Reto 29

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Consigna: Escribe una historia de un personaje con miedo al amor.



¿ENAMORARME? MEJOR VAMOS A BAILAR

—Llamó ese chico —dijo la mujer que veía entrar a su hija—. Podrías no andar descalza, te enfermarás de nuevo —señaló mientras la veía tomar ambos zapatos en su mano mientras se adentraba a su habitación.

—No soporto más esas porquerías, las odio —dijo refiriéndose a los zapatos del uniforme del trabajo—. Además ya me estoy acostumbrando a andar sin chanclas, me gusta pisar descalza —señaló ella y la madre negó con la cabeza. Esa chica tenía unas manías extrañas, pero era cierto lo que decía, si seguía andando sin zapatos, con este frío, seguro terminaría enferma de algo—. ¿Quién dices que ha llamado?

—El de todos los días —dijo la señora—. Ha dicho que no le tomas las llamadas, pidió que le llames, quiere salir contigo al parecer.

—Eso parece —dijo la chica después de un suspiro y se dejó caer en el sofá donde su madre veía telenovelas ridículas donde el amor triunfaba después de muchos problemas; donde una protagonista idiota siempre perdonaba al que le había hecho tanto sufrir.

—Creí que irías en serio con él —dijo la señora moviendo las manos al compás del tejido que realizaba.

—Él quiere ir en serio conmigo —explicó la chica con la espalda pegada al asiento y el teléfono sobre su cara.

—Pues habías de intentarlo, ya no eres tan joven —le dijo burlona la mayor y la chica le miró con los ojos entrecerrados. Lo sabía, estaba a nada de que los niños en la calle le llamaran señora, debido a la edad, pero en realidad no le importaba.

—No te conviene, madre —le dijo y sonrió—. Seré quien te cuide en tu vejez, no quieres compartirme con un hombre que probablemente no me amará ni la mitad de lo que tú me quieres.

—Mocosa —le dijo su madre sonriendo—. El amor no es tan malo, no deberías temerle.

—Yo no le temo al amor —declaró casi indignada mientras se incorporaba y veía con rudeza las palabras de su madre. Sí algo le molestaba seriamente era justamente ser llamada cobarde. Por eso se empujó por la tirolesa aun cuando casi se hacía pipí del susto.

—¿Y por qué no le das una oportunidad a ese chico? —preguntó la señora dejando al fin las manos quietas—. Está muy interesado en ti, y a ti no te disgusta ¿o sí?

—Me gusta tanto que me aterra estar demasiado cerca de él —confesó la muchacha—. No quiero salir herida de nuevo.

—No tiene que ser así.

—Lo será mamá. Me conozco bastante como para saber la clase de amor idiota que doy. El amor incondicional y asfixiante que nadie quiere. Seguro terminaré amándole tanto que se fastidiará de mí, se irá y me dejará hecha pedazos.

—Ese tipo de amor le va a algunas personas, puede que él sea ese tipo de personas.

—¿Y si no lo es?, terminaré llorando de nuevo. No necesito más de eso, fue difícil levantarme después de... —ni siquiera se atrevió a pronunciar ese nombre, habían pasado cuatro años y aún se le atoraba en el pecho, causándole un dolor que ya no era tan fuerte como lo recordaba.

—Nada ganas con negarte al amor, cielo.

—Pero puedo perder mucho, mamá. El que más ama es el que más pierde, y yo no sé contenerme. Me entregaré por completo, sin reservas, y él tomará todo de mí, porque es todo lo que le ofreceré, entonces, cuando se canse de tenerlo todo fácil, me dejará destrozada y dolida, me dejará casi muerta; y no tengo tiempo, ganas o dinero, de pasarme otro semestre con el psicólogo.

—Ay, amor —suspiró la madre y la chica sonrió con melancolía, tirándose de nuevo a ver una comedia que no le gustaba demasiado en realidad. Por eso de nuevo se distrajo en esos hermosos mensajes que terminaba contestando con un emoji o dos letras significando una abreviatura que poco entendía.

"Vamos a cenar" pidió él y ella respondió: "Mejor vamos a bailar" Porque entre tanta música no habría espacio para charlar, conocerse y profundizar en un tema en el que no quería caer, el amor. 



El amor es una cosa tan complicada, tanto que al menos a mi si me aterra. Pero yo no tengo miedo salir lastimada, yo temo lastima a quien me ama. Yo no se amar incondicional y plenamente. Mi amor es limitado y egoísta. Me gusta más recibir que dar, me gusta que las cosas marchen a mi ritmo. Yo tengo miedo de encontrarme a alguien capaz de darme todo, porque las cosas fáciles no son lo mío. Seguro terminaré dejándole libre para que busque su felicidad, y luego lo veré ser feliz complacida, y me odiaré un poco por ser cruel, por no ser capaz de atesorar los valiosos sentimientos de otra persona, y aquí ya no estoy especulando. Esto ya me pasó y me molesta que no me duela, aunque en su momento fue difícil, creo que quien más sufrió fue él y fue por mi culpa. Y le pararé o esto quedará más largo que el relato xD

Gracias por leer. Besos hermosuras.  

52 Retos de escritura 2017¡Lee esta historia GRATIS!