Capitulo 5

1.2K 55 12



Petrificada en mi sitio, sin ni siquiera poder desenredar el nudo que se había hecho en mi garganta. Miraba a Ethan entendiendo por qué tenía tanta prisa para que me marchase con él. Axel estaba allí. Axel era el hijo de mi jefe. Estaba trabajando para el padre de mi... ¿Ex novio?
¿Qué me estaba pasando? ¿Por qué no podía salir de allí corriendo?
Entonces recordé. En el momento que todo estalló en aplausos y Alex se había levantado para seguir su turno, tiró mi vaso de Jack Daniels medio lleno al suelo haciéndolo romper y resonar en toda la sala.
Alex se había quedado tan petrificado como yo, pero era por otro tema. Yo tenía que salir de allí. Necesitaba salir de allí antes que...
Demasiado tarde. Cuando el DJ puso la música. La familia feliz, mi jefe, su mujer y su perfecto hijo estaban viniendo hacía nosotros.
Miré a Ethan que negaba con la cabeza como si estuviese respondiendo a mis millones de preguntas que tenía en la mente. Tenía millones, no podía contestarlas todas.
<<Joder Alex, ¿puedes salir? Necesito salir corriendo>> pensé por si podía escucharme, ya que mi cerebro ya no estaba compenetrado con mi boca. No sabía hablar.
Teniéndolos en unos pasos, mi primera opción, fue tirarme al suelo mientras recogía los trozos del vaso para ganar el tiempo suficiente a que Alex se disculpase, se fuese y le dijese que yo me iba. Si me daba tiempo a decirlo. Por que sabía que iba a salir corriendo sin prestar atención a nada.
-Jeremy - saludó Ethan de lo más cortés aun que se notaba la tensión.
-¿Qué ha pasado? - preguntó la voz firme de mi jefe, que por fin conocía su nombre, Jeremy.
-Er... Yo... - comenzó Alex tartamudeando.
-Ha sido culpa mía - suspiró Ethan - lo siento, estaba tan entusiasmado que no vi el vaso y lo tiré.
-¿Dónde está mi bar girl? - preguntó él.
-¿Ethan? ¿Qué cojones haces? - un susurró. Él. Su voz. Era exactamente igual.
-Ella... Está... - trató de hablar Alex. No ayudaba. Ahí no estaba ayudando nada.
-Lo está recogiendo. Ya le he dicho que lo iba hacer yo, pero ya sabes como son las mujeres - sé que Ethan rodó los ojos tratando de sonar tranquilo. <<Tu tampoco ayudas.>>
-¿Puedes levantarte? - no era una pregunta. Era una orden. Jeremy quería que me enfrentase a su hijo.
Cerré los ojos fuerte como si pudiese tele-transportarme. Cinco segundos después me decepcioné.
Era madura, podía con ello. No, realmente no podía hacerlo, pero haría cualquier cosa para huir. Enfrentarme a ellos, que Alex se marchase de mi camino y entonces, me iría yo.
Me levanté poco a poco tirando los trozos del vaso en uno de los cubos que tenía allí y traté de actuar normalidad. Cruzarme de brazos hizo sentirme más segura.
-¿Qué ha ocurrido? - preguntó de nuevo Jeremy más impaciente.
-Ya te lo he dicho Jeremy... He sido yo, lo siento... - comenzó Ethan, pero fue interrumpido por la mirada dura de Axel.
-No te metas en esto Eth - susurró, aun así, yo lo escuchaba como si estuviese gritando.
Tenía a Axel a una barra de mármol pequeña de distancia. Él no se había fijado todavía en mi. Él no me había mirado, yo podía con ello. Aun que sintiera ganas de llorar, vomitar y mis piernas cederían en algún momento u otro.
Alex no hablaba, temblaba tanto como yo. Si él no hablaba lo veía en la cola del paro y lo que menos quería es que le pasase eso. Así que respiré hondo y me armé de valor aun que no sabía como iba a sonar mi voz.
