La luz de tu mirada. Parte II

493 142 80

Mi corazón se sobrecogió ante la ternura de su voz

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

Mi corazón se sobrecogió ante la ternura de su voz. Lo sentía tan cerca, tan íntimo, que solo quería besarlo de nuevo, pero me contuve, pues no quería volver a ilusionarme y quedar como idiota después.

−¡Tres días! ¿cómo es posible? ¿desde cuándo estas aquí conmigo? ¿tú me quitaste la ropa?− todas las preguntas emergían a la vez.

Él rió.

−Wooo con calma. Ven, te lo explicaré todo.− tomó mi mano y me dirigió de nuevo a la litera inferior, donde antes habíamos estado recostados.

Daniel me contó que había venido a verme tres días atrás, después de exigirle a Argos pruebas de que yo estaba sana y salva. El tirano tuvo que claudicar en su postura y acceder a su petición, ante la negativa de Daniel de continuar ayudándolo.

Cuando al fin pudo verme, yo estaba en ese estado de letargo, y así continuaba, sumida en un profundo sueño, conforme el tiempo pasaba.

Él comenzó a impacientarse, sospechando que algo sucedía, y entonces el tirano debió confesar que habían usado conmigo jugo de uvas falsa morte, con fines "tranquilizantes" claro. Le dijo que el viaje no me estaba sentando bien y en pos de mi salud lo había hecho.

−Y en cuanto a la ropa... ¡tú te la quitaste sola! Yo solo me dediqué a observarte.−añadió mientras se encogía de hombros.

−¡Oye!− le di un suave golpe en el brazo, volviendo a ruborizarme.

−¿Qué? ¡Era un gran avance! Una muestra de que pronto despertarías, pues tus sentidos se estaban activando.− alegó en su defensa− Y yo no detendría el proceso de tu mejoría.− Esta vez ambos reímos.

−Por cierto, gracias por cuidarme todo este tiempo.

−Siempre intentaré cuidarte...

Nuestros rostros volvían a estar demasiado cerca, lo mismo que nuestros cuerpos, como si una fuerza magnética nos atrajera. Sus ojos observaban, tras una gruesa capa de pestañas, que los ensombrecían apenas, confiriéndole aquel tono azul profundo que tanto me gustaba. Entonces sus párpados se cerraron en el momento en que sus labios alcanzaron mis labios.

Incliné mi cabeza ligeramente, y coloqué mis manos en su cuello, dejándome llevar de nuevo por el fuego tibio y cálido de sus labios de terciopelo, que envolvían los míos con suaves y rítmicas carias.

Él llevó su mano sobre mis cabellos, mientras la otra se acomodaba en mi cintura, en aquella curva, diseñada para el reposo de sus dedos.

−Alise te quiero −susurró entonces, en un breve intervalo, y con tan solo dos palabras terminó de robarme por completo el aliento.

Me separé un poco, para poder contemplarlo de nuevo, pestañeando para salir de aquel transe, y con disimulo, me di un pellizco en la pierna, para comprobar que, en efecto, no estaba soñando de nuevo.

−¿Lo dices en serio? −musité incrédula, aunque no era lo que quería decir, sino corresponder a sus palabras y confesar que yo también lo quería, con desesperación, con intensidad y con deseo

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

−¿Lo dices en serio? −musité incrédula, aunque no era lo que quería decir, sino corresponder a sus palabras y confesar que yo también lo quería, con desesperación, con intensidad y con deseo.

− Completamente − llevó mi mano hasta su pecho, y la hizo reposar sobre su pecho −Mi corazón no me deja mentir...−yo sonreí. Un cúmulo de emociones se arremolinaban en mi vientre en ese momento −Cuando supe que te habían secuestrado para traerte aquí, me desesperé. Sentía que una parte de mí se desgarraba ante la posibilidad de que sufrieras algún daño. Me di cuenta de todos los errores que había cometido, las estupideces que había dicho, lo mal que me había comportado contigo...en fin. –suspiró− En el momento en que te vi, aunque fuese dormida, la alegría de que estuvieras ilesa fue tan inmensa que abrió paso a un sentimiento que estaba latente en mi, pero tan contenido y entremezclado con otras sensaciones que me era imposible asimilarlo...Ese sentimiento es amor.

−Daniel yo...−sentía la garganta seca y el aire me faltaba −Ya sabes lo que siento por ti, ya que no me esforcé en ocultarlo luego de aquel primer beso, pero cuando dijiste eso de que tú y yo no podíamos estar juntos...

−Me comporté realmente como un cretino y te pido perdón por eso –interrumpió y noté como sus ojos se apagaban− Entendería si ahora tú no sientes lo mismo. Tienes todo el derecho a rechazarme.

−No, no es eso...déjame terminar...−le reproché− Debías tener tus razones para actuar así. No lo entendí en ese momento, pero lo hago ahora. Así que mentiría si no aceptara yo también te quie...

−Siento interrumpirlos "tortolitos" –Darius abrió la puerta de golpe, quebrando el momento romántico. De "sentir" nada, yo sabía que lo estaba disfrutando.− Mi señor te necesita de inmediato en la sala de reuniones.−dijo mirando a Daniel− Así que deja a la bella durmiente para que se recupere del sueño eterno. Y más vale que lo haya aprovechado, porque nos esperan días sin dormir. Ya casi llegamos. 


Místicas Criaturas. El Refugio ~En Físico PRÓXIMAMENTE~¡Lee esta historia GRATIS!