Capítulo dedicado a EscritoraBipolar porque anoche me dedicó unas palabras muy bonitas por mensaje y quería agradecerselo de esta manera. Espero que te guste el capítulo y que algún día tanto tú como yo podamos cumplir nuestro sueño

Preparé un discurso corto sobre lo que tenía que decirle a Frank. No iba a permitir que los nervios me ganasen la partida. Zoe me había recibido un rato antes pero no le dije nada de lo que pensaba comentarle a Frank.

—No sé a qué viene tanto secretismo. Frank me lo dirá en cuanto salgas de la sala.—Se quejó Zoe mientras se recogía el pelo con un lápiz de su escritorio.

—Porque si te digo algo me vas a aconsejar que no lo haga. Se que él te lo va a decir cuando me vaya y no me preocupa.—Un sonido que no había oído antes salió de su teléfono.

-—Ya puedes pasar.—Me dedicó una mirada de odio y entré con decisión.

En aquel despacho Frank me esperaba, como la primera vez, sentado en su escritorio. Me senté en la única silla que tenía delante sin que él me diera el permiso y me coloqué en una postura que denotara relajación. Él se cruzó de brazos y me sonrió con una pequeña nota de desprecio en su mirada.

—Hacía demasiado tiempo que no te veía, ¿cuánto ha pasado?

—Tres meses.—Los dedos de Frank tambolireaban en la mesa de manera impaciente pero no iba a decirle nada hasta que no me preguntara.

—¿Cómo está tu madre?—Sabía dónde darme para ponerme en tensión. Levanté una ceja y aparté la mirada.

—Estable.

— Me alegro.—Dejó de mover sus dedos y los cruzó encima de la mesa.—¿Qué querías?

 —Hablar de las condiciones del contrato.—A juzgar por su gesto aquello le había pillado por sorpresa.

—Pensé que te había quedado todo claro.

—Quiero reducir el número de meses sin reducir mi sueldo.—Frank estalló en risas y yo permanecí seria frente a él. Estaba comenzando a ponerme nerviosa.

—¿Porque iba a hacer semejante estupidez?

— Porque desde hace semanas Tom no me cuenta nada nuevo. No tengo de dónde sacar y estamos alargando esto de una manera innecesaria. He podido obtener muchísima información que tu has aceptado con gusto ¿qué más quieres?

—¡Quiero carne!—Enarqué una ceja mientras él se levantaba y sacaba todo un archivo de un cajón.—Aquí están tus cosas. Toda la información que me has mandado, las fotos que os han sacado y algo más.

—¿Que más?

—Algo que, si te hubieras detenido a leer el contrato, sabrías.—Sonrió de manera malévola.—Siempre hay que leer la letra pequeña.—Me dio una copia de mi contrato y lo leí con sumo cuidado.—Te voy a ahorrar el tiempo, podemos acceder a tu teléfono. Tenemos fotos que no nos has mandado, vídeos e incluso mensajes.

—¿¡Qué!?—Grité furiosa.—¡Habéis invadido mi privacidad!

—Correcto, cinco puntos para la señorita.—Abrió la gran carpeta y sacó fotos de la casa de Tom.—Fue tu decisión hacer estas fotos, supongo que se te olvidaría añadirlas al archivo.

— No, no se me olvidó. Me pedisteis detalles de su vida, la decoración de su casa importa más bien poco.

—Hemos leído tus mensajes, sabemos que has entrado en su vida más de lo que pretendías. Dime una cosa, ¿besa bien? porque no has puesto nada en ningún mensaje.

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