Three

6K 651 810

10 años atrás

Un pequeño castaño de ojos azules comía muy rápido, sin saborear ni un poco la pasta con patatas que su madre le había cocinado. Tenía demasiadas cosas en la cabeza como para pensar en la deliciosa comida de su mamá.

En un rato llegaría su primo, aunque relativamente no lo era, no eran familia pero había crecido con esa mentalidad. Harry era su primo favorito desde siempre. Harry tenía catorce años, unos grandes ojos verde esmeralda, unos rizos que apenas estaban definiéndose con un color chocolate muy lindo, una sonrisa despampanante con unos hermosos hoyuelos que le acompañaban. Era alto y poseía una lechosa piel que siempre olía a fresas con menta. Ese era su primo, aquel que le contaba cuentos y dejaba que se sentase en sus piernas.

Louis tenía un enamoramiento con él mayor y no disimulaba muy bien aquel sentimiento.  Siempre celaba y espantaba a las muchachitas que se le acercaban a Harry, porque Harry era suyo, y nadie tocaba lo que era suyo.

Harry le daba besitos y le decía que era lindo.

Y Louis se sentía lindo cuando Harry le decía eso.

Harry lo hacía sentir lindo.

El timbre de la puerta principal sonó estridente y espabiló al pequeño Louis. Corrió a abrir la puerta, saltando de la silla y, por un pelo de rana calva, que derrama el jugo de naranja. No pudo ocultar la gran sonrisa que se formo en sus labios al ver al ruloso que está detrás de la puerta.

Harry. Harry. Harry.

— ¡Hazzie! —saltó sobre él, el rizado lo alzó con sus brazos — Hazzie, hazzie, viniste. Te extrañé mucho, Hazz.

El pequeño repartía muchos besitos por todo el rostro del rizado, se alzaba en puntitas y le abrazaba con fuerza. El mayor reía y se dejaba mimar de su pequeño primo.

— ¡Boo! Hola bebé —el púber de rizos le saluda con cariño. Su primito tenía un espacio muy grande en su corazón, le quería demasiado — Estás aún más grande que cuando te vi la última vez.

Las mejillas de su bebé estaban teñidas de un rojo potente, algo que lo hacia ver aún más hermoso y dulce de lo que ya era. Tapaba su cara con sus pequeñas manitas mientras sonría con alegría. Pequeño bebé.

Ambos fueron a la cocina; Louis abrazando a Harry con fuerza, le daba miedo que su príncipe se le escapara y un feo dragón lo atrapara en su húmeda cueva.

— ¡Amor no has acabado tu almuerzo! —en su rostro se veía un rastro de molestia. Le disgustaba que su bebé no terminará de comer ya que afectaba su desarrollo.

— Pero... Hazzie.

— ¡A comer, ahora Louis! —el susodicho soltó un jadeo de dolor al escuchar el impetuoso gruñido que le obsequió el mayor —. Oh, lo siento bebé. No fue mi intención la de asustarte. Sabes que odio que no comas.

— Perdón, Hazz. Soy un niño malo —un puchero resaltaba en la preciosa cara del castaño — Mmm... ¿Hazzie? ¿Puedo sentarme en tus piernas mientras como?

Harry tomó asiento en la silla y atrajo a su primito para sentarlo en su regazo. Justo donde debía estar. Louis contento empezó a pegar saltitos mientras terminaba de almorzar con una gran sonrisa escondida detrás de la cuchara.

Sassy Boy |Larry Stylinson|Donde viven las historias. Descúbrelo ahora