Monett.

Ya ha pasado un año desde lo sucedido. Libre de botas, de tratamientos, libre de investigaciones, libre de todo.

Luego de despedir en el aeropuerto a Isaac, encontré necesario empezar desde cero. Decidí tomar el consejo del director, y me di cuenta que él tenía razón; necesitaba un descanso, despejar mi cabeza y olvidarme del mundo entero.
Ya sin él, no iba a hacer lo mismo investigar dentro de la tumba, aún convencida de que no era la de nosotros. Pero ya era hora de volver al trabajo y olvidarse de los malos momentos.

Pasé un año en la casa de mi madre al sur de Chile, Frutillar. Mi mente había borrado por completo lo hermoso que era este lugar. El lago Llanquihue, la panorámica que tenía del volcán Osorno y admirar como el atardecer pintaba la montaña en diferentes matices de amarillo y naranjo; sobretodo, el estilo sureño y Europeo que obtuvo este lugar por la visita de los alemanes. Un atractivo, eso tenía el lugar. Sus casas de maderas coloridas, su resplandeciente valle transformándolo en un entorno rural, tranquilo y relajante. Un lugar que acuden turistas a cada año, y yo agradezco de no ser uno de ellos; decir con orgullo que soy una sureña y que amo mi ciudad. Pero todo sueño termina en algún momento. Mi tiempo había terminado aquí, y volvería en un par de años más.

El calor volvía a golpear mi cabeza en forma de bienvenida, y las escasas sombras que me abrazaban, eran por las montañas de arenas. Y ahí estaba, la tumba KV53; la tumba que me vio entrar con toda mi alegría y esperanzas, y la misma que me vio salir destruida, sin expectativas, sin fuerzas, sin energías, sin vida. Mi vida era eso, los descubrimientos, las historias egipcias, las extrañas historias... y ahora mi vida no es nada.

Di unos pasos para quedar frente a la entrada. El temor recorría por mis venas con velocidad, desconfiaba hasta de mi misma y el miedo se refleja en mi piel erizada.

-No debes estar aquí -Dijo una voz proveniente de la tumba.

Fruncí el ceño al escuchar esa voz tétrica proveniente del interior. Miré a mi alrededor pensando que estaba loca y que era una persona que me había dicho aquella barbaridad, pero no, provenía de adentro.

-Tú sabías quienes éramos, pero él sabe cual es el lugar correcto.

-¿Él? -Susurré.

-Debes irte -dijo nuevamente. De la puerta, apareció una figura masculina; alta, delgada, y... no sabía que más, no podía distinguirlo-. Aquí no es. Todo fue una ilusión, todo lo que...

-Viví, conocí... recordé -completé en un pequeño susurro, nadie me tenía que escuchar hablar-. Entonces...

-Todo lo que estaba en el interior es falso, pero no lo que recordaste, ni viste; todo eso es verdad.

-Una ilusión...

-¡Monett! -Gritó alguien a mis espaldas.

Di un pequeño respingo del susto. Miré hacia atrás y ahí venía Louis caminando hacia mi. Volví a girar mi cabeza a la entrada, pero no había nada, ni nadie. Agarré la correa de mi bolso y salí de ahí sin dejar de mirar el suelo.

-¡Monett! -Gritó nuevamente.

-¡Déjame en paz! -Le respondí de mala gana.

-¿No quieres entrar?

Frené. ¿Entrar? De nuevo volvería a ese lugar. Lo observé, estaba hablando enserio. Me devolví y comenzamos a caminar juntos hasta la tumba en absoluto silencio.

Bajamos las escaleras, estaba todo oscuro, igual que siempre. Mi corazón se aceleraba y tenía una sensación de vértigo en mi interior. Trataba de tragar pero me era imposible con el nudo que se me formó en el conducto de la garganta. Ya abajo, toda la oscuridad había desaparecido y los grandes focos de luz se hicieron presente. Estaba todo intervenido, mi tumba ya no será algo vetusto y no conservará nunca más su estilo. Miraba las paredes, las tocaba como si fueran las paredes de mi antiguo hogar, como si fuera mío.

El Misterio de Smenjkara (FDLA #1) [EDITANDO] ©¡Lee esta historia GRATIS!