Génesis. Parte II

456 131 43

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

‹‹¡Vaya presentación! De manera que la mujer que he visto en sueños es nada más y nada menos que la Reina Iris

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

‹‹¡Vaya presentación! De manera que la mujer que he visto en sueños es nada más y nada menos que la Reina Iris. ¡Que curioso!››

−Es un placer su Majestad. –no sabía bien cómo actuar en su presencia, pero a mi manera hice una reverencia.

−El placer es mío Alise. ¡No te imaginas cuánto tiempo llevo esperando conocerte! −musitó para mi sorpresa.

−¿Verme a mí? ¿Por qué su Majestad?

−Llámame simplemente Iris, querida− dijo con sincera modestia y acercó su mano a mi rostro para tocarlo.

Su piel era cálida y suave, como blanca seda.

Aquel contacto me provocó un sentimiento íntimo y familiar, pues por un momento, vi a mi madre reflejada en los ojos de la reina.

››Y respondiendo a tu pregunta, te diré que una de las razones por la cuáles deseaba conocerte es porque ambas somos parte de la misma familia −su confesión me dejó atónita.

−Esto es...increíble −susurré.

−Solo sino abres tu mente −sonrió−El parentesco viene de parte de la línea materna. Yo vendría a ser una tátara tátara tátara tátara...abuela tuya.

Tragué saliva.

‹‹Esto quiere decir que además de sangre mágica, tengo sangre real››

››¿Sucede algo?

−No... o más bien sí. ¡Sucede todo! Mi cabeza no para de dar vueltas. Tengo demasiadas dudas.

La Reina volvió a sonreír, esta vez de manera más amplia.

−Lo entiendo. Si me acompañas a dar un paseo Alise, yo podría aclarar esas dudas que te invaden.

Al principio, estaba algo renuente de dejar a Daniel en su estado de letargo, pero Iris me prometió que él no despertaría hasta que yo regresara, por lo que finalmente accedí.

Al cabo de un momento, ambas estábamos caminando por un sendero del bosque, al abrigo de tupidos árboles de frondosas copas anaranjadas, las cuales, bañadas con la luz del amanecer, me recordaban a las lustrosas y relucientes plumas del fénix.

Todo el bosque era mucho más calmo por la mañana. Solo se oía el sonido de nuestra respiración o el de nuestras pisadas, hasta que Iris rompió el silencio.

−Creo que lo primero que debes saber Alise, es que por tus venas corre la sangre de un Ángel Supremo.

−¿Eso es lo que eres?

Ella estaba a punto de responder, cuando un viento fantasmal nos sorprendió, quebrando la pasividad del paisaje.

Hojas y ramas muertas, raíces desprendidas y pequeñas flores silvestres, que crecían aferradas superficialmente en el sendero, se desprendieron del suelo y formaron un torbellino vegetal.

Instantáneamente entrecerré mis ojos, pero entre el espesor de mis pestañas pude notar que la magnitud del viento cedía. Poco a poco aquel tornado se fue transformando, hasta adquirir una forma humana.

El cuerpo del nuevo ser estaba conformado de ramas y hojas tornasoladas, sus cabellos de raíces y flores entrelazadas y sus ojos eran pequeñas gemas esmeriladas.

Podía ver la protuberancia allí donde debía estar la nariz e incluso notaba que respiraba, sin embargo, ella no tenía boca.

−¿Qué es eso? −pestañeé para que mi visión se acomodara, al tiempo que el viento cesaba por completo.

−Eso es el espíritu del bosque. Cuida de este y vela por sus necesidades.−explicó Iris− Puede asumir distintas formas, pero siempre empleando alguno de los elementos que tiene a su alrededor. Estamos llegando al límite de su territorio, por eso apareció.

−Hablas del bosque como de otro ser vivo −observé.

−Eso es porque está vivo. Aunque no habla, el bosque respira, oye, ve y siente como cualquier otro organismo. Cada árbol, planta, flor, lago o roca, están conectados y cumplen una función determinada; por eso es tan importante su preservación y cuidado. Si todo el bosque está sano, la armonía y la belleza florecen en todo lugar.

El espíritu del bosque hizo una reverencia frente a su Reina y esta imitó el gesto respetuoso ante él.

−Has hecho un estupendo trabajo últimamente –felicitó Iris− El bosque está exultante de vida. −el espíritu danzó feliz.−¿Serías tan amable de escoltarnos a esta hermosa joven y a mí por aquel atajo que conoces? A mí siempre se me dificulta encontrarlo. –solicitó y el espíritu asintió de inmediato.

Entonces, aquel ser volvió a transformarse en un torbellino, el cual sacudió los árboles que teníamos delante, lo mismo que las tupidas enredaderas floridas que colgaban de sus ramas, develando un pasaje secreto.

Observé como aquella fascinante criatura se introducía en aquel, mientras sus cabellos enraizados, colmados de flores, se entremezclaban con la entramada cortina vegetal, al tiempo que, cumplida su tarea, su cuerpo se desintegraba, dejando algunas hojas y ramas que volvían a formar parte del sendero.    

Iris y yo ingresamos a aquel pasadizo y llegamos a un valle, surcado por ramilletes de flores amarillas, que se extendían aquí y allí, hasta cubrir las colinas que lo rodeaban, como si fueran espléndidas alfombras perfumadas

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.


Iris y yo ingresamos a aquel pasadizo y llegamos a un valle, surcado por ramilletes de flores amarillas, que se extendían aquí y allí, hasta cubrir las colinas que lo rodeaban, como si fueran espléndidas alfombras perfumadas.

−Estas son "Las Colinas de Oro" de Tierra Mítica–indicó Iris− Llevan ese nombre debido a los capullos que las recubren, cuyos pétalos tienen la particularidad de desprender polvo de oro cuando el sol las alcanza.

Recordé entonces que al ingresar a Tierra Mítica las había visto y había tenido esa misma sensación, la de estar viendo colinas de oro sólido.

−Ven, aquí podremos conversar sin interrupción −señaló, tomando mi mano y guiándome hasta un tronco que yacía recostado a un costado del prado, el cual nos servía de banco. −¿En qué estábamos?

−Me contabas lo de ser un Ángel Supremo. −dije de inmediato, ansiosa de saber más de su historia.

Ella asintió.

−La historia que lo que voy a narrarte es algo larga, pues trata sobre mi origen, el de las criaturas mágicas e incluso sobre el surgimiento mismo de este lugar. 

Místicas Criaturas. El Refugio ~En Físico PRÓXIMAMENTE~¡Lee esta historia GRATIS!