Capítulo 27

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Camila POV

Aparqué enfrente de la casa de Lauren. Bajé del coche, caminé hasta la puerta de su casa y toqué el timbre. Abrió la puerta Taylor, la hermana de Lauren.

— Hola, he venido a por Lauren —me presenté.

— Tienes loca a mi hermana —dijo con una sonrisa y sentí como me ruborizaba un poco —. Pasa, ahora le aviso de que estás aquí.

Asentí con la cabeza y me llevó al salón para que la esperara. Me senté en unos de los sofás y Lauren no tardó mucho en bajar.

— No has tardado —sonreí y me levanté del sofá.

— He intentado venir lo más rápido posible para verte —noté el rubor en mis mejillas al decirlo.

— Me encanta cuando te ruborizas —dijo acercándose a mi y dándome un dulce beso en los labios.

Una sonrisa tonta se dibujó en mis labios cuando se separó de mi y ella me miraba con un brillo en sus ojos que no podía descifrar.

— ¿Nos vamos? —preguntó con una pequeña sonrisa yo asentí en respuesta.

Salimos de su casa y caminamos en dirección a mi coche. Lo elogió nada más verlo y dijo que tenía buen gusto.

— Aunque ya sabía que tenías buen gusto porque te has fijado en mi —dijo utilizando un tono arrogante, pero a la vez bromista. Me reí un poco y la empujé suavemente.

Cuando llegamos al coche caminé por delante de ella para dirigirme a la puerta del copiloto y abrirla para que entre ella primero.

Me dedicó una sonrisa antes de entrar y me agradeció por ello.

— ¿Dónde vamos? —preguntó cuando ya estaba yo en mi asiento.

— Sinceramente no lo sé. ¿Te apetece ir a algún sitio en especial?

— Hace calor —comentó mirando por la ventana —. ¿Vamos a comer un helado y damos un paseo?

— Vamos —dije con un poco de emoción y ella se rió.

El camino a la heladería no fue silencioso. Estuvimos hablando todo el rato de varios temas. Era la primera vez que veía a Lauren reírse tanta veces y hablar animadamente. Me gustaba de esa forma.

Compramos nuestros respectivos helados y empezamos a caminar por la calles de Miami. Intentábamos ir por los lugares en los que no pegara el sol tan fuerte para no acabar muriendo de calor.

Decidimos ir a un parque cuando nos terminamos de comer el helado y nos sentamos en un banco que tenía sombra gracias a un árbol que estaba ubicado al lado.

— Hoy hablé con Hailee —comenté girándome un poco en el banco para verla bien.

— ¿Sobre qué? —ella adoptó la misma postura que yo para hablar.

— Me llamó antes de escribirte, no hablamos mucho —empecé a contar —. Preguntó si ya tenía el coche y que tal me lo había pasado ayer.

— ¿No preguntó sobre mi? —cuestionó con el rostro serio.

— Sí, dijo que suponía que había hablado contigo —respondí y la ojiverde asintió levemente con la cabeza —. Le dije que habíamos hablado un poco y que tu estabas enfadada conmigo por haberte dejado de hablar.

— Eso no estuvo bien —suspiró haciendo una pequeña mueca de disgusto.

— Lo siento. Tuve que tomar una decisión y no sabía que hacer. Estaba muy confundida y quiero que me perdones por ello —le dije con mucha sinceridad.

— Te perdono, Camz —se acercó a mi para depositar un beso en mis labios. Al separarse me regaló una sonrisa y esperó a que siguiera contando lo que hablé con Hailee.

— Me dijo que podía hablarte, que olvidara la condición que me había puesto porque tu formas parte de mi grupo de amigas y que puedo hacerlo si quiero —terminé de contar.

Lauren guardó silencio. Parecía que no sabía que decir.

— Ella confía en mi y no quiero hacerle daño —dije despacio, esperando a que ella dijera algo.

— ¿Qué quieres decir? —noté que se tensó un poco.

— No te pongas a la defensiva —le pedí antes de acercarme para darle un beso, el cual ella aceptó al instante.

— Lo siento, es que no quiero que te vuelvas a alejar de mi —se disculpó y yo acaricié su mejilla suavemente.

— No me alejaré —le aseguré mirándola fijamente a sus ojos verdes.

Nos sonreímos para después separarnos un poco.

— Entonces, ¿a que te refieres con no hacerle daño a Hailee? —preguntó más tranquila.

— No puedo continuar con Hailee si voy a estar engañándola contigo. Por eso quiero que hablemos de lo que sentimos y de lo que queremos exactamente —expliqué para que entendiera a lo que me refería. Dejó de mirarme un momento para desviar su vista alrededor del parque y removerse un poco incómoda —. ¿Pasa algo?

— Lo mío no son los sentimientos, Camila —dijo volviendo a fijar sus ojos en mi.

— ¿Te cuesta expresar lo que sientes? —le pregunté para saber lo que quería decir.

— Sí, bastante, no estoy acostumbrada a ello —respondió.

La verdad sabía que eso le costaba. Lo noté desde que la conocí.

— Inténtalo —dije cogiéndole la mano para entrelazar nuestros dedos.

Lauren bajó su mirada a nuestras manos unidas observándolas detenidamente. Volvió su mirada a mi y frunció el ceño antes de soltar su mano de la mía.

— Camila, no sé si pueda, esto es muy precipitado —se levantó del banco pasándose una mano por el pelo.

— Explícate —pedí levantándome yo también para estar a su altura.

— Estás cosas no van conmigo. Creo que deberías seguir con Hailee —dijo con frustración.

Me quedé sorprendida al oír sus palabras, no esperaba que dijera eso. Debí suponerlo desde un principio.

— No sé cómo se me pudo pasar por la cabeza que podría tener algo contigo —pasé por su lado sin decir nada más. No merecía la pena discutir con ella.

Caminé rápidamente sin mirar atrás. No quería volver a ver a la ojiverde. Sentía mis ojos humedecerse y no quería llorar. Odiaba sentirme de esa manera por culpa de ella.

Lauren POV

Entré en mi habitación dando un portazo. Soy gilipollas. Me repetía una y mil veces. ¿Por qué le había dicho eso? Ni puta idea. Debí detenerla para que no se fuera y explicarle que me había entrado miedo al imaginarme en un relación con ella porque nunca había tenido una. No quiero que esté con Hailee, quiero que esté conmigo.

Mi móvil empezó a sonar en mi bolsillo y lo saqué de mala gana para contestar. Fruncí el ceño al ver que me estaban llamando con número oculto.

Llamada telefónica:

— ¿Si? —contesté con un tono serio.

Nadie dijo nada y se me hizo raro aquello. Solo se escuchaba la respiración de alguien al otro lado.

— ¿Quién es? —pregunté, pero nadie respondió, así que decidí colgar.

Fin de la llamada telefónica.

Me quedé mirando el móvil durante unos segundos antes de que se me pasara el nombre de Jack Miller por la mente. Rápidamente salí de mi habitación para ir corriendo a buscar a mi padre.

Loving You Despite The Obstacles | CAMREN¡Lee esta historia GRATIS!