CAPITULO 35

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-¿Qué diablos está sucediendo aquí?

La voz de Nam Joon agrietó el aire, y Jungkook saltó hacia atrás como si hubiera sido golpeado

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La voz de Nam Joon agrietó el aire, y Jungkook saltó hacia atrás como si hubiera sido golpeado.

-Sólo un pequeña y amistosa apuesta-  Jooheon arrastró las palabras con una sonrisa maliciosa.

-No más apuestas. Estoy poniéndole fin a esta mierda. Jungkook está aquí para trabajar con Jimin en la jaula, no para darle a todo el mundo una mamada. ¿Entendido?

El rostro del hombre era de color rojo, y sus nudillos estaban blancos, mientras abría y cerraba las manos. Jungkook asintió.

-Sí, Amo.

Retrocedió y se deslizó dentro de su obediente postura de esclavo, las manos cruzadas detrás en la espalda, los pies separados y la cabeza hacia abajo

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Retrocedió y se deslizó dentro de su obediente postura de esclavo, las manos cruzadas detrás en la espalda, los pies separados y la cabeza hacia abajo.

Jooheon gimió y rodó los ojos.

-Lástima. Tenía ganas de zurrarte el culo cada día en la jaula-  Le dio una palmada en el vientre a Jimin, pero el enorme lobo no se rió.

-¡Y tú Hoseok! ¿Estabas animando esto?-  Nam Joon la agarro contra el entrenador.

-No más que tú. Sabías de la apuesta y, como sabes bien, cada vez que un lobo pueda conseguir sexo, lo hará-  Negándose a dar marcha atrás, simplemente se encogió de hombros, pero no se veía tan molesto sobre eso  -¿Pudiste arreglar lo de la programación?

-Sí, la programación está bien.

-Bueno. ¿Con quién peleara?

-No te preocupes por eso.

Nam Joon  miró a Jimin, y luego, volvió a mirar a Hoseok  -Asegúrate de que esté en forma para la lucha y asegúrate de que Jungkook pueda guiarlo. No quiero que meta la pata. No puedo permitirme perder este momento.

Con eso, él se alejó.

-Escuchaste al hombre Jimin. Jooheon, regresa a la jaula. Tú también Jungkook. Vamos a hacer esto otra vez, y en esta ocasión Jungkook, quiero que le digas a Jimin cuándo tiene que cambiar. Tú tomarás la decisión, mientras que estén combatiendo.

-Sí, señor-  tragándose el nudo de miedo atorado en la garganta.

Estaría a cargo en la jaula en esta ocasión, y le daba miedo.

¿Y si fallaba? ¿Qué pasaría si no podía saber el momento adecuado?

-Vamos, muchacho. Lo vas a hacer bien-  Jimin le dio un zape.

Esta vez, Jungkook estaba atento cuando la campana sonó y los hombres se movieron al centro de la jaula.

Lucharon, patadas, puñetazos, el uno al otro. Cuando Jimin parecía perder su ventaja, Jungkook le ordenó cambiar.

-¡Ahora!

Jooheon cambió, pero unos segundos demasiado tarde. El lobo Jimin lo tenía en el suelo e inmovilizado por su garganta.

Tanto Jungkook como Hoseok, les dijeron a los lobos que cambiaran de nuevo, y ellos lo hicieron.

-¡Eso fue brillante, bien hecho Jungkook!-  Hoseok de dirigió a Jungkook.

-¿En serio? ¿Lo hice bien?

-Lo hiciste bien-  Jimin le revolvió el cabello  -Ahora, vamos a intentarlo de nuevo.

Hoseok les hizo señas para que volvieran a sus lugares, y volvió a hacer sonar la campana.

***

Su nariz se contrajo con los seductores olores de la cocina. Jimin trabajaba, de espaldas a la cama, casi bailando, mientras preparaba su comida. Jungkook se relajó en las sábanas, con el cuerpo amorosamente satisfecho por Jimin, y ahora su vientre estaba a punto de ser satisfecho con lo que Jimin estaba cocinando.

¿Quién iba a saber que un hombre lobo podía cocinar?

Jimin sin duda lo había sorprendido. Su compañero hombre lobo no era lo que se había imaginado Jungkook cuando había sido comprado hacía ya casi un mes. Esperaba a alguien feo, grande, tosco, brutal, rudo y gruñón.

Sólo había estado en lo correcto en lo... ¿gruñón? Lo hacia por celos, a él le encantaba cuando Jimin le gruñía.

Jimin era un misterio para Jungkook, uno que amaría seguir descubriendo.

A veces rudo, a veces dolorosamente tierno, Jimin le había dado a Jungkook una vida con la que nunca había soñado tener.

Una vida en la que alguien se preocupaba por él.

A Jimin le importaba él, Jungkook lo sabía. Pero era afecto, no amor, y él sabía eso también.

Aspiró profundamente, dejando que el olor de la cena llenara su vientre.

Desde que Nam Joon había estado proporcionándoles verdadera carne Jimin había sido una maravilla en la cocina, preparando la comida con la que solo había soñado.

Bistec.

La boca de Jungkook se hizo agua. No estaba seguro si era por la carne o por su compañero.

«¿Bitec o compañero?»

Jungkook se rió de lo que pensaba.

Él era muy tonto cuando se trataba de Jimin. Más tonto que cualquier otro chico esclavo debería ser, y más si era el compañero de lucha de un hombre lobo también.

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Peleando Por Ti (Jikook)¡Lee esta historia GRATIS!