Capítulo 34: Calidez. Inquietud.

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De piedra, así estaba yo. Parecía que todos los presentes no creíamos lo que estaba pasando.

«Ese hombre dijo: "príncipe William Von Poliakov", ¿cierto? No. Puede. Ser. »

Retrocedí un paso tambaleándome y siendo sostenida por Kima mientras que aquel hombre se arrodillaba frente al europeo, quien seguía en "shock" por mi cachetada.

—¿Ustedes dos quiénes son? ¿Son invitados a la fiesta? Si no es así, tendré que llamar a los guardias. —Demandó en voz alta.

—¡Espere, por favor! Déjeme presentarnos —se apresuró a decir Kima antes de que el problema se agrandara—. Mi nombre es Kima Yoshida, hijo del presidente de las empresas del mismo apellido y ella es Nike Furukawa, mi acompañante —nos presentó educadamente—. Por favor, le pido me disculpe si lo ofendo pero creo que primero debería preguntarle al joven príncipe qué fue lo que hizo antes de acusarnos de algo.

El hombre inmediatamente dirigió su atención a Will.

—William Von Poliakov... ¿Tienes algo qué decirme? —le preguntó con una "sonrisa" dibujada en sus labios y el rubio tembló y desvió la mirada. Hecho que lo delató.

***

—Espere, espere. A ver si entendí. Will se le acercó amablemente al principio. —Musitó el hombre castaño.

—Si.

—Conversaron y él le fue dando de beber hasta que empezó a sentirse extraña.

—Si.

—Luego, él le dijo que regresaran a adentro y la llevó casi medio inconsciente hasta ese cuarto, cerró la puerta, la lanzó sobre la cama y se puso encima de usted con la intención de hacerle algo, ¿correcto?

Asentí moviendo la cabeza.

—Ah, ya veo... —musitó sonriendo radiantemente y se quedó en silencio unos instantes.

Nos encontrábamos en el despacho de la mansión, Will se hallaba sentado en el sillón detrás de un escritorio grande, el señor castaño de pie y discutiendo con él y Kima y yo estábamos sentados frente a ellos en un sofá.

—¡Mocoso estúpido! —vociferó propinándole un golpe en la cabeza a Will— ¡¿En qué diablos estabas pensando al atacar a la acompañante del hijo de una de las personas más importantes de Japón?! ¡Utiliza un poco el cerebro, por Dios!

—Auuu, ¡no tienes por qué ser tan brusco! ¡Soy un niño indefenso! ¡Eso es abuso infantil!

—¿Niño indefenso? —repitió con ironía— ¿Un niño indefenso cometería tal barbaridad? ¡Claro que no!

—Ugh, ¡le diré a papá!

—¿Tu padre, el rey? ¿Quién crees qué va a perder más cuando él se entere de esto? ¿Tú o yo? Dime...

Albert Phoenix. Así se nombraba aquel hombre castaño, el cual era nada más y nada menos que el mayordomo personal del estúpido europeo.

—P-Pues...

—Emm, disculpen —levanté mi brazo derecho interrumpiéndolos. Ellos se detuvieron y me miraron—. ¿Podría por favor decirme quién es exactamente él? —señalé con la cabeza al europeo.

El señor Phoenix se enderezó y se arregló el traje, tal como un mayordomo.

—Disculpe mi falta de educación, él es William Von Poliakov. Príncipe de Slydavia y tercero en la sucesión al trono. Esta fiesta se supone que es en honor a él por su cumpleaños número catorce —explicó con porte y elegancia—. Además de que, su padre el rey, quiso que él empezase a familiarizarse con las responsabilidades que conlleva el haber cumplido esta edad. En nuestro país, a esta edad empieza la... —Dejé de escucharlo a partir de ahí y me quedé absorta en mis confundidos pensamientos.

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