A cambio de...

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(P)

Estaba completamente aburrido, mi mejor amigo se había ido con su novia y mi otra amiga estaba ocupada con un proyecto, aún faltaban como quince minutos para que tocaran el timbre y como no tenía nada que hacer decidí adelantarme a la siguiente clase que era química con el profesor Emilio y pues no pensaba seguir deambulando como tonto buscando que hacer en receso, además de que era de las aulas que se ubicaban más lejos de la cafetería.

El salón de química era de los únicos que se encontraban sin alumnos en la hora de descanso, pues no era un secreto que al maestro le gustaba pasársela ahí, supuse que si le decía que no haría ruido ni lo molestaría no tendría problema por quedarme ahí.

Caminé relajadamente en los vacíos pasillos de la escuela, al llegar al aula, por la ventanilla de la puerta pude ver al profesor viendo algo en su computadora con los audífonos puestos, en su escritorio. Toqué un par de veces la puerta sin recibir respuesta, volví a tocar recibiendo la misma respuesta. Al ver que no atendía supuse que por los audífonos no me escuchaba, así que decidí entrar para pedirle quedarme lo que restaba de receso en el aula.

Sin más abrí la puerta y me asomé viendo que el profe parecía no darse cuenta de mi presencia, estaba muy concentrado viendo algo en su computadora dándome parte de su espalda. Sin duda mi profesor era alguien de buen ver, su espalda, hombros y brazos eran anchos; es delgado pero no demasiado, su piel morena me volvía loco sin duda, lo que se alcanzaba a ver a través de la ropa eran sus musculoso sin llegar a ser excesivos, sus piernas se veían bien torneadas y largas, sus nalgas se notaban firmes y redondas, y a veces dependiendo el pantalón que usara se podía apreciar un bulto de buen tamaño por delante. No sabía como alguien tan joven y sexy podía ser un aburrido maestro de química.

Dejando a un lado mis pensamientos pervertidos sobre mi caliente maestro y luego de darle una repasada con mi mirada a su cuerpo, me adentré al salón acercándome a él esperando que me notara. Al llegar a su lado le toqué el hombro para llamar su atención pero al alzar un poco la mirada sobre su hombro alcancé a ver algo que me dejó con la boca abierta.

Y pensar que yo creía que mis pensamientos eran pervertidos.

El profesor al sentir mi mano sobre su hombro rápidamente alarmado se giró encontrándose con mi mirada atónita poniéndose pálido al instante y cerrando su computadora al mismo tiempo que se quitaba los audífono y se ponía de pié.

Me alejé un poco al tenerlo muy cerca al haberse parado. Se notó muy nervioso y con pánico, algo divertido de ver considerando que todos los alumnos lo creíamos súper serio y casi inexpresivo.

-D-Diego, ¿Q-qué haces aquí? -Preguntó intentando verse inmutable, cosa que no le sirvió para nada.

Esto no hacía más que divertirme.

-Nada realmente, profesor, pero yo también debería preguntar... ¿Qué hacía aquí?-Dije con tono juguetón mirando de reojo hacia la computadora poniéndolo visiblemente nervioso.

Justo cuando iba a responderme algo, tocaron el timbre anunciando el inicio de la clase, pronto empezaron a entrar mis compañeros para sentarse en sus respectivos asientos. Miré al profesor una ultima vez antes de darme media media vuelta y dirigirme a mi lugar al lado de mi amigo Alberto.

Emilio recobró la compostura iniciando la clase como si nada, de cuando en cuando me dirigía una mirada de reojo que sólo yo me daba cuenta y se la devolvía divertido al ver su precaución. Cuando ya estaba acabando la clase comenzó a revisar unos papeles y yo a platicar con Alberto y me contó de como por accidente había besado a su primo a lo que lo burlé diciendo que su lado gay estaba saliendo a la luz mientras él alegaba que había sido accidental.

Relatos Y Secretos (One-shots/BL)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora