Capítulo 4 : Choque de gorilas

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No tuve que detenerme a considerarlo, me puse de pie de inmediato y corrí hacia el patio. Cuando llegué tuve que empujar a varios alumnos que se apiñaban entorno a lo que debía de ser la pelea. Una vez que me abrí paso, vi como Christian sostenía a Luca por el cuello contra una pared, mientras se oían cánticos de aclamación.

-¡Golpéalo, Becher! ¡Acaba con él de una maldita vez!- grito el imbécil que tenía a mi lado.

Por favor, recordemos que al parecer todo el mundo me consideraba una persona violenta, así que por primera vez sintiendo orgullo de aquella faceta mía, endurecí el gesto y calculando el ángulo justo le di un rodillazo en la ingle al imbécil. Sus gritos quedaron ahogados y se lanzó al suelo donde comenzó a retorcerse tomándose de las pelotas.

Empujé a las últimas personas que tenía delante de mí y avancé hasta Christian.

-Suéltalo- le insté con voz firme. Ni siquiera me tomé el trabajo de gritar, sabía lo que él haría tras oírme.

Christian me miró y liberó a Luca de su presa, quien cayó de rodillas sobre el asfalto. Me incliné sobre él y tocando su rostro le obligué a mirarme.

-¿Estás bien?

Luca tomó aire y asintió.

Miré a nuestro alrededor y comprobé que los alumnos comenzaban a dispersarse, busqué a Christian con la mirada, pero ya no estaba allí.

-Deberíamos ir a enfermería- le dije ayudándolo a levantarse-. Tienes un corte sobre el parpado que se ve bastante mal.

-Bien, vamos- me respondió con la voz ronca.

Íbamos de camino cuando la profesora Tanner se interpuso en nuestro camino.

-¿Qué ha ocurrido aquí?- inquirió preocupada, a la vez que se llevaba una mano a una teta. Oh, por favor, se supone que ya lo ha había hecho aquella mañana, ¿no debería existir una norma acerca de cuantas veces se podía ser supersticioso al día?

-Solo ha sido una pelea- dijo Luca.

STOP.

Bien, veamos, ¿cómo les explico algo que ustedes ya mismos habrán visto alguna vez? Hay hombres que creen que si admiten que acaban de darles una golpiza se están comportando como niñas. ¡Es tan patético! ¡Tienes la oportunidad de deschavar al bravucón, utilízala! Y por cierto, ¿qué les hace creer que las niñas no sabemos golpear?

Luca siempre había sido así, ni siquiera recuerdo con exactitud la cantidad de veces que Christian le había pateado el trasero, pero allí estaba, fingiendo que había sido una pelea pareja cuando toda la prepa sabía que lo habían hecho pedazos.

-Pues usted luce bastante mal, señor Turner. Vaya a enfermería y luego lo quiero en la oficina del director. ¿Quién ha sido el otro implicado?

-Christian Becher- me apresuré a responder, lo único que faltaba era que a Luca se le diera por encubrirlo.

-De acuerdo, ya me encargaré de él.

Luego de que la profesora Tanner se hiciera a un lado, continuamos hasta enfermería. Había perdido la cuenta de la cantidad de veces que había ido a buscar allí a Luca y sin embargo la enfermera Sellers continuaba sin aprenderse mi nombre.

-Espero que no lo haya golpeado usted, señorita...

-Penz- respondí de mala gana-. Y no, no lo he...- callé al notar la expresión de satisfacción en el rostro de Ethan, que acababa de entrar en la sala.

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