-Bien - suspiré - Alex se había sentado aquí mientras usted estaba haciendo un discurso, por cierto, muy conmovedor - eso lo dije demasiado irónico - él estaba hablando conmigo sobre cuanto tiempo mas teníamos que aguantar esto. Ya sabe, estamos lo suficiente cansados - seguí aun que me estaba quedando sin idea de lo que iba a decir - este chico - señalé a Ethan - me pidió una copa, así que se la hice, pero la mano me falló y se calló. Él quiso ponerse de culpable, pero lo soy yo - bajé la mirada para que mi pelo fuese la cortina y no se viese demasiado mi cara.
-¿Sabes cuánto me han costado todos esos vasos para que los vayas rompiendo? - preguntó él por encima de la música.
-Lo siento, realmente lo siento. Pero errar es de humanos - balbuceé.
-Me da exactamente igual. Uno de esos vasos cuestan más que toda tu casa - dijo demasiado cabreado.
¿Por qué se estaba comportando así conmigo? La Sra. Johnson siempre me dijo que era muy simpático y amable, ¿qué estaba pasando?
Aun que lo prefería, podía seguir así y que él me despidiese.
-Entonces, despídeme - dije con voz autoritaria, mirando directamente hacía los ojos de Jeremy y sin miedo.
Haría cualquier cosa para que me despidiese. Era mucho más fácil.
-¿Cuál es tu nombre? - preguntó Jeremy apretando los puños a sus lados.
Axel ya me miraba con el ceño fruncido, Ethan trataba de captar la atención de Axel para que se marchase y Alex. Alex seguía perdido.
-Katherine... Jones - contesté.
-Vaya a casa señorita Jones. Me ocuparé personalmente de llamarla si termino por readmitirla o no - contestó Jeremy imparcial.
Tenía ganas de saltar y gritarle que lo hiciese. Que no me readmitiese y que era el mejor del mundo. Pero me contuve con toda mi dignidad fingida. Asentí mirando a Alex que se terminó por hacerse a un lado y yo salía de allí dirección la cocina de servicio.
Una vez allí me encontré con diferentes personas cocinando y como la Sra. Johnson, una mujer de unos cincuenta años muy agradable, estaba revisando lo que debía salir de esa cocina.
Cuando me vio dejó de hacer cualquier cosa para reunirse conmigo, donde yo estaba buscando mi mochila para cogerla y marcharme.
-¿Qué ha pasado pequeña Kate? - preguntó ella detrás de mi.
-Nada. Me ha despedido. Bueno, no lo sé. Pero no importa, no me importa - dije entre dientes.
Ahora más que nunca, necesitaba salir de allí.
-¿Qué ha ocurrido para que pase? - preguntó ella suavizando su voz.
-Deja que luego te lo cuente Alex. Sra. Johnson, gracias por todo, pero ahora me toca seguir adelante.
-Jake te necesita - dijo ella.
Eso fue un golpe duro. Lo sabía. Me necesitaba. Necesitaba el dinero para él, pero ya vería lo que iba hacer.
-No se preocupe, voy a estar bien - le sonreí para que se tranquilizase.
-¿Puedo... Puedo hacer algo por ti? - preguntó ella.
-Busca a un tal Ethan y dale mi número de teléfono. Es un viejo amigo que estaba tratando de ponerse en contacto conmigo - expliqué - gracias Sra. Johnson, le agradezco mucho lo que ha hecho por mi.
Me despedí de ella con un abrazo maternal, ¿cuánto hacía que no sentía uno así? Cuando tenía los trece, catorce años. Mi madre no fue capaz de demostrarme tanto amor como aquella mujer.
Haciendo mi camino por la puerta me sentía poco a poco mejor y mi respiración se estaba normalizando. Estaría bien una vez en mi coche yendo hacía casa. Estaba claro que iba a estar jodidamente bien.
Me despedí del único portero que conocía que estaba en la cabina mirando la televisión aburrido, me gritó que iba a verme el lunes. No iba a hacerlo. El lunes no volvería y él me avasallaría a llamadas. Había creado un vínculo con aquellos que trabajaban allí extraño, pero tampoco se iba a romper si yo me marchaba de allí.
