Caminar sobre delgada cuerda intentando no caer al pozo vacío, pero de igual manera terminé cayendo, no había nadie para ayudarme a salir, solo él, tan solo podía verlo a él en las tinieblas a nuestro alrededor, con el ceño fruncido y la mirada en un solo punto. Lo observé por horas, me acerqué a él y me sonrió, olvidé que estaba acorralada con tan solo una sonrisa.

Lo conocí tanto como yo me conozco a mi misma, lo comprendí, le di fuerzas cuando lo necesitaba, lo abracé cuando tenía frío, lo besé, le di mi amor, lo vi en la oscuridad cuando nadie lo veía, y me quedé, el me traicionó y yo me alejé. Volví a él con los ojos cerrados, con el miedo y el pánico impregnados en mi ser, no temía de él, estaba asustada de lo que me pueda pasar estando a su lado, lo miré a los ojos y me di cuenta de que supo cómo amarme tanto como yo a él, entonces el miedo desapareció.

"Como me vez?"- le pregunto.

"Eres un ángel, no te puedo ver, pero se que me amas y eso es suficiente para mi"- responde y yo sonrío.

"No se que eres tu, pero solo puedo ver una parte de ti"- no dice nada. Curé sus heridas, calme su dolor, me hizo daño una y otra vez, pero aún así me quedé, porque sabía que me necesitaba tanto como yo a él, sané su corazón y el cubrió el mio con seguridad, me sujetó con fuerza, ésta vez no me dejó ir, pero la penumbra nos atormentaba, no debía tener miedo porque en la oscuridad es cuando salen las estrellas, pero yo no veía nada más que tinieblas.

Intenté huir, pero él era mas fuerte que yo, lo amaba como a nadie y me hundió con él, cuando estaba a punto de salir del hoyo caí, grité, lloré, esperé, y me levanté, pero volví a caer, luché y luché, pero me cansé de batallar. El intentó salir pero se rindió, lo vi tirado, devastado, sin fuerzas, entonces ahí fue cuando decidí ponerme de pie una vez mas, esta vez con él ángel de alas negras detrás de mi y siguiendo mis pasos. 

Yo lo vi caer y casi morir, pero nos dimos cuenta que permanecer juntos era lo que nos iba a salvar de su propia oscuridad, ayudarnos el uno con el otro, luchar juntos, llorar juntos. Yo fui su guía y el mi soporte, estando juntos todo estaba bien, aunque los demonios de afuera nos pegaran tan fuerte como para quedar inconsciente, aún así supimos como enfrentarnos a ellos, a nuestro tormento, estando juntos. 

Escapar de un mundo donde solo era oscuridad, la poca luz que se filtraba desaparecía en un abrir y cerrar de ojos, y si no se escondía nos cegaba de manera que volvíamos a la incertidumbre de siempre, es cierto que para apreciar la luz hay que conocer la oscuridad. Nos recuperamos después de tantas batallas y logramos salir del pozo en el cual el mismo se hundió llevándome a mi con él, pero yo pude irme y llevarlo conmigo. 

El estaba atrapado, ambos lo estábamos, me quedé cuando las razones para irme eran muchas, lo amé cuando ni el mismo se quería, fui su ángel entre la oscuridad y conseguí hacer que el huya a mi lado.

"Logramos salir?"- pregunta cuando estamos fuera, ahora lo puedo ver completamente, sus alas dejaron de se negras, su corazón ya no estaba herido, y verlo fue darme cuenta que no solo él estaba sano, yo también, ya no estaba el dolor o el miedo, se habían ido. 

"Logramos escapar"- respondo sonriente, tomo su mano con la mía y caminamos juntos, dejando atrás la lobreguez que nos rodeaba. El me mira como yo lo observé a el cuando cai al hoyo, lo sujeté fuerte y lo amé con la misma vehemencia que la primera vez.

Huir?

Difícil pero conseguimos escapar. 


Maria Luna. 

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