que se había hecho tan tarde, puedes culparte por eso... debería irme.

Asentí con la cabeza y lo acompañé hasta la puerta de mi casa.

- Bueno supongo que hablamos después –le dije mirado al piso-

- Luego te llamo.. para ver como ha ido todo con Logan y Sebastian –me contestó y me dio un abrazo-  

- Conduce con cuidado –le dije despidiéndolo-

———

Al otro día me junté con Anne en su casa para hablar de todo lo que había pasado mientras no nos habíamos visto.

- Simplemente no puedo creerlo –me dijo Anne- ¿Le horadaste las orejas al pobre chico? ¿Y le dijiste a la mesera que se quería transformar en una chica? Estas loca.

- ¡Todavía no llegue a la peor parte, espera!

Aunque no sabía muy bien si era la peor o la mejor parte.

- ¿Qué es peor que eso? –me preguntó sorprendida-  

- Bueno.. luego de la cena Kian vino a mi casa a tomar algo. Una cosa llevo a la otra y terminamos viendo el juego de los Lakers contra Knicks.. e hicimos una apuesta.

- Ally...

- Si, ya se que no tuve que haber hecho ninguna apuesta pero sabes como es esto, si no aceptaba mi orgullo no lo iba a poder soportar.

- Si pero...

- Escúchame –le contesté interrumpiéndola para decirlo de una vez por todas, necesitaba contarlo- Apostamos 100.. y no, no estábamos hablando de dinero, él estaba hablando de besos ¿Cómo demonios iba a saber que estábamos hablando de besos?

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