Capitulo doce: ¿Sigue siendo misterio? (Editando)

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Monett

«-¿Encontraste algo? -le pregunté a Isaac mientras cerraba su computador.

Él negó con la cabeza. ¿Cómo era posible de que no haya encontrado el motivo de la muerte de Nefertiti? Hace años que hicieron algunos estudios y habían sacado algunas conclusiones sobre su muerte, pero ahora... nada.

-Observé un documental, es de la misma arqueóloga que me contaste el día que venimos a Luxor. Ahí explica que la momia, la cual sería Nefertiti, tenía destrozado un costado de su cuerpo, bajo el busto...

-Igual que el mío.

-Sí. Explican que perfectamente pudo haber sido un tajo hecho en la batalla. Pero...

-Pero ella no es Nefertiti, y tampoco es la tumba...

-Exacto. Lo siento Monett, pero no hay más información.»

Desperté. Cada noche es lo mismo, siempre soñando con aquel día en que Isaac me confirma que no hay datos sobre la muerte de Nefertiti; decepcionante en realidad.

Ya han pasado dos meses postrada en esta cama, era lo más desesperante; tenía ganas de salir y seguir investigando con la esperanza de encontrar algún pequeño detalle que nos sea relevante y clave para nuestra investigación. Tenía ganas de investigar ya que me sentía culpable que mi fiel compañero fuera todos los días a buscar nuevos datos, aunque fueran en vano, aún así siempre iba; hasta hoy, no ha tenido ningún descanso, y deseo que tuviera uno ahora.

Una de las buenas noticias fue que finalmente mi bota de yeso fue retirada. ¡Dios, que alivio! La comezón me tenía harta; espero nunca más romperme un pie. Me colocaron una bota con un pequeño taco, ya tenía la posibilidad de caminar y apoyarme de vez en cuando en mis nuevas amigas, las muletas.

Extrañaba salir de la ducha por mi cuenta, a la vez extrañaba aquella atención de Isaac que me otorgaba cada mañana en mi, esperando fuera de la puerta del baño con mis pertenencias. Con la toalla en mi mano, estrujaba mi cabello; era temprano y el calor ya azotaba el lugar. Mi estómago rugía, y aún faltaba que Isaac se duchara. Ya despierto, se encontraba sentado frente a su ordenador, con el cabello desordenado, unas leves ojeras que son tapadas con los marcos negros de sus lentes.

Caminé con lentitud apoyando siempre el taco primero en el suelo y me senté en mi camina a observarlo.

-Yo que tu, cierro ese maldito computador y descansa el resto del día -se sacó sus gafas y me observó con una pequeña sonrisa. De seguro lo tomó como un chiste.

Alargué mi brazo, tomé su notebook -para asegurarme, guardé su trabajo- y lo cerré. Él no lo iba a hacer.

-Hablo enserio. Ahora toma una ducha para que te despejes; hay un calor infernal allá fuera.

-De acuerdo -dijo sin ánimos. ¿Desde cuando que no toma una buena siesta? Trasnocha demasiado-.Monett... tengo noticias.

-Supongo que deben ser buenas noticias -él asintió- Bueno, dilo.

-La tumba KV53... la han abierto.

Automáticamente una sonrisa se colocó en mi rostro. ¡Que noticia más hermosa! Desde hoy saldré de este hotel.

-¿Y que estamos esperando? Vámonos.

Me levanté con rapidez y comencé a dar pasos torpes por el uso de la bota; debo verme como una completa estúpida cojeando con rapidez en la habitación. Tomé mi bolso, mi chaqueta de color beige y, por supuesto, mis amigas las muletas no se deben quedar aquí. Me giré y él se encontraba frente mío con una mirada seria; colocó sus manos sobre mis hombros y no quitó su vista de mi. Algo no anda bien

El Misterio de Smenjkara (FDLA #1) [EDITANDO] ©¡Lee esta historia GRATIS!