La Tierra Mítica. Parte I

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¡Hola apreciados lectores!

Al fin hemos llegado al hogar de Daniel y espero que disfruten imaginando este lugar de ensueños, tanto como yo disfruté creándolo. También les digo que estén atentos, porque en este punto de la historia es donde saldrán a la luz muchas verdades.

Nuevamente les agradezco a todos los fieles y pacientes lectores que han llegado hasta este punto conmigo, y les transmito también mi gratitud a los nuevos, los cuales mencionaré, para que sus nombres sean plasmados en parte de la historia, y cuando lleguen aquí sepan que para ustedes fue dedicada, pero bajo la advertencia de que no leen aún este capi sino quieren spoilers.

Mi love es para AdormarisTorrealba dks_mm CelyLove95 ILoveR5yPhinabella Guadabarrs scarlettbennet y por supuesto para todos los lectores y amigos de siempre, y los fantasmitas.

Los quiero

Al cruzar el portal pensé que experimentaría la misma sensación vertiginosa que sentí en el barco, cuando caímos por ese gran torbellino de agua, pero esa vez las sensaciones fueron distintas

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Al cruzar el portal pensé que experimentaría la misma sensación vertiginosa que sentí en el barco, cuando caímos por ese gran torbellino de agua, pero esa vez las sensaciones fueron distintas.

Lo primero que sentí fue que mis pies se desprendían de la superficie y que mi peso se alivianaba. Era como estar flotando o volando.

Aquel nuevo espacio era similar a un cielo límpido, despejado.

Estaba sola, pues la mano de Vera en algún momento me había soltado, pero no sentía pánico. Una sensación de placentera me invadía.

Entonces, divisé un destello de luz zigzagueando frente a mí y alcancé a captar la imagen de una pequeña avecilla, un colibrí de alas doradas, que con su vuelo me marcaba el camino que debía seguir. 

Su cuerpecito iridiscente, daba danzarinas volteretas en el aire, manteniéndose a cierta distancia de mí

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Su cuerpecito iridiscente, daba danzarinas volteretas en el aire, manteniéndose a cierta distancia de mí.

Nadé en el aire, para alcanzarlo, pero cuando extendí mi mano para intentar tocarlo se desvaneció, en el momento exacto en que las puntas de mis dedos rozaron sus hermosas plumas de oro.

Empecé a descender de pronto, de forma suave, hasta que mis pies entraron en contacto con una superficie sólida, aunque no demasiado firme. El suelo que pisaba, parecía de arena.

Mi visión se esclareció y aquel espacio celeste y liso, como un lienzo virgen, fue cambiando, y se materializaron nítidas figuras a mí alrededor.

Ahora estaba frente a un nuevo paisaje, una playa de hermosas arenas claras.

A mis espaldas, había un extenso mar de aguas espejadas, que acariciaba suavemente la costa con sus miles de dedos cristalinos, y frente a mí se levantaba una extensa muralla que surcaba de lado a lado la playa.

La misma, no era de piedra, sino que parecía estar hecha de luz, o mejor dicho de extrañas llamas doradas. En el centro de la muralla incandescente había un enorme portón de oro macizo, custodiado por seres alados. En cada hoja, podían apreciarse intrincados diseños de alas con las letras T y M en su interior, que desprendían aquel fulgor dorado.

Parecía que estaba contemplando las puertas del cielo, aunque realmente jamás había estado allí para saber cómo se veían, pero esa era mi representación mental del ingreso al paraíso divino. Aunque por las descripciones que me había dado Daniel de su hogar, quizá ese sitio no distaba mucho de la visión del "cielo" terrenal.

−Es increíble −señaló Vera que de pronto se materializó junto a mí.

−Como estar en un sueño −confirmé y mis ojos, por instinto, buscaron a Daniel.

Él se hallaba unos cuantos pasos adelante; muy próximo al portón de oro y fuego dorado.

−¡Miren lo que trajo el colibrí! Te tardaste un poco en regresar Daniel y además viniste con nuevos hijos pródigos...bueno, hijas.

Quien hablaba era uno de los ángeles que custodiaba la entrada, el cual se dirigía a Daniel, con total familiaridad, mientras nos escrutaba a Vera y a mi con su "radiante" mirada.

Se trataba de un joven que, a mi parecer, tendría la misma edad que aparentaba Daniel, o sea unos 19 o 20 años y digo "aparentar" porque sabía que su existencia en el mundo se remontaba a mucho más tiempo que ese; a cientos y cientos de años atrás. Lo que me llevó a pensar que mi novio, además de ser un ángel, era centenario y yo una bebé a su lado.

Los ondeados cabellos cobrizos del muchacho flameaban en armonía, al ritmo de la suave brisa marina, y sus ojos almendrados refractaban tal luminosidad, que hasta el mismo febo podría sentir envidia de ellos.

‹‹¡Joder! ¿Acaso todos los ángeles son perfectos y hermosos?››

Místicas Criaturas. El Refugio ~En Físico PRÓXIMAMENTE~¡Lee esta historia GRATIS!