II

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Boris ha estado fascinado con este lugar desde que lo descubrió un par de meses atrás. Cada noche se sitúa a una distancia prudente y observa cómo los misteriosos clientes entran y salen del local. Mujeres y hombres de mediana edad cubren sus rostros al bajar de sus elegantes autos; gafas oscuras, sombreros, bufandas... Aunque todos van muy cubiertos, Boris ha reconocido a varias actrices famosas y presentadores de programas de televisión. En todo caso, no está muy seguro ya que la luz roja hace difícil reconocerlos.

Una vez los modelos están listos, el pequeño hombre de cabello oscuro comienza a utilizar sus pinceles agilmente. La tinta moja el papel con trazos precisos y la imagen fiel del cliente comienza a aparecer mágicamente. El proceso completo dura una hora y cada cliente paga una gran suma de dinero antes de retirarse tan rápido como vino. Extrañamente, ninguno se lleva su retrato. Cada noche son atendidos tres clientes desde las nueve hasta la medianoche. Una vez solo, nuestro hombre cierra las persianas y la puerta del local, permaneciendo adentro por tres horas más. La luz roja resplandece bajo la puerta todo el tiempo hasta que, finalmente, abandona su pequeña esquina a las tres de la mañana, con rumbo desconocido, y regresa al caer la noche. 

Tinta chinaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora