Capítulo XVI: Every breath you take.

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La mañana pasó más rápido de lo que yo quería. Tom estaba consiguiendo que sintiese cosas que jamás un hombre me había hecho sentir, y era maravilloso. Sabía perfectamente dónde y cuando tocarme, una genialidad.

No fue hasta que mi móvil cuando recuperé la noción del tiempo. Remoloneé en mi cama pero Tom me empujó hasta el borde para que contestase.

—No seas tan floja, pueden ser tus padres.—Y como si me hubiera dicho que me había tocado la lotería me levanté corriendo, cogí mi bata y aún desnuda contesté al teléfono.

—¡Mamá! ¿Cómo estás?—Caminé hasta la cocina para evitar que Tom escuchase mi conversación.

— Muy bien, cariño. No sabía si llamarte o no, pensé que estarías trabajando.

—Estoy con Tom, sí pero podía contestar, no te preocupes. ¿Cómo estáis los dos?

—Bien, de verdad. Los medicamentos están haciendo efectos muy buenos y los médicos quieren continuar administrándolos. Tu padre está cómo loco aquí, se ha hecho amigo de un botones del hotel y quedan para tomar unas cervezas y ver el fútbol.

— ¿Y que haces tú mientras?—Noté como alguien entraba en la habitación así que me giré a mirar, Tom se apoyó en el marco de la puerta con los boxers únicamente puestos. Me mordí el labio y él sonrió, lo estaba haciendo aposta.

—Pues suele hacerlo cuando yo tengo tratamiento porque él no puede entrar en las salas. Luego me recoge. 

—Menos mal, había empezado a preocuparme. ¿Habéis visto la ciudad?—Caminé hacia Tom y pellizqué su bíceps para que se apartara de la puerta pero él aprovechó y me abrazó de espaldas para que no pudiera irme.

—Ciertos días no tengo energía para caminar pero sí, hemos visto muchas cosas. Ayer fuimos al museo de Bellas Artes, pensé en ti y en todo lo que te gustaría verlo.

—Sabes que sólo tienes que pedírmelo y iré para allá. Si en cualquier momento me necesitas...

—No te preocupes. Tienes tu trabajo y se que no estás haciendo nada malo, ¿no?—Me tensé.—¿Cariño?

—No, no. Tranquila, todo va bien. 

— Voy a colgarte, tengo que entrar al hospital. Te quiero.

—Y yo.—Colgué y permanecí en los brazos de Tom en silencio, esperé a que me preguntara el porqué mi madre tenía que entrar en un hospital pero no lo hizo, simplemente me besó el cuello con cariño.—¿Vas a quedarte a comer?

—No.—Me giré y coloqué las manos en su pecho.—Tengo que hacer un par de cosas hoy, nada importante pero son compromisos que no se pueden mover.

—Te entiendo súper estrella. Al menos ya te has dado una ducha.—Sonreí pícaramente y me solté de su abrazo. Caminé a mi cuarto y comencé a vestirme.

—Una pena que tenga que irme, ¿no crees?

—No lo creas, si hubiéramos seguido haciéndolo se me habría olvidado cómo andar.—Tom se rió de esa manera que tanto me gustaba y yo sonreí de oreja a oreja.—¿Crees que podría disculparme de alguna manera con tus compañeros de teatro?

— Por supuesto, ¿quieres venir esta noche al teatro?—Abrí los ojos de par en par y sonreí más aún.—Algo me dice que sí.

— ¡Claro! ¿Puedo llevar a George? Se moriría si lo llevase al teatro.

—Entonces no se si dejarte entradas, no quiero que te mueras...todavía.

— Thomas, guarda a Loki en un cajón y enciérralo con llave.

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