Imprevistos.

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Bluespell, ST, Norhaven.
15 de Diciembre, 2016.

            El viento entrante por la ventanilla abierta del Lincoln Continental 2017 soplaba suavemente sobre el ondulado cabello de Alexander. Éste desde su asiento podía ver el extenso pastizal que se extendía por los alrededores de la carretera y a lo lejos, casi indivisible, la gran extensión montañosa aledaña a la ciudad. La preocupación invadió el rostro del joven cuando el automóvil alcanzó los 200 Km/h. No le gustaba la adrenalina. No estaba acostumbrado a ella. Miró al conductor, parecía relajado, sus celestes ojos reflejaban seguridad, esto lo tranquilizó un momento. Confiaba en Jackson a pesar de haberlo conocido hace apenas tres meses, donde pasaron demasiadas cosas juntos. Cuando se encontraba con él tenía un sentimiento de calma, tranquilidad.

            Cuando los ojos celestes se encontraron con los negros, la velocidad disminuyó. A pesar de amar la velocidad, Jackson no podía dejar que Alexander sintiese miedo, debía cuidarlo, como él lo había hecho hace unos meses atrás.
            —¿Qué pasa? —preguntó mientras realizaba un movimiento con el brazo para bajar un cambio—, te noto distraído
            —Nada, solo no me gusta que vayas a tan alta velocidad.—contestó mientras acomodaba los lentes de sol en su rostro.
            —Lo sé y lo siento, me dejé llevar.
            —Está bien —sonrió—, solo ten en cuenta que no quiero morir hoy.

            —¿Qué? —rió—, no morirás hoy, soy un gran conductor, ¿no lo ves?

            —Un gran conductor que obtuvo su licencia hace cinco días. —respondió riendo.

            Continuaron hablando y riendo hasta la ciudad, como siempre hacían cuando volvían de la finca Nordheim. Lo único diferente esta vez, era que no sabían qué hacer al llegar la noche, siempre tenían un plan o una mínima idea de qué hacer o a donde ir, pero desde que sus bares y clubes nocturnos favoritos habían cerrado de vacaciones, no tenían donde ir.

            Una vez llegados, se dirigieron a la casa de la madre de Jackson, quien no veía a su hermano pequeño desde que había ido a Courthall, con su padre, luego del divorcio. Al bajar del coche, el impecable traje de Jackson se vio humedecido por el refresco de un transeúnte distraído.
            —Mierda —maldijo—, es el traje nuevo.
            —Deberías entender que no puedes controlar todo —suspiró—. Ahora, ¿podríamos apurarnos? Creo que va a llover.

            —Sí, lo siento. ¿De casualidad tienes...?
            —Ten —lo interrumpió y, con un rápido movimiento sacó un pañuelo de su bolsillo y se lo alcanzó—. También lo siento, no debería hablarte así, no has hecho nada para merecerlo.

            —Está bien, a veces puedes ser un poco duro y lo entiendo, tu madre te ha dejado a cargo de casi toda la casa y sientes que debes tratar todo como adulto. Sólo recuerda que soy mayor que tu.
            —Jódete —rió—, por lo menos no soy yo quien colorea fuera de las líneas.

            —¡Hey! Ni siquiera había líneas— Bromeó y juntos emprendieron el camino.

            La casa estaba oscura, todas las ventanas estaban cerradas, parecía no haber nadie. Un típico movimiento de la madre de Jackson para alejar visitas, especialmente la de su hijo mayor. Pero éste ya conocía sus planes y no permitiría que no le deje ver a su hermano de nuevo, no luego de tanto tiempo.

            Sacó las llaves del bolsillo y abrió la puerta, el olor a alcohol rápidamente los inundó.
            —Veo que tu madre no ha dejado de tomar.
            —Así parece... Inclusive sabiendo que mi hermano volvería no se molestó siquiera en sacar el olor a alcohol de las paredes y alfombras.
            —Puedes llevar a William a mi casa si quieres, estoy seguro que mi madre no tendrá problemas con ello.

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⏰ Última atualização: Jul 02, 2017 ⏰

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