CAPITULO 26

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Jimin exhaló y se pasó la mano por entre sus cabellos y jalándolos con fuerza.

«¿Yoongi había sido alguna vez así?»

No, ni siquiera al principio.

Yoongi había sido razonable, no un mocoso. Y era mayor también, y con algo de experiencia en la jaula con su primer compañero, uno que había sido herido y no pudo luchar más.

El propietario de Yoongi lo había ofrecido a la venta, y Nam Joon lo había comprado para Jimin.

¿Pero Jungkook? Era un completo malcriado.

Demasiado joven e inexperto. Un testarudo mocoso, pero un mocoso que encendía a Jimin, y que le había dado una razón para luchar de nuevo.

Una punzada de culpa golpeó a Jimin.

Jungkook había sido protegido, mimado y resguardado del mundo real, tanto como esclavo, y como virgen.

Todo esto era nuevo para él, y Jimin debería estar contento de que estuviera ansioso por aprender, y no enojarse.

Y esto último Jimin sabía que lo había llevado demasiado lejos.

Nunca había golpeado a Yoongi, nunca necesitó hacerlo, ¿pero Jungkook? Él necesitaba una lección.

«¿O no la necesitaba?»

Jimin fue hasta el baño y se recargo en la puerta. 

-¿Jungkook? Sal. Perdón por golpearte. No quería lastimarte.

Jimin era un lobo muy fuerte, pero como hombre era esbelto y no era muy alto, demasiado guapo para ser luchador. Si ellos alguna vez llegaran a estar en la jaula juntos, tenían que superar esto... lo que sea que esto fuera.

Se escuchaban llantos ahogados. El agua corría en el lavamanos

-Déjame entrar. Yo puedo cuidar de ti.

El agua dejó de fluir.

-¡Aléjate!

La voz de Jungkook sonaba ahogada y nasal. Jimin no creía que le hubiera roto la nariz al muchacho, pero...

-Si no dejas que te ayude, tu nariz podría terminar torcida, con un chipote o desviada hacia un lado.

Quizás Jungkook era lo suficientemente vanidoso, como para poner su aspecto antes de su orgullo.

Desbloqueó la puerta y la abrió. Sostenía la bolsa de hielo en su cara.

-¿Tú crees?

Enormes y húmedos ojos lo veían y el corazón de Jimin se derritió.

Entro en el baño, tomó a Jungkook en sus bazos.

-Aquí. Déjame ver.

-¿Está rota?

Su linda lengua rosada lamió su labio inferior por la preocupación, y Jimin quería atraparla, chuparla en su boca. En lugar de eso, revisó la nariz de Jungkook.

-No. Sólo está un poco lastimada. Tu ojo podría ponerse morado.

-¿Morado?

-Tal vez no. Tendremos que ver.

-¿No hay algo más que podamos hacer?

Jungkook miró a Jimin como si tuviera el mundo en su Manos.

-Me temo que no-  Jimin se encogió de hombros. Y jaló a Jungkook de nuevo a sus brazos.

-Jungkook ¿alguna vez habías sido golpeado antes?

Había descubierto que el muchacho había sido mimado, pero no tenía ni idea de cómo era entrenado un esclavo sexual. Cuando Jimin era niño su vida en las camadas había sido pelea a puño limpio por decir lo menos.

Jungkook negó con la cabeza.

-Fui azotado solo una vez, hace mucho tiempo. He sido bueno... Voy a ser bueno. Ya lo verás.

Ahora sonaba como si Jungkook le tuviera miedo, ¿temía que le diera otra... paliza?.

¿Era eso lo que había hecho? «Oh, mierda».

-Mira. Lo siento. No quería lastimarte. No estaba castigándote Jungkook. Quería mostrarte lo inútil y peligroso que sería para ti el que pensaras que podrías luchar en la jaula conmigo.

Sostuvo a Jungkook de los hombros y miró profundamente en los ojos llenos de dolor.

-Nunca te haría daño. Nunca.

-Algunos dueños golpean a...

-Yo no soy tu dueño. Nam Joon es tu dueño, al igual que él es mi dueño. Él es quien tiene todo el derecho de hacer lo que quiera con nosotros dos. ¿Tú y yo? Somos lo mismo: esclavos. Pero él sabe que tendría que pasar a través de mí para llegar a ti, y nunca voy a dejar que eso suceda.

-¿Somos compañeros?.

La mirada esperanzada en los ojos de Jungkook casi mata a Jimin.

-Así es. Compañeros. Estamos juntos en esto.

-Esto no es para nada como pensé que sería.

-¿Estar conmigo?

Jungkook asintió  -Un hombre lobo. Un compañero.

-Si, bueno. Puedo ser un dolor de cabeza.

-Yo soy un malcriado mocoso-  confesó Jungkook con un suspiro.

-Me di cuenta-  Jimin se echó a reír y le dio un cariñoso zape en la cabeza  -Así que durante el próximo mes, vamos a entrenar juntos, vivir juntos, y vamos a llegar a conocernos el uno al otro. Te prometo que va a mejorar.

Jungkook asintió. Se tocó la nariz  y le dio una sonrisa a Jimin.

-¿Ahora, vas a venir a la cama? Es casi la hora de que se apaguen las luces.

-¿Ahora, vas a venir a la cama? Es casi la hora de que se apaguen las luces

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