Epílogo

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Habían pasado muchos años desde aquella despedida, más de lo creen, pero ya estaba en el pasado; 3 años después del adiós Camila y yo volvimos a encontrarnos, ella estaba haciendo un reportaje para el reality show que tenía en Alaska, justo donde fui a pasar unas vacaciones. Lo inevitable pasó y nos encontramos, supimos que no teníamos que dejarnos ir. Cuatro meses después decidimos casarnos, fue el mejor día de mi vida; Camila ya no era aquella llena de conflictos mentales, era una mujer madura y decidida a cualquier cosa por tenerme, me llevaba rosas todas las noches en aquella cabaña donde pasaba mis vacaciones.

Un año después de la boda supimos que queríamos formar una familia, no sabía si era sensato o no, pero ella estaba segura que un pequeño nos haría feliz. Ninguna quería quedar embarazada en esos momentos así que decidimos adoptar, así fue como Cameron llegó a nuestras vidas; un chico de tres años demasiado tierno, nos fue imposible dejarlo allí. Tres años después decidimos que era hora de un embarazo, debido a que Camila tenía que tomar muchos vuelos en esa temporada yo fui la que quedó finalmente embarazada, vaya sorpresa que tuvimos al saber que eran unos gemelos; Matt y Cal quienes eran una monada aunque muy inquietos, y a pesar de tener 13 años son muy obedientes. Cuatro años después Camila tomó la decisión de tener un embarazo el cual apoyé en todo momento, ella nos dio una niña hermosa a quien decidimos llamar Kira, ella no era una niña como cualquiera, a sus 8 años era toda una pequeña prodigio, leía libros que incluso eran complicados para mí, aprendió a tocar el piano a muy temprana edad, y sin embargo, podría tocarlo con los ojos cerrados. Esperamos 7 años para que finalmente tuviéramos otra pequeña, la última, su nombre es Karla, quien cuenta con 8 hermosos meses.

Teníamos a 5 hijos fenomenales, pero no todo era color de rosa.

—Cal, no me des la espalda.— Camila le gritaba al pequeño gemelo que se volteó echo furia.

—Diablos, mi nombre es Matt.— corrigió a lo que Camila sólo rodó los ojos.

—Es igual, te dije que hicieras algo y lo haces, soy tu madre.— gritaba molesta.

—Tu no eres mi madre, eres una extraña que ni siquiera sabe quién soy.— fue su última palabra, veía furioso a Camila quien sostenía la mirada igual de enojada.

—Matt, por favor, haz lo que te dijo que hicieras, cariño.— intervine después de terminar la llamada con mi madre.

Él miró a Camila unos segundos más, me asustó la manera en la que la veía, era tan oscura, llena de rabia contenida, sin embargo, asintió a lo que ordené y subió las escaleras; se escuchaban fuertemente las zancadas. Estaba furioso.

Después de que desapareció por la escalera voltee a ver a Camila quien ahora estaba sentada en el sofá con ambas manos en su cabeza.

—¿Qué es lo que hago mal, Lauren? Siempre trato de darles todo. ¿Ves cómo me trata Cal?— decía herida, rodé los ojos.

—Se llama Matt.— ella asintió un tanto desinteresada a lo que tuve que suspirar.
—Camila, creo que él tiene razón.

Frunció el ceño y levantó la cabeza mirándome. —¿De qué diablos hablas?

—De eso, eres una extraña para ellos.

Rió molesta. —Vaya, no sabía que trabajar era algo malo para ellos.

—No estoy diciéndote que trabajar sea malo, pero Dios, te vas por meses y ellos no saben nada de ti, una llamada por mes no es suficiente para ellos.

Y si, Camila nos daba todo lo que queríamos, a pesar de todo había superado sus problemas mentales con mucha ayuda profesional, se había vuelto una increíble reportera a quien le habían echo un reality show en donde iba a diversas partes del mundo a cuidar y rescatar animales en peligro de extinción, incluso tenía un libro de especias que ella misma había combinado con otras. Pero, ¿a costa de qué?

Se iba por meses, incluso una vez se fue por un año, un año entero. Llamaba una vez al mes preguntando qué tal iban las cosas, eso parecía no importarles a los demás, pero Matt tenía algo diferente, tenía tanto rencor hacia Camila que parecía querer matarla, me aterraba.

—Les doy todo lo que merecen.— seguía diciendo, por su voz estaba notablemente molesta.

—Camila, no lo tomes a mal, pero darles dinero no significa ser madre. No estuviste aquí en la graduación de Cameron, no estuviste el primer día de secundaria para los gemelos, no estuviste para escuchar el primer recital de Kira, ni siquiera estuviste para las primeras palabras de Karla.— terminé y al parecer se le había pasado el enojo pues sólo suspiró.

—Lamento todo esto, nunca fui a una escuela para padres.

—Yo tampoco, pero con ellos se aprende día a día, lo supieras si estuvieras con ellos. En esos meses de vacaciones que tienes deberías hablar con ellos en lugar de dormir y regañarlos todo el día.— unas lágrimas estaban cayendo por sus mejillas pero asintió.

—Te prometo que aprenderé a ser madre.

No sé cómo vayan las cosas a partir de aquí, pero espero que Camila de verdad logre conectarse con ellos; y quizás quitar aquella mirada de Matt.

Fin.

Es el momento de decidir, ¿quieren segunda temporada?

Ya no tratará del tema inicial donde Camila es una asesina. Pero quizás puede haber otro asesino....

En fin, ¿creen que Camila llegue a ser una buena madre?

Si al final decido hacer la segunda temporada será igualmente por aquí, así que ya saben.

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