-¡Kate! - su voz. Su voz. Estaba gritando detrás de mi.
De nuevo, el nudo en la garganta se había formado y me sentía con ganas de tirarme al suelo y llorar. Pero debía irme. No iba a enfrentarme a él aquella noche, nunca.
-Deja de hacer como que no me has escuchado, por que lo haces - gritó más fuerte.
Seguí acelerando el paso, quedándome poco tramo para conseguir llegar a mi coche y marcharme por fin de ese infierno en el cual me pagaron demasiado bien.
-Mierda - susurré cuando sentí unos dedos quemándome el brazo.
Como si fuese más fuerte que yo, y no me extrañaba para nada que yo no encontrase mis fuerzas, Justin me giró para enfrentarme a sus ojos mieles desconcertados.
Alejé mi brazo de su agarro con un movimiento brusco, pero por mucho que quisiese. Sus ojos me estaban hipnotizando y mis piernas volvían a fallar.
-Estás preciosa con el pelo rubio - dijo él con una sonrisa burlona.
¿Me estaba tomando el pelo? ¿Realmente me estaba dando un cumplido sobre mi pelo cuando llevaba cinco años desaparecido? Se fue, me dejó sola y lo primero que dice es esa jodida mierda. ¿Le habían trasmitido la estupidez sus amigos?
-Bien - gruñí mirando hacia otra parte, los barrotes de la valla me parecían perfectas para admirarlas.
-¿Cómo has estado? - preguntó en un susurro, como si no quisiese que nadie se enterase.
Apreté los puños queriendo golpearlo allí mismo, tenía que estar bromeando, lo tenía que estar haciendo por que no entendía nada.
-Vete. A. La. Mierda - dije lo suficiente alto y claro para que le llegase al cerebro de mosquito.
Di media vuelta y con la cabeza en alto seguí mi camino aun que por dentro estaba a punto de derrumbarme.
-No te vayas - pidió detrás de mi.
-No te mereces ni siquiera que te conteste - reunía todas las fuerzas para contestarle frío.
-Kate, vuelve, tu mano está sangrando mucho - dijo.
Paré en seco alzando mi mano para verla. Era cierto. Tenía toda mi mano llena de espesa y roja sangre, y se podía ver por debajo de toda ella una gran raja que ocupaba casi toda la palma.
-Puedo con ello - contesté.
Volví a ponerme a andar, pero paré de nuevo cuando escuché que me estaban llamando para buscar mi teléfono entre mis bolsillos del pantalón ajustado.
Cuando lo encontré miré la pantalla estando a punto de llegar a mi coche. Algo estaba yendo mal. No sólo el que tenía detrás a Justin siguiéndome y que Beppe me llamase cuando no lo hacía nunca.
-¿Qué ocurre? - pregunté descolgando el móvil.
-Es Jake... - dijo.
Ahí, sentí que mi corazón se estaba parando. Jake. Jake. No podía. Él tenía que estar bien, tenía que estar en casa.
-¿Qué... Qué le ha pasado? - pregunté tirando la mochila al suelo y con mi cara seguramente pálida y sin vida.
-Estamos dirección al hospital por que... - interrumpí a Beppe.
-¡Beppe! - grité a punto de ponerme a llorar, las lágrimas estaban a punto de derramarse - ¿Qué le ocurre? Contéstame - rogué.
Sentí las manos de Justin en mis hombros pero lo dejé para otro momento, Jake. Todos mis sentidos eran Jake. Él no podía estar mal. Necesitaba respuesta.
-No lo sabemos, si lo supiésemos te lo diría... Joder - dijo con voz asustada.
-¿Hospital? - repetí como si no pudiese creerlo.
-Estamos yendo - contestó.
-No lo pierdas de vista Beppe, no quiero que a él le pase nada - rogué a punto de llorar de nuevo - él es lo único que tengo - susurré eso ultimo.
-Estará bien Kate, sólo ven. Él no para de llorar y preguntar por ti - dijo.
