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- No te enfades, Freddy. Fuiste tú quien quería que...

- ¡Cállate! ¡Ya lo sé!

El castaño se tapó con la manta más de lo que estaba hasta ponérsela por encima de la cabeza. No quería ver a nadie, tampoco que le vieran.

- Pero no crea que duela tanto...

- ¡Si ya! ¡Como tú fuiste el que daste y no recibiste!

- Pero admítelo, te gustó.~

- ¡Vete! ¡Déjame!

El pelinegro suspiró.

- ¿Y si desayunamos pizza?

Los ojos del castaño se abrieron como platos al escuchar la palabra "pizza", se posicionó para sentarse pero enseguida dejó caer su espalda por el dolor de su trasero.

- ¡Tonto!

- Vamos Freddy...~

- ¡¡Tonto!!

- No te enfades conmigo. - Se acercó a él.

- ¡Ton-...! - Fred lo besó. - ...-to.... - suspiró.

Fred se levantó de la cama y se puso una camiseta mientras la cara de Freddy ardía. Se puso las manos en la cara por la vergüenza. Pensar en lo de anoche, en lo que le dijo y en lo que Fred escuchó de él, se iba a morir de la vergüenza.

Y encima le dolía el trasero.

-  ¡Eres un torpe!

- ¿Qué pasa? Era mi primera vez. En la próxima lo haré mejor.

- ¡Y-Yo también soy hombre! ¡Yo también puedo...-!

- Tú eres un hombre pasivo.

Freddy chasqueo la lengua.

- ¡¡¡TOOOONTO!!!

El pelinegro lo vio y se llevó las manos a la cara mientras sus ojos brillaban.

- ¡Hay Freddy! ¡Eres tan adorable!

Freddy dio un par de puñetazos al colchón para aliviar su enfado, e intentar que su dolor de trasero también, aunque era obvio que no lo iba a conseguir.

Fred se posicionó y le volvió a besar, esta vez la frente con cariño, y el moreno no puedo evitar el sonrojo.

Pero Fred no se contuvo a parar, y le volvió a besas los labios esta vez con más pasión y cariño.

- Fred...no...

- No estoy haciendo nada. - Susurró contra sus labios.

- Mhg...

Empezó a besarle con más intensidad , el castaño no pudo evitar cerrar los párpados mientras su hermano acariciaba su mejilla, siguió con sus besos, siguió...
y la puerta se abrió de golpe, por lo que los dos se separaron al ver que su madre había abierto la puerta con las maletas en la mano. Las dejó caer al verlos, con una cara muy confusa de describir.

- ¿¡Qué esta pasando!?

Y pensaron que era el fin.

A Freddy se le calló el alma a los pies, ni siquiera pudo tartamudear.
Fred por su parte quitó la mano de la mejilla de su hermano antes de que ella entrara, pero seguía encima de él.

Fred chasqueó la lengua. ¿A quién se le ocurre volver a casa después de irse de viaje y no avisar?

- ¡Fred! ¡Ni se te ocurra tocarle! ¿¡Me voy y estáis peleando!?

Fred. ✧ f r e d e d d y ¡Lee esta historia GRATIS!