1 ๑ f r e d

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Los dos hermanos se encontraban de pie, agarrados a la barra del autobús que se dirigía a la escuela.
Fred tenía una se sus manos metida en el bolsillo. Cada cierto tiempo miraba de reojo a Freddy, quién miraba su teléfono móvil.

Le parecía adorable.

Cuando el autobús llegó a su parada, los dos se bajaron y se fueron hacia la escuela que no estaba muy lejos.

- Freddy, ¿te puedo besar? - Dijo Fred parándose de repente.

El castaño lo miró extrañado y con un sonrojo en sus mejillas ante al comentario tan repentino.

- ¿A qué viene e-eso?

Fred simplemente subió sus hombros a modo de duda, para acercarse, cogerle de las mejillas y darle un corto beso en los labios.

- Ahm... Vamos a clase. - Tímido miró hacia el suelo.

El pelinegro soltó una sonrisa pícara.

- Olle Fred... No hagas nada durante las clases... Te conozco.

- No prometo nada, porque me conoces. - Siguió con sus sonrisilla mientras avanzaba, pero el castaño lo agarró fuertemente de la manga para atraer lo hacia él.

- No, Fred, por favor. Y... tampoco vuelvas a ligar con esas chicas.

Por alguna razón, los comentarios de Freddy le divertían.

- ¿Qué te pasa? ¿Estas en tus días y ya estas molesto conmigo desde por la mañana? - Bromeó.

- ¡Mira Fred, no seas gilipollas! - Le dio un par de golpes leves en el hombro, molesto, pero a la vez sonriendo. En el último golpe apoyó la cabeza en su hombro, su sonrisa se quitó. - Fred, ahora solo somos tú y yo, no otra chica entre medias.

- Lo sé. No soy idiota.

- Bueno, nada de tonteos, ahora...estás conmigo.

Fred no pudo resistirse a rodear sus brazos al rededor de su cintura para depositar un beso en su cabeza.

- ¿Mi bebé está celoso?

- N-No estoy celoso. - Susurró.

- Si lo estás.

- No lo estoy.

- Sí.

- No.

- Sí. - Apretó su nariz con una sonrisilla juguetona.

- ¡Ay! ¡Para, Fred!

El pelinegro molestaba a su hermano mientras reía, hasta que los interrumpieron.

- Hola, chicos. - Dijo Chica sonriendo.

Fred sintió como Freddy lo apartaba con las mejillas algo rojas y la saludaba.

- Hola, Chica. - Sonrió intentando parecer normal.

Fred se metió las manos en los bolsillos y le miró, pensando.

Lo amaba, lo amaba demasiado.

Pero no podrían ocultar su relación al mundo para siempre, y él tampoco quería.
Pero Freddy no quería que el secreto de su relación viera la luz del sol, una vez más, por la sociedad.

Porque el incesto es incorrecto en la sociedad. Igual que la homosexualidad.
Y si encima eran las dos cosas a la vez...

Sin darse cuenta ya habían llegado a la escuela. Fred miraba de reojo al castaño.

Y así hicieron su rutina para ir a clase.








***






Tras un día de libros de matemáticas, sociales o literatura de por medio, pudieron tomar un descanso en el recreo.

En seguida Fred no tardó en ser rodeado por las chicas de su clase. Él las sonrió con su ego de por medio.
Una de ellas parecía algo molesta, pero ni siquiera quería mostrar su frustración hacia Fred por el simple echo de que era él, para no perder amistad o algo así.

- ¡Fred!~ ¿Por qué no viniste a mi cumpleaños?~ Te estuve esperando... - Dijo la chica cogiéndole de el brazo algo triste y molesta. Fred la miró.

- Se me olvidó. - Exacto señores, ni siquiera se inventó algo para no dañarla, un "se me olvidó" borde que salió directo de sus labios.

Y la chica lo soltó.

- ¿Cómo que se te olvidó?

- Solo somos compañeros de clase, ni siquiera somos amigos, además, tenía cosas más importantes que ir al cumpleaños de alguien que no conozco.

Ella se quedó con la boca abierta, y las otras tres chicas que lo acompañaban también. Todas pensaron lo mismo: tendrían que esforzarse para tener algo con él.
Si tan siquiera alguna de las muchachas supiera que estaba saliendo con su hermano.

Y Fred sonrió pícaro, porque todo ese espectáculo era presenciado por Freddy, que quien molesto guardaba sus cosas en su taquilla.

El pelinegro dejó atrás a las chicas y se dirigió hacia el moreno mientras ellas le seguían mirando.
Se apoyó en su taquilla, cerrándola de golpe y haciendo que el castaño pegara un salto.

- Lo haces a posta.

- ¿El qué, Freddy? No es mi culpa otras chicas también quieran el premio gordo. - Se alagó así mismo.

- Dejate de tonterías, Fred.

- ¿Están mirando?

-¿Eh? - El castaño miró hacia las chicas con disimulo. - Sí, están mirando. ¿Por qué lo...-?

Freddy fue interrumpido por un beso en la mejilla. Peligrosamente cerca de los labios.










Fred. ✧ f r e d e d d y ¡Lee esta historia GRATIS!