Capítulo 62 -Proyecto genético de Tiamat. Capítulo II-

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En la Red de Agharta.

Mientras Izaicha explicaba, Towach irrumpió en el habitáculo: «El último representante de la Confederación Galáctica ha llegado a la ciudad de Agharta» informó a su compañera.

Y éste marchó por donde había venido de la misma forma que llegó.

Eddie hizo un gesto para incorporarse y ella le sugirió que continuara sentado:

—No te preocupes, aún tenemos tiempo —dijo con un tono tranquilizador—. Y si no es así aguardarán pacientemente hasta que estéis completamente preparados.

La energía que transmitía Izaicha era similar a estar en un cálido atardecer respirando el aire de un océano en calma; la sensación podía asemejarse a cuando de pequeños recibimos el calor de nuestros padres al sentirnos perdidos; una mano prieta que te protege y te guía por el camino adecuado. A su lado percibían que nada podía ir mal, y eso era una característica propia que los demás disfrutaban de esta mujer. No en vano, el sentido de su vida fue en torno a esta misión. Parecía haber nacido para ello.

—Por favor Izaicha —expresó Peter atraído por la historia—. Me interesa mucho saber que ocurrió con Enki.

—Me alegra tu interés, Peter. Pues alrededor de la vida de Enki se mueve quizá el hilo conductor más importante de la historia. Y es vital que la conozcáis para que en el futuro podáis interpretar con garantías ciertas cuestiones que de manera intencionada se tergiversaron con el tiempo.

Izaicha cambió de postura sus piernas y continuó con la exposición.

—Como dije anteriormente, las relaciones entre Enki y su hermanastra Ninurshag fueron fructíferas para ambos enamorados. Mas no les fue nada fácil mantener aquella situación ante los ojos de todos, sobre todo ante los de Enlil. Hecho que terminó por dividir a ambos aún más de lo que ya lo estaban. Sin embargo, Enki continuaba convencido que su esfuerzo por encontrar los resultados genéticos definitivos para el Proyecto daría como fruto un acercamiento hacia Enlil. De hecho, junto al apoyo incuestionable de Ninurshag logró una combinación genética perfecta. De la mezcla de ADN obtenida de las dos especies de homínidos existentes en la superficie del planeta, consiguió compatibilizar las dos especies modificando una pequeña zona de códigos[1]; pero no se detuvo aquí el atrevimiento de Enki. Después introdujo en ella un fragmento de su propia estructura genética híbrida; como recordaréis, él fue engendrado desde la raza nibiruana y la reptiliana autóctona. Esto último hizo acelerar sensiblemente la evolución natural de la nueva especie. Ahora por fin, los ensayos ofrecían resultados ajustados a las líneas marcadas por su padre Anu: «no debe estar ni muy por encima ni tampoco muy por debajo»; tanto la capacidad física como la mental eran óptimas. Sin embargo, las pretensiones de Enki llegaron aún más lejos. Para evitar que su propósito final fuese detectado en el laboratorio de experimentación, calculó con extrema precisión el tiempo en que el nuevo ser debía avanzar por sí solo, e introdujo en una pequeña porción de códigos previamente dormidos[2], para tal efecto, una secuencia que se activaría progresivamente en el transcurrir de la evolución y en cada uno de los individuos. Se trataba de unos genes cifrados que se accionarían en el momento preciso como si de un reloj se tratase, que sólo él como creador conocería, y que daría lugar a una completa transformación de la especie humana; esto la ayudaría a evolucionar espiritualmente, liberándola de cualquier opresión o manipulación a la que estuviese sujeta, y tomando el conocimiento necesario para su desarrollo como nueva raza cósmica. Tal era la voluntad de Enki hacia la humanidad futura.

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[1] Denominación científica HAR1. Zona del genoma que nos hace diferentes al resto de especies de la Tierra. La ciencia, actualmente, no ha logrado dar una explicación convincente de su aparición como parte integrante de la cadena evolutiva.

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