Capitulo 18 Bienvenida a casa

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* Todos los créditos a la historia original.*

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Pasaron varias semanas de ardua recuperación, en las que Camila jamás se quedaba a solas con ella y torturandola llevando siempre a ese chico, a ese ser que sacaba lo peor de ella sin poder remediarlo, a pesar de que no tenía un solo fallo que reprocharle. Lo observaba a menudo y cuando sus ojos se cruzaban, podía leer en su cara un expresión la burla, se estaba riendo de ella, o era solo un espejismo, algo que deseaba encontrar en él que tirara por tierra su apariencia de perfección.

Odiaba a todo el mundo, a Ally por irrumpir en la habitación sin llamar siempre que llegaba a visitarla, a Troy porque nunca le decía lo que ella deseaba escuchar, que podía volver a casa y a la tranquilidad de su sillón, su chimenea y su copa de vino al anochecer, odiaba a Normani por insistirle en que debía preparar su testimonio para encerrar a Alejandro definitivamente y sobre todo odiaba a Camila por haberla traído de vuelta a la vida para ser espectadora de su coqueteo pueril con ese idiota que tenía como novio.

Por otro lado, la morena no dejaba de buscar el momento adecuado, las palabras precisas, el ambiente propicio para indagar en los sentimientos de la ojiverde, si la amaba seria la mujer mas feliz de mundo pero si no, Lauren jamás volvería a ser su hogar, no seris capaz de soportarlo dolería demasiado.

Camila siempre fue valiente, temeraria y algo inconsciente, pero en esos momentos se moría de miedo, iba con pies de plomo y le daba mil vueltas a las cosas en su mente, perder a la mujer que amaba sería el golpe más duro de su vida y, ahora que había vuelto a su lado, no se veía capaz de volver a perderla, no por su culpa, no por una estupidez.

Nathan aseguraba que tenía un plan para demostrarle que la ojiverde estaba locamente enamorada de ella, pero no estaba tan segura de eso y mucho menos de que fuese su ex novio quien lo idease, él no era mala persona pero un corazón herido es capaz de cometer locuras.

El chico se entretenía descifrando las miradas de odio que la mayor le regalaba, hacerla enfadar y hervir de celos era su pequeña venganza sin sentido contra esa mujer que tenía el corazón de su ex novia.

Por fin llego el ansiado día que todos esperaban, Lauren iba a salir del hospital, estaba recuperada y al día siguiente tendría el alta definitiva. Camila fue de la idea de hacer una fiesta sorpresa, Ally y Troy serían los encargados de llevarla a casa.  Nathan sonreía pues sabía que esa fiesta era el momento ideal de poner en marcha su plan y demostrarle a Camila que no tenía por qué tener miedo, que Lauren correspondía a sus sentimientos. Cuando todo estuvo listo se sentaron a descansar, la morena miró el reloj y supo que no tardarían en llegar así que esperó con paciencia y sonriendo, ya quería ver la cara de sorpresa de Lauren, sin saber que su ex novio tenía planes muy distintos para sorprender a la ojiverde.

En cuanto se levantó de la cama del hospital, se quitó el camisón blanco, y se vistió con su ropa, se sintió vacía y a la vez malhumorada, Camila sabía que le daban el alta y no había aparecido para acompañarla a casa, solo Ally y Troy que le dieron una vaga excusa para explicar la ausencia de su pequeña.

En el coche estuvo más callada de lo habitual, le había dado demasiadas vueltas a la cabeza con la razón de su despertar, ese beso que sintió tan real debió haber sido producto de su mente, igual que esa promesa de amor que resonó en medio de su limbo, debió ser el eco de alguno de sus más hermosos sueños, no fue real, era la única explicación que le daba al comportamiento de Camila, sentía que esta la evitaba desde que había vuelto del coma, agradecía que lo hubiese dejado todo por estar a su lado, pero no entendía por qué no quería quedarse sola con ella, como si le tuviese miedo.

Sus amigos se empeñaron en acompañarla hasta dentro del apartamento y ella se los permitió, aterrada sin saber por qué, no soportaba la idea de encontrarlo vacío y que su pequeña estuviese lejos de ahí con él, paseando de la mano en alguna parte, besándose y abrazándose como hacen las parejas normales… Solo de pensarlo se mareó y le entraron ganas de vomitar pero se contuvo, no era el momento de mostrarse débil, no si quería permanecer en casa y no en el hospital, donde terminaría ingresada por neurótica y desesperada.

Un Camino de Piedras (Adaptación Camren)¡Lee esta historia GRATIS!