Capítulo 24

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"Para ser irreemplazable uno debe ser diferente" — Coco Chanel

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Madeline.

Siempre tuve como objetivo recuperar mi antigua vida que me fue arrebatada. Quien diría que con la muerte de mis padres, nada volveria a ser lo mismo para mí.

Aprendí a caminar con el sufrimiento a mi lado, soportando discriminaciones, creí que ya no habría salvación para mí, hasta que lo conocí a él, yo lo llamo mi ángel guardián.

Reencontrarme con mi prima fue algo inesperado, sabia que en cualquier momento tendría que hacerlo pero jamás me imagine que seria en los Ángeles, cuando tengo una misión por cumplir.

Debo admitir que en el momento que cruzamos mirada el se robo mi atención, Ethan Black, es como tal lo describían un chico guapo e intimidante. Cuando me invito a salir supe que seria mi oportunidad de llevar a cabo mi plan.

Sin embargo todo se fue a la borda cuando en el mismo lugar se encontraba Nathan y ella, Aida Smith. A través de mi gran sonrisa le di a entender a Nathan mi desagrado cosa que el ignoro por completo, como siempre suele hacer.

En todo este tiempo en el club me di cuenta que entre Ethan y Aida había una conexión que ellos se negaban admitir. La forma en que él la mira es muy notoria y sus celos también. Cosa que me molesta un poco.

Tenía que estar segura así que se lo pregunte una vez que estuvimos solas, sus nervios y silencio me lo confirmaron. No me tome la molestia en medir mis crudas palabras, debía buscar la forma en que esos dos se alejen.

Ethan jamas volvió a la mesa, me levante dispuesto a búscalo. Lo localice en una esquina bebiendo de su Martini mientras observaba un punto fijo en la pista.

— ¿Qué haces aquí? — el no responde ignorando mi presencia.

Bufo.

— No seas amargado, vamos a divertirnos — tomo su mano caminando a la pista, empiezo a mover mi cuerpo provocandolo, olvidando mi deber y dejando que el alcohol afecte mi sistema.

Una cosa llevo a la otra y nos encontrábamos en una de las habitaciones dejándonos llevar por el placer, y el alcohol como dos amantes en celo.

Antes de separarnos el pronuncia su nombre antes de cerrar sus ojos. Dejándome desconcertada.

Aida.

Ethan.

Abro mis ojos desconcertado al encontrarme en el interior de una habitación, acompañado de Madeline a mi lado acostada totalmente desnuda.

Me levanto colocándome mi vestimenta saliendo de la habitación a la planta baja. Camino al bar por una cerveza.

A mi lado una chica me sonríe, levanto mi botella en forma de saludo dándole un trago. Él idiota de Nathan se acerca arruinando mi momento de ligue.

— ¿Has visto a Aída? — pregunta desesperado y preocupado.

— La última vez estaba contigo — continuo observando a la rubia.

Bufa agarrándome del cuello de la camisa.

— Deja de ser un imbécil por primera vez  y ayúdame a buscarla. No la encuentro por ningún lado se fue como hace media hora y no aparece — musita soltándome mientras agarra su cabello frustrado.

Inmediatamente salgo en busca de Smith, con el inepto pisándome los talones. Recorro todo el club preguntando por ella a cada persona y nada. La busco desesperadamente en los baños, habitaciones, en la pista, nada.

— ¿La encontrase? — niego a su pregunta.

— Mierda, ella dijo que iría al baño — espeta.

— ¿Hace cuanto dijo eso?

— Como una media hora, tal vez.

— ¡Mierda! — exclamo.

¿Dónde se habrá metido?

Pienso mientras salgo a buscarla fuera del club.

Aida.

Me encuentro en un pequeño parque columpiándome sin ganas, las imágenes de ese momento aun abundan en mi memoria, mis lágrimas no dejan de salir, trato de contenerlas pero es imposible. Es algo estúpido llorar por alguien que ni siquiera te toma en cuenta.

Él es libre de hacer lo que quiera, sin embargo esto me deprime porque en un momento pensé que le interesaba.

Soy una patética por ilusionarme.

Me levanto continuando mi camino sin rumbo, miro a mí alrededor percatándome que ya no reconozco en el lugar. Volteo desesperada con los nervios en punta.

A los lejos puedo apreciar un bar de mala muerte. Volteo alejándome de ese lugar cuando unas voces y risas se escuchan detrás de mí.

— ¡Mira lo que la luna nos trajo! — exclama uno de los sujetos.

Sin pensarlo dos veces empiezo a correr, sintiendo sus pasos muy cerca, acelero lo mas que mi cuerpo me permite, a pesar de ello no fue lo suficiente, siento un fuerte jalón en mi brazo.

Uno de los tipos me tiene agarrada y los otros detrás de él, intento soltarme pero es inútil, su agarre es muy fuerte.

— Que linda muñequita — dice el pervertido levantando un poco mi falda.

— Justo mi tipo — comenta el otro sujeto. El tercero solo se digna a sonreír y pasar su lengua por el labio inferior.

— Que te parece si me das un beso — se acerca a mi, yo niego intentando alejarlo.

Agobiada pateo su parte más sensible. Antes de que me aleje, me sujeta del cabello.

— ¡Maldita zorra, de esta no te salvas! — me da una bofetada lanzándome hacia los otros sujetos.

Ellos me mantienen retenida, mientras que el sujeto frente a mi se desabrocha sus pantalones. Comienzo a llorar llena de miedo, me remuevo asustada intentado liberarme, ganándome como consecuencia otro golpe en mi mejilla.

Entonces me arrepiento haberme marchado del club. Empiezo a gritar por ayuda escuchando las risas divertida de los sujetos.

— Grita lo que quieras, nadie te escuchara — besa mi mejilla. Asqueada forcejeo con el tipo que intenta levantar mi falda.

Ellos se divierten ante mi intento fallido.

— ¡Ethan! — grito desesperada.

— ¡Hey, ustedes!

Una voz profunda lejos de nosotros capta la atención de los agresores.

— Sino quieren morir, será mejor que la suelten — musita acercándose des-preocupadamente, poniendo en alerta a los sujetos. Ellos le hacen caso omiso pidiéndole que se marche, mientras el desconocido suelta una risa divertida.

— Ustedes se lo buscaron — determina.

¿Quién es el?

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¡Continuará!

Adelantos y muchas cosas mas sigueme a mis redes sociales.

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