CAPITULO 38

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Jungkook cerró los ojos. Una semana más antes de su primera pelea. Jimin le había dicho que serían dieciséis encuentros, dos en su categoría de peso cada semana, los ganadores de cada ronda serían promovidos hasta que sólo dos lobos se enfrentaran por el título del campeonato.

Si ellos no ganaban su primera pelea, no habría ninguna otra.

Su acuerdo era hacer volver a Jimin al ring. Ya sea que ganaran o perdieran, Nam Joon debía liberar a Jungkook. Era sólo cuestión de tiempo, después de la primera pelea o después de la decimosexta, ¿verdad?

Pero si Jimin perdía, Jungkook tendría que irse con el ganador, y muy seguramente Jungkook no sería libre. Su estómago se hizo un nudo ante lo que acababa de darse cuenta. Los perdería a ambos, su oportunidad de ser libre y a Jimin.

Jungkook se había creído muy inteligente al hacer el trato, pero Nam Joon sabía que si ellos perdían, Jungkook no sería libre. Había sido nada más que un estúpido chico esclavo que soñaba con la libertad, que la quería con tanta urgencia que había hecho un pacto con el diablo.

El corazón de Jungkook se inquieto con la verdad de lo que sentía, sin importar lo que sucediera en la jaula, no quería dejar nunca a Jimin.

Se aferró a Jimin más fuerte y salió un pequeño gruñido de su compañero, pero Jimin estaba dormido.

Pasaría mucho tiempo esa noche antes de que Jungkook consiguiera quedarse dormido.

Jungkook se despertó con la boca de Jimin en su pene. Se estremeció y pasó las manos por su cabello rubio.

-Eres tan hermoso Jimin.

Jimin gruñó como si no lo creyera y siguió chupando a Jungkook. No importaba. Jungkook sabía que Jimin era un buen hombre, en todos los sentidos de la palabra. Por dentro y por fuera, Jimin era un buen hombre.

Entonces, ¿cómo podía pensar en hacer lo que él había accedido a hacer?

Jungkook tenía que hablar con Nam Joon y decirle que el acuerdo estaba cancelado. Se olvídaría de la libertad. Todo lo que Jungkook quería era estar con Jimin.

Cuando los dedos de Jimin frotaron contra su agujero, Jungkook gimió y se empujó en estos, deseoso de ser violado. Ansioso de que Jimin accionara el gatillo muy dentro de él.

-Por favor.

-Pronto-  susurró Jimin.

Esto no era inusual en las mañanas, despertar con Jimin dándole una mamada. Y Jungkook sabía que Jimin verdaderamente disfrutaba trayéndole placer a Jungkook. Cuando observó el rostro de Jimin mientras el éxtasis lo tomaba y se corría. Eso por sí solo podía hacer que Jungkook acabara.

En esos momentos, Jungkook podía pensar que Jimin lo amaba.

Jimin empujó, y Jungkook se abrió para él, su agujero se contrajo, dando paso al hombre que ahora era dueño de Jungkook. Cada día con Jimin había hundido más profundo a Jungkook, ahogándolo en sentimientos que nunca había pensado que iba a experimentar. Amor.

Un dedo toco sobre su punto, y soltó un grito y se vino, su túnel onduló con cada disparo de semen que Jimin bebió. Cuando tuvo su último estremecimiento, Jimin se quitó de él, deslizó su dedo en una última caricia, y luego se inclinó para besarlo.

Jungkook saboreó a Jimin y semen y dulce afecto que casi le rompió el corazón.

Tenía que arreglar esto antes de que Jimin se enterara. ¿Pero cuándo podría hablar con Nam Joon? Hoy en el centro de entrenamiento, lo jalaría a un lado y le diría su decisión. Nam Joon propablemente se sentirá complacido, y Jimin nunca necesitaría saber acerca de su trato.

Jimin se dejó caer sobre la cama y jaló a Jungkook sobre él. Acarició perezosamente hacia abajo por la espalda de Jungkook y hasta su trasero, que cubrió con la palma de su mano, lo apretó, y a continuación, lo soltó.

-Jimin ¿alguna vez has pensado en ser libre?

Tan pronto como las palabras fueron dichas, hubiera preferido no haberlo hecho. Jimin gruñó.

-No mucho ahora. Lo hacía cuando era más joven. Todos los esclavos sueñan con ser libres. Entonces conocí a Yoongi y...
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-Tú eras feliz.

-Si.

-¿Y después?

Jungkook no debería preguntar, pero no pudo evitarlo.

-¿Después? Quería morir.

Jimin rodó hacia un lado, colocando a Jungkook sobre su espalda, y se inclinó.

-Quería morirme durante mucho tiempo. Incluso cuando Nam Joon te trajo a mí. Pero luego, no sé-  Jimin sonrió  -Creciste en mí.

Pinchó la nariz de Jungkook con su dedo.

-Pienso acerca de ser libre-  dijo Jungkook

-¿Tú? Bueno, eres joven. Se te pasará. Además, ¿qué harías? Fuiste entrenado como esclavo sexual, nada más. ¿Cómo podrías ganar dinero? ¿Dónde vivirías?

El lobo se echó a reír -Considerando todas esas cosas, prefiero estar aquí.

-Pero si fuéramos libres, podríamos ir y hacer lo que queramos.

Jungkook pasó la mano sobre el pecho de Jimin.

-Soy un luchador Jungkook. No tengo ninguna educación. Ningún entrenamiento distinto que no sea para pelear. Y siendo un hombre lobo, de por sí ya es un problema. La mayoría de los humanos tienen miedo de los lobos. Sería un pobretón, incluso siendo libre. ¿Qué podría hacer? ¿Cuánto tiempo crees que duraría?

-Eres inteligente. Yo también. Podríamos hacerlo juntos.

Jungkook no sabía por qué se mantuvo en esto. El acuerdo era para que él fuera libre, no Jimin. Nam Joon nunca renunciaría a su más preciada posesión.

-Olvídalo. Estoy bien aquí, contigo-  Jaló a Jungkook más cerca y lo besó.

 Estoy bien aquí, contigo-  Jaló a Jungkook más cerca y lo besó

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