Cuando colgué el teléfono a Beppe sentí que estaba envuelta en los brazos de Justin a punto de llorar. Darme cuenta de eso me hizo recapacitar. Estaba siendo estúpida. Él no debería hacer eso.
Le empujé lejos de mi manchando su camiseta cara con la sangre de mi palma mientras agarraba mi mochila y corría dirección al coche.
-¿Tienes a otro? - preguntó Justin.
-Es un niño. Un puto niño - grité de vuelta.
Abrí la puerta del copiloto tirando la mochila lejos y cerrándola para encontrarme en frente de mi, a centímetros a Justin con los ojos abiertos de par en par y mirándome de arriba abajo.
Recordé que había dicho que era un niño. Tal vez creería que era mi hijo. Podría hacerlo. Podría decirle que era mi hijo.
-¿Es... Tu...? - no terminó la pregunta.
-No te importa - quise empujarlo lejos pero no pude, no tenía fuerzas - déjame, joder. Tengo que ir al hospital.
-No puedes conducir con esa mano Kate, no seas cría - su voz había vuelto.
-Claro que puedo - grité de vuelta haciendo fuerza en su pecho.
-No puedo dejar que te vayas y saber que tal vez esta sea la ultima oportunidad que tenga para que vuelvas a ser mía - dijo con voz rota.
No era suya. Lo fui, todo estaba superado, pero dolía. Seguía doliendo. Seguía siendo tan jodido como lo había sido el primer año. Todo el dolor estaba volviendo y me quería ir. Jake me necesitaba.
-Apártate o pienso golpearte los huevos Bieber - lo dije lo más frío que jamás había usado con él - no te importa una mierda lo que haga, quien es Jake y si me he cortado la mano. Te largaste. Así que ahora deja que lo haga yo - solté un gruñido de mi garganta.
-Bien, tu lo has querido - dijo rodando sus ojos.
Me cogió en volandas sin previo aviso y me llevó hacía dentro de mi coche. Justo en el lado del copiloto. Mientras trataba de retorcerme y pellizcarle en el hombro me di cuenta que nada estaba ayudando.
Justin me estaba atando el cinturón sin problemas aun que me moviese lo suficiente.
-Déjame - grité.
-No haces daño Kate - dijo.
Cerró la puerta del copiloto mientras corría hacía la del piloto para encenderlo una vez que estaba sentado.
Como una bala, mi coche corría más de lo que yo había pensado para ser de segunda mano, pero realmente no importaba. Justin estaba conduciendo mi coche, me estaba llevando a no se donde realmente y tenía a Jake en el hospital. Todo estaba yendo como una mierda aquella noche. ¿Era una pesadilla?
-¿Dónde me llevas? - pregunté elevando mi voz.
-Al hospital. Verás a Jake sea quien sea ese niño y te vendarán eso.
-Para y vete de aquí - gruñí.
-No hemos terminado de hablar Kate. Y no iba a secuestrarte cuando tienes a tu... ¿Hijo? En el hospital - hizo un sonido extraño y luego preguntó - ¿en serio es tu hijo?
-¿Y a ti que más te da, Justin? - pregunté - no debería importante nada a estas alturas mi vida. Como a mi no me interesa la tuya - mentí.
Claro que lo hacía.


----

ALE, POR FIN JUSTIN VE A KATE. POOOOOOOR FIN.
YA EMPIEZA LA ACCIÓN,
Así que espero que me petéis los comentarios en este capítulo.
Si hay alguna duda, podéis ponerla en los comentarios y los resolveré.
Otra cosa, con Jake, no me basé en ningún niño en especial, pensar más o menos niños de 3 años, castaños y con ojos claros, más la ropa tan rockera que suele llevar. Es que he estado buscando pero no me sale ninguna jodida foto parecida a Jake.
Bien, dicho esto. Espero que os haya gustado
Y un 'votar' y 'comentar' no daña a nadie y a mi me hace más que feliz.
Gracias por todo.

Vuela Libre #2 (EDITANDO)¡Lee esta historia GRATIS!