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Reto 2

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Consigna: Describe una escena sensual con una pareja que termina desnuda en la barra de un bar.


LLENANDO DE AMOR

—Diablos —resopló Mireya con la emoción asfixiándole. Ese lugar a media luz, con los muebles empolvados y esas pequeñas pelusitas bailoteando en los rayos del sol que se filtraban por las ventanas, parecía ser lo que quería—. Es perfecto —susurró escuchando como sus pasos recorriendo el lugar vacío hacían ecos en las paredes de madera.

—Necesitará mucho trabajo —dijo Alex sintiendo y escuchando el crujir de la madera bajo sus pies.

—Vamos Alex, es perfecto —dijo ella mirando a todas partes, como si las telas de araña colgando en los muros fueran hermosas obras de arte.

—¿En serio lo quieres? —preguntó Alex desganado, trabajar arduamente no era algo que llamara su atención. Pero si lo veía tras los ojos de su prometida, que era diseñadora de interiores, seguro que se le hacía poco el precio a pagar. Pero no sería poco el trabajo.

—Lo queremos, amor —canturreó la chica llevando sus pasos hasta su novio.

—Pues nos lo quedamos —suspiró Alex recibiendo gustoso el beso de su amada novia. Entonces firmaron el contrato que les hacía dueños de ese antiguo bar a las afuera de la ciudad.

—Esto va a ser genial —aseguró Mireya volviendo a recorrer el lugar mientras Alex salía despedir al agente de bienes raíces que había hecho posible que ellos obtuvieran ese lugar.

—Felicidades, señora propietaria —escuchó Mireya a sus espaldas. Sonriente buscó a su amado, y lo encontró caminando hasta ella con el champaña descorchado en una mano y un par de copas en la otra—. Sabía que lo amarías —confesó y la chica sonrió. Sostuvo las copas y vio cómo su amado las llenaba.

»Por un próspero negocio —dijo él, y ella completó: —Por un próspero futuro, juntos.

—Siempre —dijo Alex, mientras chocaban sus copas y sonreían ampliamente. Este era su primer paso como pareja. Un negocio que les proveyera de estabilidad económica para iniciar con esa familia que soñaban ser.

Después de un trago, Alex tomó la copa de Mireya y la dejó tan lejos de ellos como su brazo le permitía. Mireya vio su copa y recorrió de regreso con la mirada el brazo de Alex hasta su sugerente rostro.

—¿Celebraremos sin alcohol? —preguntó la chica divertida y, aprisionándola con sus brazos, el joven dijo: —El alcohol te pone loquita.

—Me amas loquita.

—A veces no tanto.

—Tonto —dijo Mireya con una sonrisa que Alex besó. Mireya pasó sus manos por el pecho de Alex, hasta su nuca donde las entrelazó. Alex por su parte deslizó sus manos por la espalda de la chica, como si no supiera donde detenerlas.

—¿Vamos a hacer esto aquí? —preguntó la chica sintiendo como su espalda chocaba con la barra del bar. Alex, que hasta entonces había estado deslizando sus labios y lengua por toda la extensión del cuello de su novia, susurró a su oído: —Llenemos este lugar de amor.

—Tan ridículo —jadeó sonriendo la chica, sintiendo como su cuerpo era despojado de ese vestido de flores que Alex tanto gustaba por ser fácil de quitar.

—Tan hermosa —gruñó el chico que se prendía de nuevo en ese deseo que solo la piel de Mireya le provocaba. Y besó los senos de la chica mientras sentía como las manos temblorosas de ella intentaban desabotonar su camisa—. Y tan lenta —se burló separándose y sacándose la camisa por sí mismo.

—Me pones nerviosa —confesó con una risita burlona ella y él sonrió también, pero con malicia.

—Voy a ponerte contenta —dijo pegando su cadera a la de ella, rozando en suaves movimientos sus cuerpos mientras las penumbras de la noche comenzaban a dificultar la visión. Pero no necesitaban verse para amarse, con tan solo sus dedos podían saber que era la piel del que amaban la que estaban acariciando.

—Fuera ropa —dijo ella y Alex dejó de saborear su piel. Se alejó un poco para quitarse el pantalón y los bóxer después de sentar a Mireya sobre la barra de su ahora bar. Mireya subió sus rodillas al pecho y, recostándose un poco en la fría y polvorosa superficie, sacó sus bragas, sin perder de vista al hombre que no dejaba de mirarla.

—Eso es tan sexy —dijo él viendo como ella deslizaba sus pies abajo, quedando con las piernas colgando de la barra—. Déjame ayudarte —pidió acercándose a su chica y acariciando la espalda hasta dar con el broche de su sujetador.

—¡Rápido! —precisó ella y Alex pensó que ella no se quedaba con nada.

—Tan impaciente —susurró. Entonces pasó su lengua por el cuello de ella, de nuevo, provocándole olvidar que él peleaba con ese maldito broche que siempre le hacía sufrir. Alex incluso se había atrevido a pensar que los sujetadores los habían diseñado un conjunto de padres celosos, para evitar que los hombres disfrutaran del cuerpo completo de sus hijas.

—¿Necesitas ayuda? —preguntó ella, impaciente porque el hombre que amaba le amara por completo.

—No —aseguró Alex forcejeando con esa prenda que no daba de sí—. Ya casi —dijo estirando la tela de tal manera que el cuerpo de Mireya se movió hacia atrás—. Ya casi —repitió apretando los dientes y, a punto de rendirse lo logró—. ¡Gané! —gritó eufórico, sacando la prenda del cuerpo de su prometida con tal rapidez que ella también quedó con las manos extendidas al cielo.

El silencio que se hizo después del grito fue roto por la carcajada de ella. Alex se sintió apenado, pero su sonrojo dejó de ser de vergüenza cuando Mireya le atrapó con sus piernas, pegando su cuerpo desnudo al de él.

—Me encantas —dijo ella y besó los carnososlabios de él. Continuando con su labor de llenar de amor ese lugar que ahoraera de ellos.



¿Esto cuenta como sensual?... No soy muy experta en la escritura erótica, ni sensual, ni cachondona xD pero hice mi mejor esfuerzo. Deseo les haya gustado. 

Gracias por leer. Besos hermosuras. 

52 Retos de escritura 2017¡Lee esta historia GRATIS!