CAPITULO 36

2.9K 418 54

En las últimas semanas se habían convertido en un buen equipo, y él había aprendido estrategia, en cuando convertir a lobo o cuando convertir a humano, y cómo jugar su papel como compañero subiendo sus feromonas para conducir al otro lobo a la locura. Sabía la cantidad de líquido preseminal que tenía que dejar escapar en el suelo de la jaula para hacer que Jooheon se volviera loco por la lujuria y se olvidara de todo su entrenamiento.

Y no sólo en Jooheon, sino también en otros. Nam Joon había insistido en que entrenaran con otros socios para que no se familiarizaran demasiado con Jooheon y así poder ser capaz de poder manejar o adaptarse a otros combatientes.

Nam Joon era bastante inteligente, de eso no había duda.

Jungkook frunció el ceño. Habían hecho un trato, y en una semana más, Jimin estaría en la jaula de nuevo, lucharía y ganaría dinero para Nam Joon. Una vez que hubiera ganado el campeonato, Jungkook sería libre.

Miro a Jimin, y los ojos se le llenaron de lágrimas. ¿Cómo podría dejarlo? La sola idea de estar sin él le daba ganas de romper a llorar y sollozar como un niño. Sin Jimin junto a él en la cama, manteniéndolo caliente toda la noche, sin él dándole palmadas en la cabeza cuando hubiera hecho algo bien, sin Jimin gruñéndole y lamiéndolo, mientras cogían.

No estaba seguro de cuándo había ocurrido, pero cada vez que su compañero lo había tomado, el acto se fue transformado lentamente de coger a hacer el amor.

Sospechaba que simplemente era coger para Jimin. Nunca más hablaron sobre eso, pero Jungkook sabía que Yoongi seguía en el corazón de Jimin. Sospechaba que en secreto Jimin deseaba que fuese Yoongi quien estuviera en la jaula y no él.

El fantasma de Yoongi humillaba a Jungkook, burlándose de él con su perfección. ¿Cómo podía luchar contra un fantasma?

Jungkook miró a Jimin. El hombre era hermoso. Absolutamente hermoso. Y un estúpido chico esclavo como Jungkook no merecía tal belleza.

Aunque todo el mundo le decía a Jungkook que era hermoso, no lo creía. No hasta que Jimin lo había mirado una noche mientras estaban cogiendo. Había sostenido su cara entre sus manos y lo miró profundamente a los ojos y le dijo: -Tú eres tan jodidamente hermoso Jungkook, que quiero llorar cada vez que te tengo. No puedo creer que seas mío.

Había estado tan impresionado, y con el siguiente aliento que soltó, se había echado a llorar. Jimin se había reído, le dio una plamadita y lo cogió hasta que ambos se corrieron y colapsaron.

Había sido maravilloso.

-La cena está lista- llamó Jimin.

Jungkook suspiró y salio de la cama dejando el aroma de su amor detrás de él. Caminó hasta la mesa y se sentó. Jimin entró, sosteniendo una bandeja, todo se veía delicioso y perfecto.

-¡Esto es maravilloso! El olor me estaba volviendo loco.

-Bueno. Me lo agradecerás más cuando lo pruebes.

-Sírvete papas y verduras. Las preparé como te gustan, con un poco de cebolla.

-¡Gracias! Esto es tan rico.

La comida estaba allí para ayudar a Jimin a aumentar su masa corporal. Se miró el vientre, dejó caer el tenedor en su plato.

-No me estoy poniedo gordo, ¿verdad?- no pudo ocultar el horror en su voz.

Jimin lo miró, frunció el ceño y se echó a reír.

-¿Gordo?

Las lágrimas llenaron los ojos de Jungkook.

-Esta comida es para ti, no para mí. Estoy engordando. Nadie me querrá en la jaula. Tú no me querrás.

Se levanto, agitando las manos, haciendo sonar las cadenas de plata con cada movimiento.

-Jungkook. Ven aquí bebe.

Jimin pasó el dedo por su cara, por encima de su nariz, debajo de la barbilla, la garganta, entre sus pezones, llevándolo más abajo, hasta sumergirse en su ombligo. Con cada centímetro de piel que cubrió, Jungkook se puso tenso, hasta que al final, Jimin tocó la cabeza de su pene.

-Cuando te miro, puedo ver cómo tu cuerpo ha cambiado. Se ha fortalecido. Los músculos más definidos- le dio vuelta alrededor de Jungkook -Tu cuerpo ha cambiado Jungkook. Pero no has engordado. Eres aún más hermoso que antes- le dio una nalgada -Un compañero adecuado para un hombre lobo.

La nalga quemó pero de alguna manera no le dolió realmente. Si acaso, eso lo excitaba, y él nunca entendería eso, no sin antes vivir hasta que fuera muy viejo. Miró su pene, duramente orgulloso y erguido contra su vientre.

-Hermoso. Ven aquí- Jimin jaló a Jungkook a su regazo, y pinchó un trozo de bistec y llevó el tenedor a los labios de Jungkook -Come.

 Ven aquí-  Jimin jaló a Jungkook a su regazo, y pinchó un trozo de bistec y llevó el tenedor a los labios de Jungkook  -Come

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

*************************


Peleando Por Ti (Jikook)¡Lee esta historia GRATIS!