XIII

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Stiles suspiró frustrado; su vista puesta en su muy descompuesto Jeep, con su confiable cinta en una mano. Nunca lo admitiría en voz alta pero a veces consideraba la oferta de Hannah. Amaba a su Jeep, de verdad que sí, pero últimamente fallaba demasiado.

El Jeep estaba echando humo por doquier pero era optimista. En el peor de los casos podría llamar a Hannah. Estaba afuera de la biblioteca, Malia se había ido hace bastante tiempo y no había nada que Stiles ansiara más en ese momento que caer en su cama a descansar.

Lo siguiente que sintió fue un dolor intenso en su hombro que lo hizo gritar, verdaderamente intenso. Era como sentir navajas incrustándose en él. Unos brazos lo retuvieron y por mucho que intentó luchar, fue vano. Alzó su mano para alcanzar una palanca que estaba sobre el Jeep pero no podía hacerlo. Golpeó a su atacante en el estómago y logró liberarse lo suficiente para alcanzar dicha palanca. Stiles se dio la vuelta para encarar a Donovan y al verlo tirado en el suelo salió corriendo hacia la escuela.

Avanzaba por los pasillos tan rápido como podía, claramente llegando a la conclusión de que Donovan, el chico que su padre había detenido en la comisaría, era sobrenatural; y considerando esto Stiles no tenía mucha ventaja de su parte.

Intentó abrir la puerta de la biblioteca pero por la adrenalina en sí mismo se le olvidó que tenía que pasar su credencial para poder abrirla. Rápidamente la pasó por la ranura del escáner, adentrándose en ella y cerrando la puerta tras de sí.

Stiles retrocedió mirando a la puerta sin voltearse, con la respiración acelerada. Escuchó intentos de abrir la puerta y fue su señal para esconderse: se había acorralado a sí mismo.

Donovan avanzó con su credencial en la mano, buscando al chico. Quería herirlo para poder herir al Sheriff, Theo le había dado la idea. Stiles lo veía todo detrás de unas estanterías, maldiciendo el segundo siguiente cuando su celular empezó a vibrar.

—Tiraste tu teléfono —dijo Donovan. Stiles cerró los ojos por un instante, maldiciéndose a sí mismo por su estupidez—. Es Malia, ¿le respondo? —vibró de nuevo, ésta vez lo apagó—. No sabes quién soy, ¿verdad, Stiles? ¿Tal vez oíste sobre mi padre? ¿Tu padre te habló de él? ¿El sheriff Stilinski te dijo que cuando era alguacil su compañero se vio envuelto en un tiroteo? ¿Te dijo que una bala le dañó la novena vértebra a mi padre? —Stiles no perdía de vista Donovan—. Le atravesó la columna vertebral, ¿sabes lo que significa? Significa que todo debajo de su cintura quedó inútil. Y no solo sus piernas. Apuesto a que te contó algo, pero apuesto a que no te dijo que se quedó sentado en el auto pidiendo refuerzos, mientras mi papá estaba solo. ¿Te dijo que era una pequeña perra cobarde como para ir por él? ¿O las pequeñas perras cobardes no les hablan de eso a sus hijos? —Stiles intentó que la ira no se apoderara de él. Se sentía algo hipócrita por las veces que le había dicho a Hannah que se controlara cuando en ese momento lo único que Stiles quería era destrozarle la cara a Donovan—. ¿Te contó sobre como pusieron a su compañero en silla de ruedas? —Donovan hizo una pausa—. Cuando acabe contigo, tal vez me pase con tu novia. Se ve que es de las que pelean. Me gusta, lo vuelve divertido.

Donovan comenzó a subir las escaleras al segundo piso de la biblioteca. Stiles decidió moverse aprovechando esto, caminando tratando de no hacer ruido alguno. Fue solo un truco, pues tan solo había dado unos cuantos pasos saliendo de su escondite cuando Donovan lo tomó por detrás y lo sujetó del cuello. Stiles luchó, lanzando la estantería de tal manera que cayera sobre Donovan. Sin embargo, Donovan se puso en movimiento al instante y aprovechando la caída golpeó a Stiles contra el suelo. Luego lo tomó, obligándolo a pararse y lo intentó golpear contra un andamio de construcción.

Breaking /Teen Wolf |running#4|¡Lee esta historia GRATIS!