♡Noche 7#♡

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―¿Quien e-eres...?―murmure, sentía como mis mejillas comenzaban a calentarse. Se mantuvo callado por unos segundos;los cuales me parecieron eternos. Hasta que hablo.

―Tae.

Mi cuerpo tembló debido a su voz tan profunda. Medite. Así que mi monstruo se llama Tae.

No sabía que hacer, ni mucho menos que decir. Nunca había estado en una posición como esta, pues nunca pensé en que algún día entablaría una conversación con mi monstruo. A pesar de que estábamos a oscuras podía distinguirlo bien, en realidad mi monstruo era hermoso.

Su belleza era algo peligrosa, no todo lo que brilla es oro.

―Ayúdame.―mi corazón pego un brinco ante su voz, aun no me acostumbraba a que aquella voz ronca viniera de el. Hice a un lado mis nervios y a mi corazón agitado para prestarle atención, me hallaba confundida, demasiado para ser exactos, no entendía que quería decir con eso, recuerdo la ultima vez que me ataco―por así decirlo―y soltó aquellas mismas palabras. ¿Ayudarlo? ¿Ayudarlo con que?.

―No... entiendo.―mi voz salió como un murmullo, no tenía fuerzas, sentía como mi cuerpo temblaba simplemente con tenerlo cerca. Mi monstruo abrió los ojos mientras inflaba sus mofletes.

―Estoy desapareciendo.―¿desapareciendo?. ¿Como podría estar desapareciendo si lo tenía justo ante mis ojos?.―Tu eres la única que puede ayudarme.

No sabía que hacer, ni que pensar, no creía todavía que estuviera pasando esto.

―¿Ayudarte como?―pregunte en la negrura de mi habitación, pude sentir como se movía de lugar en mi cama, de repente su respiración fría se disperso sobre mi cara, lo tenía encima de mi.

Me alarme. Mis nervios volvieron, pero esta vez mucho mas fuertes, y no sabía el porque.

―Entregándome tu cuerpo.―dicho aquello mis sentidos se activaron, no tenía nervios, sino mas bien miedo, miedo de lo que podrían significar aquellas palabras. Coloco sus manos en mi cintura haciendo presión, un quejido de dolor salio a flote, necesitaba pedir ayuda, intente gritar, pero, antes de siquiera intentarlo, el ya había estampado sus labios sobre los míos, moviendo los bruscamente.

Tome fuerza y lo empuje haciendo que se alejara de mi, rápidamente salte de mi cama en busca de la puerta, tenía miedo, demasiado, mi garganta se secaba al solo pensar en que podría hacerme. Me sentía estúpida por ser la que buscaba esto sin ni siquiera saber con que me estaba metiendo.

Tae era un monstruo, algo que yo desconocía, algo que no se podía conseguir en los libros, a excepción de los infantiles. Sentía miles de emociones con respecto a aquel ser, pero eso no estaba bien, jamas estuvo bien. Y ahora lo entendía.

Llegue a la puerta, pero la escasa iluminación no me dejaba ver con claridad como quitar el cerrojo, antes de que pudiera prender la luz, aquella cosa me encontró en la oscuridad, me tomo por la cintura  y de un movimiento me tiro a la cama. Se poso sobre mi y otra vez comenzó a besarme.

Accedí, me era imposible seguir resistiéndome a sus labios, seguir mintiéndome a mi misma de que no quería esto, cuando en realidad mi cuerpo lo deseaba. Lo anhelaba.

Pase mis manos por su cuello mientras despegaba sus labios de los míos y atacaba mi cuello, gemí al sentir sus dientes encajándose en mi piel. Se sentía bien, y yo de imbécil huyendo. Me cargo entre sus brazos y se sentó en la cama desordenada conmigo a horcajadas, pegue un brinco al sentir como su miembro se templaba debajo de mi. Cegada por el deseo comencé a mover mi pelvis de manera lenta y profunda, sentí como me excitaba por el simple hecho de escucharlo gemir. Coloco sus manos en mi cintura y acelero los movimientos. En un intento de callar los gemidos lo bese, comencé a empujar mi lengua sobre la suya, haciendo que el roce fuera exquisito. Desesperado quito sus manos de mi cintura y las llevo hasta mi viente, lentamente fue subiendo hasta toparse con mis senos. Gemí al sentir como sus largas manos apretaban mi zona sensible. 

La habitación fue inundada de miles de sonidos pegajosos y gemidos roncos.

Sin poder entender que estaba haciendo exactamente, lo empuje haciendo que su espalda y cabeza quedaran entre mis sabanas, aun sobre el me acerque a sus labios, esta vez quería disfrutar mas, después tendría tiempo de arrepentirme. Retire mis labios de los suyos y comencé a besar su cuello, aquello pareció fascinarle, ya que empezó a moverse debajo de mi, haciendo que nuestras partes se rozaran. Se detuvo al sentir como me movía, dejándome a mi a cargo de los movimientos, pase mis manos por su pecho sintiendo como su sudor se pegaba a su camisa. Por un momento me olvide de los movimientos y me concentre en sentir su cabello, su respiración, sus jadeos, y sus labios hinchados. Este al ver que no me movía me tomo por la cintura e hizo que lo cabalgara aun en ropa, su desesperación por mi, me fascinaba, seguí sus movimientos y comencé a pegar brincos sobre su apretado pantalón, podía sentir como mis bragas tenue mente se mojaban.

¿A esto se refería con ayudarlo?.No entendía porque de la nada me atacaba intentando devorarme, ¿Acaso se alimentaba de mi?. Pues si necesitaba ayuda de ahora en adelante, yo estaré a su merced. 

Ya al borde del abismo opte por separarme de sus labios y quitarme la camisa, sus ojos brillaban entre la oscuridad, aquello me dio escalofríos, pero, antes de que pudiera quitármela, me detuvo con sus manos frías. Estaba confundida, ¿Esto no era lo que quería?. Negó mientras me miraba entre la negrura de la habitación, me jalo hacía el y me escondió entre sus brazos, podía sentir como su respiración se hallaba igual de acelerada que la mía y como su corazón latía fuertemente. 

―Gracias por ayudarme.―murmuro con un hilo de voz, aun así audible.

―Pensé que....―me sentía patética al decir aquellas cosas que rondaban por mi mente, ¿Esto era todo?

―Esto es todo lo que necesito para no desaparecer.―me apretó mas a el. Sentía como si estuviera hablando con un niño pequeño. Tome valor y lo encare.

―Pensé que terminaríamos, ya sabes....teniendo relaciones.―quería en lo mas profundo de mi morirme, estaba avergonzada por las palabras que soltaba, pero no entendía que era todo esto. Mis mejillas se calentaron en el momento en que sus ojos brillaron confundidos.

―¿Que es eso?―mi corazón dio un vuelco al ver su sinceridad, ¿Acaso no sabia lo que estábamos haciendo? o siquiera lo que estábamos a punto de hacer.

No lo podía creer, era imposible que un monstruo tuviera la mente tan pura, ¿O si?

「A Oscuras」 ;+k. thDonde viven las historias. Descúbrelo ahora