Capitulo XXX

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La casa de Ba'wa.

 

Will

Estaba por ahí, pateando un perro.

¡No te creas! Así se dice.
O sea, estaba perdiendo el tiempo.

¡Pues la verdad esos días no tenía nada que hacer!

Me sentía desperdiciado en mis talentos. Quería irme a mis asuntos a cualquier lado dónde la vida quisiera llevarme.

Estaba en la playa del rio. ¿Así se dice? "Playa del rio..."

¡Vaya! Ahí, parado sobre mis patas donde hay tierra y luego ya no porque es agua, cuando escuché a alguien gritar.

A unos quinientos metros de la casa de Ba'wa, vi a Fernando y al viejo discutir otra vez.

¿Quién lo iba a decir, no? El flacucho de Fernando, más fuerte y poderoso que todos nosotros y el menso, ni enterado estaba.

Pienso que tenemos suerte.

Y también pienso... ¡Sí soy un hombre muy pensante! Mi belleza no es sólo exterior. Mi intelecto alumbra el camino de los mortales como tú.

¡No te creas! ¡Claro que estoy bromeando!

Aquí, entre nos, el cerebrito es Serpiente... Kawi.

¿Qué te estaba diciendo?

¡Ah! ¡Si! Que se pone verde, como el hombre verde, no el nuevo que parece cara de niño de ocho años.
El de los ochentas, que era un fisicoculturista. ¿Te acuerdas? Le ponían una peluca verde y polvosa.
Y gruñía, hinchaba los pectorales y movía la cabeza como esos perros que tratan de entender de qué putas hablas.

¡Era una gran serie...!

¡Si! ¡Yo no sé porqué la cancelaron! ¡Yo creo que se les acabo el presupuesto porque...!

¿Qué? ¿Fernando?

Si, se puso verde.

¡No me distraigo! Pues buscaba ejemplos para que tuvieras una idea más clara. No es como sí le tomara fotos, ¿verdad?

Heeka estaba lidiando bien con el asunto, así que determiné, sabiamente, que mucho ayuda él que no estorba y me quedé donde estaba.

Entonces la sentí junto a mí.

Dijo: "¿Alguna vez sientes miedo, Will?"

Se me puso la piel chinita, chinita, así como a un puerco espín.

Mara tiene la voz más bonita que te puedes imaginar y la usa sólo para insultarme. Es un desperdicio.

Pero esa tarde no.

¡Estaba buscando protección, detrás de mí!

Te juro que casi me cago.

Ya que Heeka estaba siendo altamente efectivo domando a Fernando, yo pensé que era más útil aprovechando el tiempo y la oportunidad que mi amorcito imposible me estaba dando.

— Si. —respondí.

¿Verdad que soy muy elocuente?

Ella me miró raro. Y bien bonito. Cómo que se esperaba que dijera alguna tontería.

¡Hay momentos para todo!

Para ser serio y para no serlo.

Kawi es muy serio. Si no fuera por mí, jamás reiría. Yo le veo lo gracioso a la vida. Pero también sé cuándo comportarme.

Ba ' Wa¡Lee esta historia GRATIS!