- Es sus sangre – explicó tosiendo – es como veneno para nosotros.

Recordé que había visto una escena parecida. Viktor en la tina con un líquido negro cayendo por su mentón.

Viktor.

Como si mis pensamientos lo hubiera convocado, vi allí a ese hermoso vampiro. Estaba parado, pero distinguía la expresión de su rostro. No me atrevía a verlo a detalle. ¿Cómo me miraría? ¿Con asco? ¿Con odio? No tenía idea, pero no estaba dispuesto a saberlo. Escuché como se acercaba a mí, quitándose la gabardina y pasándola por mis hombros con cuidado de no rozar mi piel.

- No me toques – rogaba, cualquier contacto me produciría otro ataque de pánico

- ¿Phichit? – preguntó en voz baja

- No lo sé, Viktor. No sé qué pasó.

- Mi Yuri – había un toque de tristeza en su voz.

- Ya no hay peligro, repito, ya no hay peligro – decía una voz por el parlante del centro comercial – todos los humanos repórtense al ala principal, en la parte media del edificio busquen las señales. Soy Jean-Jaques Leroy, el edificio contiene una cantidad peligrosa de veneno, repórtense para que se les entregue inmediatamente el antídoto. Repito, ya no hay peligro.

Parecía una grabación, repetía muchas veces lo mismo, tratando de calmar a todos los humanos supervivientes. Jean-Jaques, mejor conocido como JJ, era uno de los centauros más famosos de todos, era algo así como un ídolo para los humanos por sus dotes en la música y su composición, trataba de mantener siempre la parte baja de su cuerpo imitando la de un humano para poder relacionarse mejor con ellos.

- Viktor - dijo Yuri mirándome, podía ver real preocupación en sus ojos.

- Lo llevaré a casa – dijo Viktor acercándoseme con extremo cuidado - ¿Puedo tomarte en mis brazos? Te prometo que será rápido.

Asentí tratando de controlar el creciente ataque de pánico que amenazaba con controlarme nuevamente. Cuando sus manos tocaron mi piel, sentí como mi cuerpo temblaba y mi respiración nuevamente se aceleraba. Estaba atemorizado aun luego. Mis ojos no paraban de llorar y no podía hablar claramente por eso mismo.

- Viktor – repitió Yuri – él...

- En casa, Yuri – dijo un poco molesto.

Nadie más quería debatir con Viktor Nikiforov. Me tomó entre sus brazos y comenzó a caminar hacia el parqueo, sabía que allí vería más cadáveres, por lo que busqué refugiarme cerrando los ojos y apoyándome en Viktor. Me sentó en el asiento del copiloto, y en un parpadeo se encontraba a lado del conductor. Era el mismo carro que yo había agarrado, había tomado las llaves del bolsillo de mi chaqueta casi destruida sin que yo lo notara.

- Hey – dijo mirándome seriamente – te tocaré solamente para ponerte el cinturón. ¿Puedo? Tratare de que tengamos el menor contacto físico posible.

Asentí nuevamente y él procedió a colocarme el cinturón de seguridad de mi asiento. Emprendimos la marcha mientras yo miraba a mis piernas preguntándome como podría deshacerme de la piel por donde ellos habían pasado sus manos. Jamás en mi vida me había asqueado tanto ver mi cuerpo.

Llegamos y Viktor abrió la puerta de mi asiento, nuevamente preguntó si podía cargarme a lo que respondí positivamente. Me llevó a su habitación y me sentó en la cama, corrió hacia el baño y escuché el agua correr. Regresó en segundos con una bata de baño para mí.

- Puedo acompañarte a bañarte, puedo esperar afuera, puedo esperar adentro, como tú quieras, Yuri.

Le di a entender que quería que esperara adentro del baño mientras yo limpiaba mi cuerpo, tenía miedo y no quería que me dejaran solo. Agradecía que Viktor no quisiera tocarme, mi cuerpo estaba alerta y cualquier roce innecesario mandaba señales de peligro a mi cerebro. Se dio la vuelta para que yo me cambiara, nuevamente algo poco común en Viktor, a quien debía rogarle que mirara a otro lado mientras me desnudaba pero hoy debía agradecer que lo hiciera sin necesidad de pedírselo. No quería hablar.

Entramos en el baño y me metí en la tina, tomé una esponja y comencé a restregar mi cuerpo con demasiada fuerza. Viktor se acercó a mí y tomó la esponja en su mano. Con delicadeza y nuevamente preguntándome si podía, comenzó a frotar mi piel como con la fuerza suficiente para que yo lo sintiera pero con delicadeza suficiente para no lastimarme. Entendía el asco que me daba mi cuerpo en esos segundos, él entendía que si lo hacía con extrema suavidad no me sentiría tranquilo por lo que buscaba hacerlo con la fuerza necesaria para no lastimarme.

Terminé de bañarme y me puse de pie mientras él me envolvía en una toalla y caminaba a lado mío mientras me acostaba en su cama.

- ¿Quieres que me quede acá? No te abrazaré si no quieres. Puedo irme también y dormir afuera, como tú te sientas más cómodo.

- Quédate – rogué.

Se acostó a lado mío sin tocarme. Me veía a los ojos, sabía que estaba aterrado y en shock, sabía que cualquier toque repentino me rompería y él tenía toda la razón.

- ¿Qué eran esas cosas? – dije en un hilo de voz

- Yuri...

- Por favor, Viktor – rogué – necesito saber que eran.

Viktor me miró pensando si era buena idea o no hablar de ellas. Finalmente cedió y con un suspiro dijo:

- Son hijos de nadie.

- ¿Hijos de nadie?

- Criaturas que han roto los mandamientos de nuestros ancestros.

Royal Bloods [ Yuri!! on Ice Fanfic]¡Lee esta historia GRATIS!