Capítulo 14.

18 2 0



TIEMPO DE CIERRE

IAN

No sé en que momento de la historia nos perdimos.

Nos quedamos en el camino. Ese al que ni tú, ni yo, pudimos llegar.

No espero que me creas porque sé que no lo harás, pero tengo la esperanza de que un día volveremos a encontrarnos y dejarás que te explique porque no te busqué, porque no llegué ese día.

Sé que es imposible pedirte que lo olvides todo, pero muy en el fondo vivo creyendo que me estás esperando para darme una segunda oportunidad.

Le doy mil vueltas a este correo que escribí hace algunos años y que sigo teniendo guardado entre mis borradores.

No lo envíe cuando pude haberlo hecho. Tenía miedo de pasar días o semanas esperando a que me contestara, tanto como ahora espero que conteste esa solicitud de amistad que le mandé.

Sigo esperando y nada parece importarme; ni siquiera la hermosa mujer que tengo enfrente ultimando los preparativos para nuestra boda.

Podré avanzar en mi vida si logro ponerle un punto final a esa historia que no terminé con Taylor. Es algo que siempre me he preguntado. Pero todos estos años me ha perseguido la duda, y quisiera saber si existe un futuro con Rayna si logro arreglarlo todo con ese fantasma que es Taylor, quien se ha convertido en una verdadera obsesión.

Llegué al pueblo en aquel entonces para esconderme de papá y de ese control que quería ejercer sobre mi.

La música era mi mayor pasión cuando era adolescente porque solo a través de ella lograba escapar de la realidad, de tener que hacer siempre lo que papá y mamá esperaban de mi. Muchas cosas pudieron haber sido diferentes si me hubieran dejado ser pero no fue así.

Además de la música y el fútbol, me apasionaba la velocidad y los autos.

Papá me regaló el primer auto poco después de cumplir los diecisiete años.

En ese auto viví demasiadas cosas; Andaba de aquí a allá pero también me arriesgué en distintas ocasiones por andar jugando arrancones en autopistas y lugares prohibidos.

Sentir adrenalina era una adicción que me había hecho hasta escapar de casa por las noches para ir a correr mi auto. Ese fue el mayor problema , ya que, al desvelarme casi entre semana, mi rendimiento en la escuela bajó, también mis calificaciones.

En uno de esos arrancones, perdí el control del auto. El pavimento estaba muy mojado. Me había encaprichado con la idea de ganarle al mejor de todos los corredores amateurs de los arrancones.

Esa noche, mi amigo Noel subió conmigo.

Noel, al igual que mi papá, estaba en contra de que corriera el auto. Jugar con la velocidad era peligroso pero a mi no me importaba, y muchos sabiendo que tenía la oportunidad de ganar.

Noel intento convencerme de no correr esa noche. Subió al auto y salió perdiendo pues tras el choque, quedó con dos costillas rotas y una fractura de pierna. Por mi culpa no pudo jugar un partido muy importante donde lo verían algunos coaches de distintas oportunidades.

Perdí su amistad durante ese verano. Nunca pudo perdonarme que el accidente le hubiera impedido jugar ese partido.

Eso fue por varios meses. La realidad es que éramos tan buenos amigos que no pudimos estar separados por mucho tiempo. Noel es mi mejor amigo.

INSEPARABLES - 1999-Where stories live. Discover now